
Considerados como la primera generación nativa digital, la integración masiva de la Generación Z está provocando un auténtico terremoto en la gestión de equipos. Sus expectativas de flexibilidad y su enfoque del equilibrio entre vida y trabajo están obligando a gerentes y líderes a repensar la manera de dirigir a sus empleados.
No se trata solo de las diferencias generacionales con la generación del “baby boom”. Se trata de una nueva cultura laboral que exige adaptarse a trabajadores con habilidades técnicas avanzadas, pero con menor experiencia presencial. En definitiva, la convivencia entre distintas generaciones en la oficina está generando tensiones, frustraciones y, en algunos casos, incluso agotamiento.
Así lo ratifica un estudio de Intelligent, basado en una encuesta a 1.000 gerentes estadounidenses, y que revela que el 18% de los jefes ha considerado renunciar por el estrés que les genera tener empleados de la Generación Z. “Supervisarles es un dolor de cabeza”, reconocen una de cada cinco directivos consultados.
El informe también destaca que el 51% de los managers se ha sentido frustrado al trabajar con ellos, mientras que el 44% aseguro que la experiencia les provoca altos niveles de estrés. “El 27% prefiere evitar contratarlos”, recoge el estudio, y la mitad de los encuestados ha confesado haber despedido al menos a un miembro de esta generación.
Entre las principales quejas de los empleadores se encuentran el uso excesivo del teléfono, la falta de ética de trabajo, la escala iniciativa y la poca capacidad de concentración. El estudio detalla que:
- El 50% identifica el uso del móvil como el mayor desafío.
- El 47% señala una ética laboral deficiente.
- El 45% reporta falta de iniciativa.
- El 44% observa malas habilidades de gestión del tiempo.
- El 43% percibe falta de profesionalismo.
El impacto de la pandemia
El autor del informe, Huy Nguyen, señala que gran parte del conflicto proviene de las secuelas de la pandemia. El trabajo remoto y la falta de oportunidades prácticas limitaron la experiencia presencial de muchos jóvenes. “Vale la pena considerar que los recién graduados, especialmente los de los últimos años, han tenido menos oportunidades de desarrollar habilidades a través de métodos tradicionales como prácticas o trabajo presencial, en parte debido a la pandemia”, afirma Nguyen.
El estudio también muestra que el 75% de los gerentes considera que los Gen Z requieren más tiempo y recursos para desarrollarse profesionalmente. Para muchos responsables, la solución pasa por acompañarlos más de cerca: el 44% apuesta por dar retroalimentación constante.

Tensiones intergeneracionales
La llegada masiva de esta generación ha obligado a los líderes a modificar sus estilos de gestión. Dos de cada tres gerentes han ajustado su manera de supervisar para adaptarse a los jóvenes y el 38% ha optado por una supervisión más directa. “Es importante establecer pautas claras para la comunicación y los procesos de trabajo, de modo que todas las partes comprendan lo que se espera de ellas”, subraya Nguyen.
Pero el impacto no se limita a la relación entre jefes y empleados jóvenes. Según el estudio, el 52% de los gerentes ha identificado tensiones entre la Generación Z y empleados de generaciones mayores, y el 76% atribuye estos conflictos a diferencias de actitudes y expectativas laborales.
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