Rodrigo Arteaga, doctor: “Esto es lo que más acelera el desgaste del colágeno”

A partir de los 25 años, la producción de esta proteína comienza a reducirse. Lo que explicaría la aparición de arrugas, flacidez y otros signos asociados al envejecimiento

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Los factores que contribuyen a
Los factores que contribuyen a la reducción de la producción de colágeno (Canva)

El colágeno, además de ser la proteína más abundante, tiene una función esencial en el organismo. En pocas palabras, es el “pegamento” natural que mantiene cohesionadas distintas estructuras corporales, proporcionando soporte tanto en la piel como en otros tejidos, como describen desde La Roche-Posay. Por ello, es clave para conservar la firmeza, la elasticidad y la hidratación en la cara y el cuerpo.

Según detallan los expertos, a partir de los 25 años la producción de esta proteína comienza a reducirse. Lo que explicaría la aparición de arrugas, flacidez y otros signos asociados al envejecimiento cutáneo. A pesar de que en los últimos años la atención se ha centrado especialmente en este campo, es preciso saber que también cumple un papel esencial en la salud de las articulaciones, los huesos, los músculos y los vasos sanguíneos.

De este modo, el descenso de los fibroblastos -encargados de la producción- es determinante para la salud. Por este motivo, el Rodrigo Arteaga, médico experto en salud integral, metabolismo y longevidad, ha detallado algunos factores que pueden adelantar esa reducción; es decir “lo que más acelera el desgaste del colágeno”, según indica en el último video que ha publicado en su cuenta de TikTok (@dr.rodrigoarteaga).

Los factores que contribuyen a
Los factores que contribuyen a la reducción de la producción de colágeno (@dr.rodrigoarteaga)

“Muchas veces el problema no es lo que falta, es lo que se repite”

El último video de Arteaga es clave para los que se preocupan por la producción del colágeno. El especialista en metabolismo y longevidad ha advertido que uno de los primeros factores que contribuyen a su descenso sería “mantener la glucosa elevada durante muchas horas al día”. Y es que, “cuando el azúcar en sangre se mantiene alta de forma repetida, se puede unir a las fibras de colágeno, volviéndolas más rígidas y frágiles en un proceso llamado glicación”, explica. Pero uno de los aspectos más preocupantes es que “no es un daño inmediato, es una pérdida lenta de elasticidad y función”. De este modo, este proceso no aparecería por el consumo esporádico, sino más bien por “el exceso repetido día tras día”.

Tal y como ha detallado, “muchas personas piensan que les falta colágeno y empiezan a buscar qué agregar. Pero muchas veces el problema no es lo que falta, es lo que se repite”, insiste. Al parecer, según ha afirmado Arteaga, “el colágeno no solo es algo que se produce, es un tejido que se mantiene o se pierde”, puntualiza el especialista. De la misma forma, la ausencia de un descanso reparador puede interferir en este proceso. “Gran parte de la reparación del colágeno ocurre durante el sueño profundo. Si el descanso es corto, fragmentado o irregular, el cuerpo prioriza funcionar, no reparar, y la renovación del colágeno se frena”, afirma.

En la misma línea, el doctor menciona un tercer factor determinante: “El colágeno necesita carga en movimiento para mantenerse bien organizado y resistente. Sin estímulo mecánico, las fibras se debilitan, se desordenan y se degradan antes”, apunta. De este modo, la vida sedentaria es un impedimento para su producción; por lo que el experto apuesta por el ejercicio regular y el movimiento diario.

Seguidamente, Arteaga insiste en que evitar el desgaste constante del colágeno es tan relevante como promover su producción. “Tu cuerpo puede estarlo fabricando bien, pero si ciertas condiciones se repiten todos los días, el colágeno puede desgastarse más rápido de lo que se renueva”, aclara. Así, la prevención requiere no solo sumar suplementos o productos, sino modificar hábitos que afectan negativamente la integridad de la proteína. En definitiva, “Menos picos de azúcar, sueño profundo y regular, movimiento diario. Porque producir colágeno importa, pero evitar su desgaste constante es lo que realmente cambia el resultado”, asegura.