
Un 30% de los expertos en tecnologías de la información (IT) españoles se muestran preocupados por la seguridad de los datos, cifra que aumenta al 35% entre aquellos que trabajan en el sector sanitario nacional. Su inquietud está más que justificada: el 51% de las organizaciones sanitarias del país, tanto públicas como privadas, han sufrido brechas de datos externas, según el informe Healthcare’s Digital Dilemma: Calculated Risks and Hidden Challenges Exposed, publicado por SOTI, una compañía especializada en soluciones de movilidad empresarial.
Las brechas de seguridad en la salud española un 3% más que el promedio global (47%) y son un 11% más frecuentes que en países vecinos, como Francia o Italia (39%). Estos incidentes suponen, además el 15% de las notificaciones que recibe la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD), según datos de 2021. Ese año, la AEPD recibió de media una brecha sanitaria al mes, afectando cada una a más de 200.000 personas. “Las brechas de datos personales se producen en tratamientos del sector salud con más frecuencia de la deseada y tienen un alto impacto personal y social", confiesa en un comunicado.
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Inversiones escuetas y tecnología obsoleta

La falta de inversión en innovación tecnológica es la primera barrera que enfrentan los hospitales españoles a la hora de defenderse de ataques externos, según David Parras, ingeniero y director regional de SOTI en España. “La inversión para pasar de los sistemas antiguos a los nuevos falta bastante, hay muchas empresas que todavía no lo han hecho y muchos de esos nuevos sistemas no están bien integrados”, explica en una entrevista con Infobae España. “Entre ellas, no hay todavía una integración y eso lo hace vulnerable. Si no se hace una buena integración entre ellas, al final existen huecos donde un hacker se puede meter”, señala.
Además, los hospitales españoles cuentan con “infraestructuras algo anticuadas comparadas con otros”, apunta el experto. Parras reconoce que hay centros que “sí que están mejorando, pero todavía tienen equipos bastante antiguos”. Según el informe de SOTI, el 29% de los líderes tecnológicos españoles afirma que la gestión de estos sistemas obsoletos consume gran parte de su tiempo, en comparación con el 22% global. A su vez, el 42% de las organizaciones sanitarias en España reporta problemas técnicos frecuentes con dispositivos de IoT y telesalud, lo que afecta negativamente al desempeño del personal sanitario. El 17% afirma que estos sistemas son demasiado complejos de utilizar.
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Parras destaca que estas brechas de seguridad se dan con información especialmente sensible. “Son históricos de pacientes donde pueden salir datos en cuanto a qué operaciones has tenido, qué enfermedades has tenido, cuántas veces has estado en un hospital, qué tratamientos has tenido...”, enumera. En los historiales, puede incluirse también información racial, de vida u orientación sexual, geolocalización...
Esta falta de protección a unos datos tan importantes puede suponer “grandes penalizaciones para las organizaciones, en este caso para el hospital, si no se hace una gestión adecuada”, advierte. En España y en Europa, el Reglamento General de Protección de Datos establece la obligación de notificar brechas en la autoridad de control y a las personas afectadas, en caso de que supongan un alto riesgo para ellas, además de la responsabilidad de implementar las medidas apropiadas para garantizar la seguridad de los datos con los que trata.
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“Cualquier dispositivo conectado a la red es ‘hackeable’”
Para Parras, es importante que la sociedad española se conciencie ante los problemas que suponen estas brechas de datos y lo sencillo que es que se produzcan. “Cualquier dispositivo que esté conectado en la red es un dispositivo que potencialmente es hackeable“, incide, incluso una impresora. De hecho, estos dispositivos electrónicos provocan el 64% de los ataques informáticos, pero continúan pasando desapercibidos.
Dentro del sector sanitario, Parras destaca la importancia de restringir los accesos a la información de los pacientes, evitando “por ejemplo, que un doctor pueda tener acceso a los datos del paciente de otro”. Pero, sobre todo, es necesario “seguir invirtiendo” en innovación sanitaria.
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“En la sanidad española se está trabajando muy bien en la inversión, tanto a nivel de equipamiento como para todo lo que son soluciones a enfermedades, pero parece que muchas veces, a la parte de la IT no se le da tanta importancia”, expone. “Un nuevo escáner que nos va a detectar anticipadamente un problema de salud es maravilloso, pero todo el sistema IT, las comunicaciones, las conexiones que tenga ese hospital con otros hospitales, el acceso a sus datos que tienen los ordenadores... todo lo que esté conectado a la red tiene que estar bien protegido”, reclama.
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