El índice del INE para la revisión de los contratos de alquiler escala en noviembre hasta el 2,29%, el dato más alto desde su creación

El Índice de Referencia de Arrendamiento (IRAV), introducido tras la entrada en vigor de la Ley de Vivienda en mayo de 2024, limita el porcentaje de subida de rentas a los inquilinos a partir de esa fecha

Guardar
Los altos precios del alquiler empujan a la compra precipitada de vivienda (para quien pueda): “No hay opción porque no hay oferta”

El Índice de Referencia de Arrendamiento (IRAV) registra este mes de noviembre su tasa más alta desde su creación, alcanzando una tasa del 2,29%, según los datos publicados este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE). El nuevo máximo del indicador, ideado por el Gobierno para servir como tope en las alzas de rentas al renovar los contratos de alquiler, implica que los inquilinos que revisen ahora su alquiler se enfrentarán a los incrementos más altos desde su introducción en noviembre de 2024. Pese a la nueva subida, el IRAV sigue por debajo del 3% marcado por en el mismo mes por el IPC, medida habitual de referencia para actualizar las rentas antes de las entrada en vigor de la Ley de Vivienda de 2023.

Tras alcanzar este noviembre cotas no vistas en la tasa desde el comienzo de la serie estadística en noviembre de 2024, el índice encadena seis meses consecutivos al alza y por encima del 2%. Esta tendencia arrancó con el 2,10% contabilizado en junio, continuó en julio con un 2,15% para seguir escalando en agosto y septiembre con un 2,19% y un 2,11%, respectivamente. El récord ahora superado se estableció en el mes de octubre, con un 2,25%.

El índice de referencia fue creado en cumplimiento con la disposición final primera de la Ley 12/2023, de 24 de mayo, que establece varias medidas de para la regulación deprecios en los contratos de arrendamiento. Todos los contratos de alquiler firmados a partir de esa fecha, en la que entró en vigor la nueva Ley de Vivienda, deben actualizarse conforme a este índice, cuya fórmula de cálculo intenta aportar mayor estabilidad y previsibilidad para propietarios e inquilinos en la actualización de rentas, sustituyendo a otros indicadores como el IPC que anteriormente se empleaban para este proceso.

Cómo se calcula el IRAV

El cálculo de este nuevo índice integra tres componentes distintos, con la intención de reducir la volatilidad que pueda aparecer en otras medidas de inflación como respuesta a factores coyuntarales del mercado. En el cómputo, se tienen en cuenta el IPC, la inflación subyacente y las variaciones en las tasas de crecimiento anual tanto del IPC como de la inflación subyacente correspondientes a cada mes. El IRAV se fija según el valor más bajo entre estos tres indicadores.

Un cartel de 'Se alquila'
Un cartel de 'Se alquila' pegado a un edificio, a 28 de diciembre de 2022, en Madrid (España). (Eduardo Parra - Europa Press)

Una vez analizadas estas diferencias interanuales, sobre el resultado se aplica un coeficiente moderador. Este coeficiente se determina de manera conjunta entre la Dirección General de Vivienda y Suelo del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana y la Dirección General de Política Económica del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa. Su finalidad es ajustar el índice teniendo en cuenta las condiciones específicas que atraviesa el mercado del alquiler de vivienda en cada periodo.

El origen del nuevo índice de referencia

Hasta la entrada en vigor del nuevo índice, los alquileres se ajustaban casi siempre según el IPC, que s etomaba como una medida fiel y relativamente estable del encarecimiento del coste de vida. Sin embargo, tras el aumento de la inflación a raíz de la invasión rusa de Ucrania, el Gobierno de España impuso límites temporales para frenar la alta volatilidad provocada por la escalada del conflicto internacional en la evolución de los precios de la compra: un máximo del 2% en 2022 y del 3% para 2024.

Con la llegada de 2025, estos topes desaparecieron y se comienza a aplicar el índice publicado por el INE rente al renovado problema de inestabilidad. La actualización es anual para cada contrato, aunque la ley permite prorrogar rentas cinco años si el casero es particular, o siete si es gran tenedor. Parte del sector critica este sistema por dejar las subidas siempre inferiores a la inflación real, lo que, según afirman, resta atractivo y limita la oferta de viviendas.