Excesiva burocracia, aulas abarrotadas y faltas de respeto, el día a día de los profesores: “Entré para enseñar, pero soy una niñera con titulación universitaria”

La encuesta del sindicato STEs-i muestra un escenario con docentes agotados por los vacíos del actual modelo educativo

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Un profesor antes de comenzar
Un profesor antes de comenzar el primer examen de la primera jornada de selectividad 2025 en Valencia, a 3 de junio de 2025. (Jorge Gil / Europa Press)

Un profundo malestar recorre la enseñanza pública en España. Los maestros y profesores de instituto se ven contra las cuerdas por la burocracia en aulas con demasiados alumnos, la falta de apoyo para atender una diversidad creciente y la pérdida de disciplina en el aula. Los datos los desgrana un análisis de más de 13.000 encuestas realizado por la Confederación de Sindicatos de Trabajadoras y Trabajadores de la Enseñanza Intersindical (STEs-i).

La encuesta identifica la burocracia excesiva como la principal preocupación laboral para el 77,5% del profesorado, por encima incluso de la saturación de alumnado en las aulas o la falta de recursos. A esta carga administrativa se suma el aumento de ratios, la proliferación de tareas no docentes y la imposibilidad de atención individualizada, lo que desemboca en una percepción de abandono institucional y una degradación sin precedentes de la función educativa. “Dedicamos más horas a rellenar informes que a dar clase”, afirma una docente, según recoge el estudio. En este sentido, la encuesta constata que más de la mitad de los documentos que el profesorado cumplimenta nunca llegan a ser leídos, considerándolos simplemente “puro teatro” o, en palabras de otra persona encuestada, “la educación se ha convertido en rellenar hojas con protocolos infinitos”.

Este fenómeno no solo merma la calidad de la enseñanza, sino que también impacta directamente en el bienestar emocional y familiar: el 77,82% declara que la sobrecarga laboral afecta de manera negativa su vida personal y su estado anímico. El 79% reconoce trastornos del sueño asociados a la hiperconectividad digital y la falta de desconexión tras la jornada, mientras que en los equipos directivos esta situación se agudiza, llevando a que dediquen hasta el 70% del tiempo al papeleo.

Demasiados alumnos en el aula

La masificación de las aulas es otro de los grandes problemas. Nueve de cada diez profesores segura que las actuales ratios impiden atender adecuadamente a un alumnado cada vez más diverso y con necesidades especiales. El desequilibrio entre la atención necesaria y los recursos disponibles se hace evidente: mientras el alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo ha crecido un 75%, los recursos solo lo han hecho un 30%. Este desfase se traduce en una saturación estructural que impide la personalización del aprendizaje y eleva la frustración docente.

Foto de archivo de un
Foto de archivo de un aula vacía. (Europa Press)

Abrumados ante la falta de disciplina y respeto

El clima de trabajo en los centros educativos también muestra señales de deterioro. El 82,62% describe el ambiente en las aulas como conflictivo o complicado, y un 83,15% percibe un incremento de las agresiones verbales o físicas por parte del alumnado, una tendencia que se acrecienta cuando se consideran también actitudes hostiles desde las familias.

Tres de cada cuatro profesores detecta un aumento en este tipo de situaciones. La salud mental resiente este desgaste, con aumentos en el consumo de ansiolíticos y la prevalencia de bajas laborales. Como resume una de las voces recogidas: “Entré para enseñar, pero ahora soy una niñera con titulación universitaria”.

Pedro Sánchez ha nombrado a la actual delegada del Gobierno en Castilla-La Mancha, Milagros Tolón, como nueva ministra de Educación y ha designado a la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, como nueva portavoz del Gobierno.

El estudio de los STEs-i atribuye buena parte de este clima a la sensación de aislamiento y falta de respaldo institucional. El 85,83% se siente desprotegido por la Administración educativa, mientras que solo el 56,6% considera su trabajo actualmente digno y adecuado. El punto de inflexión se sitúa en la política educativa de los últimos años, marcada —según el sindicato— por una “ofensiva privatizadora”. El 75,66% denuncia que la administración no apuesta lo suficiente por la escuela pública, cuyo peso en la matrícula cae al 68%, por debajo del 84% de media en la Unión Europea.