Retrasar la hora de entrada al instituto para mejorar el rendimiento de los estudiantes adolescentes: “Dormir más los hace estar menos irritables“

Los expertos de Alianza por el sueño abogan por adaptar el horario a los adolescentes y no a los adolescentes al horario

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El retraso natural del reloj
El retraso natural del reloj biológico comienza a los 8 años y se prolonga hasta el final de la adolescencia (Adobe Stock)

Los adolescentes no duermen todo lo que deberían y pasan las primeras horas de clase adormilados. Hay quienes apuntan a los móviles como principales culpables, pero no son el único motivo que les lleva a permanecer en vela hasta la madrugada. El periodo vital en el que se encuentran los estudiantes de instituto -entre los 12 y los 18 años- está marcado por cambios biológicos tan evidentes como el crecimiento, pero también por otros más sutiles, como el retraso de la fase de sueño. Diversos estudios científicos demuestran que desde la pubertad se produce un retraso paulatino en la entrada del sueño. Así, atravesar las puertas de clase a las ocho u ocho y media de la mañana les hace un flaco favor. Por eso, hay organizaciones sanitarias que piden un cambio de horario.

Òscar Sans, neurofisiólogo clínico y jefe de la Unidad de Trastornos del Sueño del Hospital Sant Joan de Déu Barcelona, explica en una entrevista que publica el centro en su página web que esta tendencia a ser más nocturnos junto al consumo de móviles y tabletas forma una tormenta perfecta para que los estudiantes lleguen a clase sin haber descansado ni siquiera seis horas. “Pueden estar en la habitación desde las diez, pero no dormirse hasta dos o tres horas más tarde; si tienen que llegar al instituto a las ocho de la mañana, es probable que incluso se levanten a las seis, durmiendo muchas menos horas de las indicadas”, advierte.

Para Sans, es vital que estos hábitos cambien, pero también son necesarias otras medidas acordes a sus ciclos vitales. “Hay estudios que demuestran que empezar las clases una hora más tarde ha mejorado el rendimiento escolar y el estado anímico de los adolescentes. Dormir más y mejor los hace estar más tranquilos y menos irritables“, apunta. El experto recuerda que durante la preadolescencia y la adolescencia son necesarias ”unas 9 o 10 horas de sueño al día”.

Pedro Sánchez ha nombrado a la actual delegada del Gobierno en Castilla-La Mancha, Milagros Tolón, como nueva ministra de Educación y ha designado a la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, como nueva portavoz del Gobierno.

Los expertos de Alianza por el sueño -que conforman el Grupo Pediátrico de la Sociedad Española de Sueño (SES), el Comité de Sueño y Cronobiología de la Asociación Española de Pediatría (AEP) y la Federación Española de Sociedades de Medicina del Sueño (FESMES)- abogan por adaptar el horario a los adolescentes y no a los adolescentes al horario porque esta segunda fórmula, sostienen, no funciona.

En el documento Horarios escolares saludables: cuidar el derecho al descanso de los más jóvenes que firma el organismo, destaca que “una buena higiene del sueño es esencial para el desarrollo cognitivo, emocional, físico y mental de los niños y adolescentes”. Por eso, entre sus recomendaciones principales, figura organizar el inicio y final de la jornada según el cronotipo mayoritario en cada etapa escolar.

La ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, durante la presentación del estudio ‘Prevalencia de la violencia contra la infancia y la adolescencia’. (Europa Press)

El retraso natural del reloj biológico comienza a los 8 años y se prolonga hasta el final de la adolescencia, lo cual exige ajustes en los horarios para favorecer un descanso adecuado. Por eso, defienden la necesidad de ajustar la estructura de las clases a los ritmos naturales de aprendizaje. Eso sí, asegurando pausas breves después de cada 45 minutos de actividad académica, y de introducir descansos más cortos tras la presentación de conceptos nuevos. En lo que respecta a la evaluación y rendimiento, se aconseja programar los ejercicios de evaluación en horario de media mañana y en los días centrales de la semana, evitando lunes y días posteriores a festivos para mejorar el desempeño y minimizar la fatiga.