Las setas de la muerte: la comida familiar que terminó en desastre y con una mujer condenada a cadena perpetua

Una comida con la familia de su expareja terminó en tragedia en un almuerzo en Victoria en 2023

Guardar
This picture taken on May 12, 2025 shows Erin Patterson arriving in the back of a prison transport vehicle at Latrobe Valley Magistrate's Court in Morwell, Australia. An Australian woman murdered her husband's parents and aunt by lacing their beef Wellington lunch with toxic mushrooms, a jury found on July 7 at the climax of a trial watched around the world. Keen home cook Erin Patterson hosted an intimate meal in July 2023 that started with good-natured banter and earnest prayer -- but ended with three guests dead. (Photo by Martin KEEP / AFP) / For any use in Australia and New Zealand, please contact the AFP sales department at sydsales@afp.com or +61 405 149 534.
This picture taken on May 12, 2025 shows Erin Patterson arriving in the back of a prison transport vehicle at Latrobe Valley Magistrate's Court in Morwell, Australia. An Australian woman murdered her husband's parents and aunt by lacing their beef Wellington lunch with toxic mushrooms, a jury found on July 7 at the climax of a trial watched around the world. Keen home cook Erin Patterson hosted an intimate meal in July 2023 that started with good-natured banter and earnest prayer -- but ended with three guests dead. (Photo by Martin KEEP / AFP) / For any use in Australia and New Zealand, please contact the AFP sales department at sydsales@afp.com or +61 405 149 534.

El caso de Erin Patterson ha llegado a su fin después de la celebración de uno de los juicios más esperados en Australia. Recordemos que la mujer de 50 años ha sido declarada culpable de asesinato de tres integrantes de su familia y dejar a un cuarto con graves secuelas en una comida organizada en Leongatha, Victoria. El crimen habría ocurrido después de que Patterson invitase a la familia de su expareja, Simon Patterson, incluidos sus padres, Don y Gail Patterson, y sus tíos, Heather e Ian Wilkinson.

De acuerdo con la investigación judicial, el menú incluyó solomillo Wellington, en cuyo interior se ocultó una dosis mortal de hongos silvestres. Los hechos ocurrieron en julio de 2023, han obtenido justicia después de dos años con la audiencia celebrada el pasado lunes 8 de septiembre que ha culminado con la sentencia final a la asesina. Así, tal y como ha recogido la BBC, la resolución ha dictaminado una cadena perpetua para Patterson, quien no podrá solicitar la libertad condicional hasta cumplir 83 años, tras permanecer 33 años en prisión.

“Lo hizo con la intención de matarlos a todos”

Erin Patterson arrives at the Supreme Court of Victoria in Melbourne, Australia, September 8, 2025. Jason South/AAP Image/via REUTERS    ATTENTION EDITORS - THIS IMAGE WAS PROVIDED BY A THIRD PARTY. NO RESALES. NO ARCHIVE. AUSTRALIA OUT. NEW ZEALAND OUT. NO COMMERCIAL OR EDITORIAL SALES IN NEW ZEALAND. NO COMMERCIAL OR EDITORIAL SALES IN AUSTRALIA.
Erin Patterson arrives at the Supreme Court of Victoria in Melbourne, Australia, September 8, 2025. Jason South/AAP Image/via REUTERS ATTENTION EDITORS - THIS IMAGE WAS PROVIDED BY A THIRD PARTY. NO RESALES. NO ARCHIVE. AUSTRALIA OUT. NEW ZEALAND OUT. NO COMMERCIAL OR EDITORIAL SALES IN NEW ZEALAND. NO COMMERCIAL OR EDITORIAL SALES IN AUSTRALIA.

Durante el proceso, el juez Christopher Beale ha subrayado el impacto de los crímenes a nivel internacional y la planificación de Patterson en el crimen. Y es que invitó a los familiares de Simon “inusualmente” y “lo hizo con la intención de matarlos a todos”, sostuvo el magistrado. Las víctimas fatales fueron Don y Gail Patterson, padres de Simon, y Heather Wilkinson. Por su parte, Ian Wilkinson, esposo de Heather, sobrevivió tras una larga hospitalización.

La reacción de Erin Patterson al oír su sentencia fue objeto de atención, pues no ha mostrado ningún tipo de emoción. Sin embargo, tal y como ha relatado la BBC “abrió los ojos al ponerse de pie para escuchar la sentencia” con la que ha obtenido una cadena perpetua por cada uno de los tres asesinatos y 25 años adicionales por el intento de homocidio a Ian Wilkinson. Todos ellos, se cumplirán de manera simultánea, lo que hace que a los 85 años de edad pueda solicitar la libertad condicional.

