
“La mayoría de la gente duerme con pijama, pero el pijama no se inventó para ayudarte a dormir”, empieza diciendo Juan Nattex, experto en descanso, en un vídeo publicado en su cuenta de TikTok. Con esta afirmación, Nattex abre un debate sobre una prenda que la mayoría da por hecha, pero cuyo origen poco tiene que ver con el confort nocturno tal y como lo entendemos hoy.
Según explica, hace muchos años en la India las noches eran un verdadero infierno debido a la mezcla de humedad, el calor extremo y la presencia constante de mosquitos. Para poder llevarlo mejor, la población necesitaba una ropa ligera, que no aumentara todavía más la sensación térmica y que, además, no se les pegara al cuerpo.
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Fue entonces cuando crearon una prenda extremadamente fresca y práctica, tan cómoda que se utilizaba tanto de día como de noche. Su finalidad no era abrigar, sino permitir que el cuerpo pudiera transpirar y mantener una temperatura adecuada incluso en condiciones ambientales adversas.
Con el tiempo, los británicos llegaron al territorio y descubrieron aquella prenda que resultaba tan útil. Quedaron fascinados por la comodidad que ofrecía para descansar y comenzaron a adoptarla ellos mismos.
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Sin embargo, al volver a Europa se toparon con una realidad muy distinta: el clima era considerablemente más frío. Aquella prenda ligera dejó de ser práctica tal y como estaba concebida, por lo que empezó a fabricarse con materiales más gruesos y calientes para que pudieran combatir el frío.
“Y así sin quererlo nació el pijama”, explica Nattex. Una evolución que convirtió un invento pensado para el calor sofocante en la ropa de descanso abrigada que conocemos hoy en día.
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El problema: dormir con demasiado calor
Sin embargo, este cambio no ha sido tan positivo como parece. El experto recuerda que, para dormir bien, el cuerpo necesita bajar su temperatura interna entre 1 y 1,5 grados. Este descenso es imprescindible para entrar en fases profundas del sueño.
Por eso, los pijamas muy gruesos o el exceso de ropa pueden dificultar ese proceso. “Si usas un pijama fino como los de la India puede funcionar, pero los pijamas gruesos no son lo mejor para dormir”, añade. De hecho, Nattex asegura que muchas personas descansarían mejor si durmieran sin pijama o con prendas más ligeras, permitiendo al cuerpo regularse de forma natural.
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El descanso no depende solo del pijama

No obstante, Nattex aclara en el vídeo que la prenda que usamos para dormir no es el único factor determinante para dormir bien. “También necesitas un buen colchón y una buena almohada que te ayuden a escoger el equipo ideal de descanso para ti”, concluye.
De esta forma, el experto recuerda que la calidad del sueño es el resultado de varios elementos: la temperatura del cuerpo, el ambiente de la habitación y el material que utilizamos para dormir. Y, aunque el pijama forma parte de ese conjunto, su origen histórico demuestra que quizá no lo estemos usando de la forma más adecuada para poder descansar mejor.
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