La postura del niño o Balasana, el ejercicio de yoga que ayuda a relajarse y es perfecto para hacer antes de dormir

Accesible para todo tipo de personas, libera tensiones de la zona lumbar y los hombros y sirve para estirar caderas, muslos y tobillos, lo que es ideal para conciliar el sueño en la noche

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El yoga combina ejercicio físico y meditación para mejorar fuerza, postura y flexibilidad. Favorece la respiración consciente, reduce ansiedad, fortalece huesos y articulaciones, mejora el sueño, la inmunidad y la salud cardiovascular, aportando equilibrio emocional y bienestar integral.

Cenar ligero, alejarse de las pantallas o leer son algunos de los trucos que utilizan un buen número de personas para intentar descansar de forma correcta en la noche. Pero también hay quienes apuestan por el yoga para conseguir conciliar el sueño con facilidad. Así, de entre todas las que existen, destaca la postura del niño o Balasana, un ejercicio que ayuda a relajarse y es ideal para liberar las tensiones de los músculos y la zona lumbar. A ellos se unen otros cuantos beneficios para la salud física y mental.

Su nombre procede del sánscrito: “bala” significa niño y “asana” postura. Esta posición de descanso en yoga se asemeja a la forma en que un bebé permanece tumbado, con el abdomen hacia el suelo, las rodillas flexionadas y la frente apoyada.

Balasana figura entre las posiciones más accesibles del yoga, adecuada para practicantes de todos los niveles. Facilita la relajación de la zona lumbar y los hombros, a la vez que proporciona un estiramiento en caderas, muslos y tobillos. A su vez, esta postura invita a la introspección. Al realizarla, la mirada interna se dirige hacia el propio cuerpo y las emociones, lo que contribuye a la observación personal. Y actúa como un recurso para retomar el ritmo y el control de la respiración, sobre todo tras ejercicios demandantes o posturas que cargan la espalda baja.

Cuáles son los beneficios de la postura del niño

Dos mujeres practican yoga. (Freepik)
Dos mujeres practican yoga. (Freepik)

Pese a su apariencia sencilla, Balasana aporta beneficios notables tanto a nivel físico como mental. Esta postura suele recomendarse en situaciones de estrés o ansiedad, y puede resultar útil para quienes experimentan dolor de cabeza o fatiga. Su práctica también está indicada antes de dormir para favorecer el descanso en personas con dificultades para conciliar el sueño.

En el aspecto físico, Balasana contribuye al estiramiento de hombros y la musculatura de la espalda, con especial foco en la región lumbar. Quienes padecen molestias leves en la zona baja de la espalda encuentran alivio por medio de esta posición, reconocida por su capacidad para relajar la musculatura.

Dentro de las sesiones de yoga, funciona como postura de descanso y como contraposición a otras más exigentes, como las inversiones, incluida la postura sobre la cabeza (Sirsasana) o la pluma del pavo real (Pincha Mayurasana). Su inclusión en la práctica regular ayuda a recuperar el equilibrio corporal tras ejercicios intensos.

Además, el ejercicio frecuente de Balasana favorece la relajación, promueve el alivio de dolores y ofrece un recurso para calmar la mente y reducir la fatiga. Se recomienda integrarla en rutinas de yoga orientadas a la relajación o al sueño, especialmente para personas con insomnio.

Cómo hacer la Balasana, una postura de descanso

La postura del niño de
La postura del niño de yoga. (AdobeStock)

La postura del niño se considera esencial dentro de la disciplina. Aunque puede parecer simple, requiere atención en la técnica para ejecutar sus beneficios plenamente. Esta posición suele incorporarse reiteradamente en la práctica.

Para realizar Balasana, es necesario comenzar de rodillas con las piernas alineadas al ancho de las caderas. Los pulgares de los pies se mantienen juntos, mientras la persona se sienta sobre los talones con la espalda recta. Tras una exhalación, el torso desciende hasta que el pecho descansa sobre las piernas y la frente contacta el suelo. Los brazos permanecen a lo largo del cuerpo, con las palmas dirigidas hacia arriba junto a los pies.

Como postura de descanso, Balasana puede mantenerse durante varios ciclos de respiración, habitualmente entre cinco y diez, adaptándose a las necesidades personales. Se recomienda incluirla al final de la sesión o luego de posturas intensas que involucren extensiones, con el objetivo de aliviar la zona lumbar y permitir la recuperación física.

El abandono de la postura debe hacerse de manera gradual para evitar mareos. Balasana se integra como un recurso para promover la relajación y proporcionar una pausa durante la práctica de yoga, resultando útil tanto como cierre de la sesión como entre secuencias exigentes.