A pocos metros del ajetreo del centro de Madrid, hay una zona sin fronteras del todo claras, donde huele a café y pasta fresca y el aire es distinto: si cierras los ojos, casi podrías transportarte a Florencia o Roma.
Una madre empuja su carrito mientras regaña a su hija pequeña: “Silvia, non fare così (Silvia, no hagas eso)”. Más abajo, una abuela, cargada con las bolsas de la compra, habla por el teléfono en voz alta: “Pranzo... domenica”. La emoción en su voz es tan palpable, que las palabras se pierden entre sus risas. El domingo tiene que ser un día importante.
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La zona es tranquila: es un sábado justo antes de la hora de comer. Hay pocas personas paseando por la calle, sus pasos resuenan, rebotando contra los muros de los edificios en ambos lados de la calle Ríos Rosas. Si uno no se parase para reflexionar, casi pensaría que nadie vive allí.
Y eso sería un error. Porque para conocer a los vecinos de Little Italy, tienes que saber hacia dónde mirar.
Mercato Italiano
El cambio de ambiente, nada más entrar por la puerta, sobresalta. A pesar de que el espacio es pequeño, se escuchan muchas voces que se interrumpen, se mezclan, convirtiéndose en un sinfín de emociones que no deja indiferente a ningún cliente del local.
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En el centro, están esparcidas unas cuantas mesas, con manteles de cuadrados blancos y rojos. La mayoría, de momento, están vacías, pero la preparación del personal hace pensar que, muy pronto, no lo estarán. Además, de las mesas, hay varias estanterías con botes de salsa de tomate casera, pasta, biscotti y otras tentaciones típicas para Italia. En un rincón, hay una sección entera dedicada a los vinos.
El propietario, de este local, llamado Mercato Italiano, tiene una sonrisa acogedora y habla con el equipo de Infobae España con mucho entusiasmo de este proyecto, que fue su sueño desde que vino a Madrid en 1996. Desde 2008, Silvano dedica este espacio (y uno más, que es nuestra próxima parada) a la gastronomía italiana, a los recuerdos que guarda de su país, donde a menudo vuelve, y a las personas que con tanta fascinación se acercan a este rincón de Madrid para saborear algunas de las delicias que ofrece L’Italia.
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Silvano afirma la única forma de recordar a su país, es volver allí y vivir la experiencia desde cerca.
‘NonSoloCaffé’
El local está lleno de vida, los camareros están corriendo de una mesa a otra: no hay hueco ni siquiera para acercarse y sentarse al bar. El olor a café recién hecho llama a las personas paseando por la calle, y, uno tras otro, se asoman para conocer otro pequeño trocito de Italia que Silvano ha traído a Madrid.
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NonSoloCaffé, como indica su nombre, no solo ofrece café, sino que también una carta con platos preparados en el momento por un personal que se comunica en italiano entre sí.
Asia, la barista, cuenta que en el local se siente como en casa. Sin embargo, a la pregunta dónde va para recordar a su país, exclama entusiasmada: “¡La pizza!”, como si la comida fuera un lugar propio, una experiencia que, ya de por sí, traía el sabor al hogar.
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Luego explica que hay un pequeño quiosco cerca de la parada de metro San Bernardo, donde preparan una auténtica pizza italiana: Dolce e Salato. Este sitio y “una pequeña librería italiana en Lavapiés”, son los dos lugares que más la acercan a su casa.
Consolato e Scuola Italiana
De haber inaugurado su nueva sede, tan solo el 31 de octubre de 2024, el Consolato Generale d’Italia di Madrid se erige, al final de la calle Ríos Rosas. Hoy, un sábado, está cerrado, pero no menos impactante. Al pasar por allí, uno no puede evitar mirarlo, desde lejos: una construcción de estilo sobrio que, detrás de las vallas, parece un guardia que marca uno de los límites de la zona, que muchos conocen como Little Italy, pero que nadie sabe donde empieza y donde acaba.
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A pocos pasos de allí, se encuentra la Scuola Statale Italiana, reconocida por el Estado Español desde 1942. Su sistema escolar está gestionado por profesores italianos procedentes del sistema educativo público, y por profesores españoles seleccionados localmente. Juntos, colaboran para ofrecer una educación que sigue el sistema italiano, y que combina conocimientos lingüísticos, con otros prácticos y culturales.
Hoy, la Scuola es un espacio abierto para todos con interés por la cultura italiana y, en muchos casos, sus alumnos son españoles o de otras nacionalidades.
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‘Libreria Italiana’
Las madres de algunos de los alumnos de la Scuola Italiana son la razón por la reapertura de Libreria Italiana: una libería dedicada a este idioma, pero también a las relaciones entre las personas, a la cultura, y al deseo de transmitir algo que va más allá de las páginas de los cientos de libros que ofrecen.
Marcella Caccavale, una de las propietarias de la librería y antigua professoressa en la Scuola el Liceo, ve en la librería un lugar de amistad, de aprendizaje y de amor compartido por la lectura. Ella afirma que no va a ningún lugar específico para recordar a Italia, porque siempre la recuerda. Para ella, Madrid y Nápoles, la ciudad donde nació, se combinan y se complementan, en “sus luces, sus sombras y sus ángulos”. Marcella usa una palabra italiana para describir la relación entre las dos ciudades: “intrecciate”, que podría traducirse mejor en español como entrelazadas.
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Así, dos ciudades que comparten poco, parecen tan cercanas, que casi pueden tocarse...
‘Market Casa Italia’
La última parada de este pequeño viaje a Italia, es un supermercado que abrió solo hace poco, en diciembre de 2024. Market Casa Italia es una cadena con varios supermercados en Barcelona, y, desde hace poco, uno en Madrid.
Yasmin, de Módena, cuenta a Infobae España que está acostumbrada al trabajo en la tienda, donde parece que siempre vienen muchas personas: tanto italianos, como de otras nacionalidades. El supermercado ofrece de todo: desde pasta fresca y biscotti, hasta el favorito de los italianos Aperol Spritz y muchas otras delicias, como la crema de pistacho.
Para Yasmin, vivir y trabajar en Little Italy es algo que la mantiene cerca del hogar y de su familia, y le ofrece un espacio donde puede sentirse un poco más “a casa”. A pesar de estar lejos de su país, pequeñas cosas como prepararse el café en casa con “la mocca italiana” le recuerdan al olor y el sabor a Italia, que siempre está en su corazón.
Little Italy: una zona no del todo italiana
A pesar de ser famosa por la presencia de los italianos, Little Italy es una zona mucho más multicultural de lo que parece. Mari, una dependienta en la tienda Il Pastaio: Pasta Fresca Artesanal, ha revelado que en el barrio conviven personas de varias nacionalidades. Todas ellas siempre muestran interés por las culturas de los demás y buscan a hacer nuevas amistades.
De repente, Madrid parece muy lejos. Esta pequeña zona en el corazón de la capital tiene una energía especial que te transporta a lugares muy lejanos, tan solo cerrando los ojos.
Su nombre, inspirado en barrios de otras ciudades como Nueva York o Londres, indica una sola cultura, pero, en realidad, Little Italy cuenta las historias individuales de muchas personas como Silvano, Asia, Yasmin, Marcella y Mari y crea una sensación de pertenencia. Más allá de estar asociada a una región geográfica, esta zona de Madrid refleja en su multiculturalidad que, a veces, viajar es tan simple como bajarse en una parada del metro y mirar a tu alrededor.
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