Antes de dictar sentencia, el tribunal escuchó a familiares de las víctimas y a la propia Patterson, que se presentó como “amante de los hongos y recolectora aficionada”. No obstante, la acusada negó ante el tribunal haber recolectado hongos tóxicos o intentar encubrir las pruebas posteriores -como los utensilios de cocina implicados o mentir a la policía sobre los hechos-, ya que, según ella, todo se trató de un accidente trágico.

En cambio, la reconstrucción presentada por la policía ante la corte, ha revelado que Patterson había recolectado hongos en pueblos cercanos y que utilizó una falsa noticia sobre un diagnóstico de cáncer para atraer a las víctimas al encuentro familiar. Posteriormente, la investigación centró su atención en la desaparición de los platos utilizados y en hechos que la policía consideró intentos de ocultamiento de pruebas.

Por su parte, el juez Beale insistió en que hubo una falta absoluta de empatía. “Usted no mostró compasión por sus víctimas”. Desafortunadamente, el juez ha afirmado que “nunca sabremos si revelar el uso de hongos recolectados habría marcado la diferencia”. Sobre la reacción de la acusada, el magistrado declaró: “Su falta de remordimiento echó sal en las heridas de todas las víctimas”, al recalcar que existe “una gran indignación por la insensibilidad de sus acciones”. Asimismo, ante la insistencia de la mujer por mantener su inocencia hasta el final, el juez lo ha traducido: “En otras palabras, no hay evidencia de remordimiento”.

“Existe una gran probabilidad de que continúe recluida en régimen de aislamiento solidario durante años”

Ian Wilkinson, the sole surviving guest of a deadly mushroom lunch served by convicted murderer Erin Patterson, speaks to media as he leaves the Supreme Court of Victoria in Melbourne, Australia, September 8, 2025.   AAP/Joel Carrett via REUTERS    ATTENTION EDITORS - THIS IMAGE WAS PROVIDED BY A THIRD PARTY. NO RESALES. NO ARCHIVE. AUSTRALIA OUT. NEW ZEALAND OUT. NO COMMERCIAL OR EDITORIAL SALES IN NEW ZEALAND. NO COMMERCIAL OR EDITORIAL SALES IN AUSTRALIA.
Ian Wilkinson, the sole surviving guest of a deadly mushroom lunch served by convicted murderer Erin Patterson, speaks to media as he leaves the Supreme Court of Victoria in Melbourne, Australia, September 8, 2025. AAP/Joel Carrett via REUTERS ATTENTION EDITORS - THIS IMAGE WAS PROVIDED BY A THIRD PARTY. NO RESALES. NO ARCHIVE. AUSTRALIA OUT. NEW ZEALAND OUT. NO COMMERCIAL OR EDITORIAL SALES IN NEW ZEALAND. NO COMMERCIAL OR EDITORIAL SALES IN AUSTRALIA.

Uno de los aspectos destacados del juicio fue la intervención del único sobreviviente, Ian Wilkinson, quien ante el tribunal manifestó haber ofrecido a Patterson “el perdón por el daño” recibido y expresó el deseo de que la autora confesara. El juez no evitó comentar que ese gesto era una “oferta de perdón” que “le ofrece una oportunidad. Haría bien en aceptarla de la manera que él sugiere”.

La sentencia consideró la notoriedad mediática del caso y el destino penitenciario de Patterson. Por este motivo, el juez Beale ha explicado que: “Existe una gran probabilidad de que, para su protección, continúe recluida en régimen de aislamiento solidario durante años”, y reconoció que “las duras condiciones penitenciarias que ya ha experimentado son consideraciones importantes y de peso que deberían tenerse en cuenta en la sentencia”. Y es que, Patterson lleva 15 meses en prisión preventiva. El magistrado señaló: “En mi opinión, la única forma de que cuenten es estableciendo un período sin libertad condicional”.

Por su parte, después de conocer la decisión del tribunal, Ian Wilkinson habló públicamente: “Sacaron a la luz la verdad de lo que les sucedió a tres buenas personas”, y agradeció el trabajo de la policía, “la amabilidad y compasión a lo largo de este largo proceso”. También reconoció el esfuerzo del personal sanitario que contribuyó a salvarle la vida tras el envenenamiento. De esta forma, el proceso contra Erin Patterson finaliza con la imposición de la pena máxima contemplada por el código penal de Australia y una comunidad marcada por el impacto de una tragedia familiar que tuvo como protagonista a un elemento cotidiano: los hongos silvestres.