Un arquitecto explica por qué nunca tienes que comprar un piso de segunda mano en el que haya que entrar por una esquina: necesitarás “un gran pasillo”

Según el experto, es clave tener en cuenta varios aspectos estructurales de la vivienda si se pretende llevar a cabo una reforma

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Un albañil reforma el suelo de una vivienda (Canva)
Un albañil reforma el suelo de una vivienda (Canva)

“Nunca te compres un piso de segunda mano en el que tengas que entrar por una esquina”, advierte el arquitecto Edu Saz al referirse a uno de los errores más frecuentes en la adquisición de viviendas usadas. Tal como recoge el medio especializado Arquitectura y Diseño, Saz recalca que existen ciertas características que deberían poner en alerta a los compradores antes de lanzarse a reformar un inmueble antiguo.

Según explica el experto, la disposición y el acceso al piso influyen directamente en la calidad de vida que ofrecerá la vivienda tras la reforma, por lo que recomienda analizar estos aspectos al detalle.

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El auge de las viviendas de segunda mano y las claves de su elección

Cada vez más compradores optan por adquirir viviendas de segunda mano, ya que el precio de las viviendas de nueva construcción resulta inalcanzable para muchos. Durante estas operaciones de compra, que a menudo suponen la reforma de inmuebles con más de 50 años de antigüedad, es clave prestar atención a una serie de elementos fundamentales. Además del estado legal del piso y su estructura, resulta determinante analizar la forma en la que se accede a la vivienda.

En este contexto, el arquitecto hace las tres siguientes advertencias:

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  1. Acceso de entrada en la esquina del plano

Edu Saz detalla que existen tres tipos de pisos de segunda mano cuya compra desaconseja si se pretende realizar una reforma. El primero de estos casos son aquellas viviendas cuya puerta de entrada se sitúa en una esquina del plano.

“Acceder a una casa por una esquina siempre va a provocar la existencia de un gran pasillo para llegar a cualquier otro punto”, explica el arquitecto al medio digital. Desde su punto de vista, lo idóneo es acceder a la vivienda por un punto más central, dividiendo el espacio en dos alas equilibradas.

Esta configuración, bastante común en fincas antiguas, complica la redistribución de los espacios y puede dejar habitaciones mal iluminadas o mal ventiladas. Edu Saz añade que, en estos casos, la mejor manera de resolverlo consiste en trasladar la denominada “zona de día” -salón, comedor y cocina- cerca de la entrada, permitiendo que estos espacios disfruten de la mejor orientación posible.

  1. Muros de carga: obstáculos para la reforma

Otro de los factores problemáticos se encuentra en la ubicación de los muros de carga. Saz indica que, cuando estos elementos estructurales se sitúan en el centro del hogar, limitan la posibilidad de unir espacios contiguos acorde a las necesidades del nuevo propietario. “Los muros de carga hacen que nunca puedas compartir el espacio de las habitaciones que están una al lado de la otra. Además, si la vivienda es pequeña, parecerá aún más reducida”, señala en declaraciones recogidas por Arquitectura y Diseño.

  1. El efecto “tubo” y la falta de luz natural

El tercer tipo de vivienda que Edu Saz desaconseja son las denominadas casas tipo “tubo”. Estas suelen estar flanqueadas a ambos lados por medianeras, es decir, paredes compartidas con otras viviendas. Las consecuencias más frecuentes de este diseño radican en la ausencia de luz natural, sobre todo en espacios interiores clave como el baño o la cocina. “Puedes encontrarte con un baño sin luz natural, una cocina interior o una sala de estar situada al fondo”, describe el arquitecto.

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Cómo debe ser la reforma ideal en una vivienda de segunda mano

Para convertir un piso antiguo en un espacio confortable y funcional, Saz enumera las premisas imprescindibles en cualquier intervención. Recomienda que el acceso se sitúe en una posición intermedia dentro del plano. Esto permitirá diseñar un recibidor funcional desde el que se distribuyan eficazmente las estancias, sin generar largos pasillos ni divisiones ineficaces.

Además, el arquitecto insiste en la necesidad de realizar una clara separación entre la zona de día y la zona de noche. Según publica Arquitectura y Diseño, la zona diurna -compuesta por el salón, la cocina y el comedor- debería ubicarse en los espacios que reciban mayor luz natural. La zona nocturna y los baños, por su parte, convendría colocarlos en los ambientes orientados al interior del edificio, buscando tranquilidad y privacidad.

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