Gonzalo Bernardos se muestra tajante con las jubilaciones del futuro: “La pensión que reciben ahora los jubilados es tan buena que es muy difícil de mejorar”

Un estudio reciente advierte que los jóvenes de hoy deberán esperar hasta los 71 años para jubilarse, datos que incrementan la desconfianza sobre el futuro de las pensiones

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Gonzalo Bernardos se muestra tajante con las jubilaciones del futuro. (Montaje Infobae España/Canva)
Gonzalo Bernardos se muestra tajante con las jubilaciones del futuro. (Montaje Infobae España/Canva)

La preocupación de los jóvenes por sus futuras jubilaciones se ha convertido en una de sus principales inquietudes, aun sabiendo que todavía les quedan décadas para retirarse de la vida laboral. Pero, según un estudio reciente elaborado por la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie), las perspectivas para este grupo son poco alentadoras.

El informe concluye que quienes hoy están en los primeros años de su vida laboral deberán retrasar su jubilación hasta los 71 años, una cifra que dista mucho de las edades de jubilación vigentes en las generaciones anteriores y que agrava la desconfianza sobre el futuro del sistema de pensiones público.

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Sobre este tema ha hablado Gonzalo Bernardos, economista y profesor de la Universidad de Barcelona, en el programa Más Vale Tarde de La Sexta. Bernardos resaltó la creciente incertidumbre con la que los jóvenes encaran su horizonte de jubilación. Para él, los jóvenes actualmente “tienen una gran desconfianza” respecto a su jubilación futura, y la principal duda recae en sí realmente “cobrarán una pensión pública”.

Este recelo se ha intensificado en la última década, a medida que han surgido voces que advierten sobre la sostenibilidad del sistema de pensiones ante factores demográficos, como el claro envejecimiento de la población y la baja natalidad.

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Los jóvenes se preguntan “a qué años se jubilarán” y si su pensión “será tan generosa como la actual”

El economista identificó dos grandes incógnitas que pesan sobre el sistema. Por un lado, se cuestiona “a qué años se jubilarán” los jóvenes y, por otro, si la pensión que percibirán “será tan generosa como la actual”.

En cuanto a la cuantía de las pensiones, Bernardos subrayó la dificultad que enfrentan las futuras generaciones para conseguir ingresos equiparables a los actuales jubilados. “La cantidad que reciben hoy en día los jubilados es tan impresionante, tan buena… Somos el segundo país de toda la OCDE que paga más a los pensionistas en comparación con el último salario, que es muy difícil mejorar”, afirmó el economista, quien insiste en que se trata de un listón muy elevado, inalcanzable para las condiciones laborales y demográficas actuales.

El experto también abordó el impacto de los nuevos hábitos de los jóvenes sobre la futura pensión. “Conozco a mucha gente que acaba el grado en la Universidad y se toma un año sabático. Esto antes lo hacían los príncipes y las princesas, hoy casi todo hijo de vecino se toma un año para reflexionar, y eso también tiene un coste, y es en materia de pensión futura”, explicó Bernardos.

La incorporación al mundo laboral más tardía de los jóvenes, con una tasa de empleo entre los 16 y los 29 años 15 puntos porcentuales inferior a la de 2007, hará que los que se jubilen en 2065 y que solo hayan podido cotizar 30 años deban compensar sus menores cotizaciones demorando la jubilación hasta los 71 años si quieren mantener el nivel de vida previo.

“La población española no confía en los planes de pensiones de los bancos”

El análisis de Bernardos también incluyó una crítica a los mecanismos alternativos de ahorro para la jubilación, como los planes de pensiones privados gestionados por bancos. El economista sostiene que “la población española no confía en los planes de pensiones de los bancos”. Según Bernardos, el saldo promedio que un español tiene en este tipo de planes es de 10.000 euros, una cifra baja que refleja la falta de atractivo de estos productos.

“Ve que pone el dinero, y algunos años sube algo, pero otros baja significativamente. Nadie le explica por qué sube o por qué baja, y al final, aquellos que en España quieren tener una buena jubilación hacen lo que previamente hicieron sus padres: comprar una vivienda”, señaló Bernardos, haciendo referencia a la tradición de invertir en propiedades como alternativa para asegurar el futuro.

El profesor también criticó el desempeño de los planes de pensiones españoles en comparación con otros países europeos. “Los planes de pensiones en España, en comparación con el resto de países de Europa, no ocupan un lugar alto en la tabla, sino que están de los últimos en materia de gestión, porque esos planes benefician mucho al banco, pero ya es otro cantar que beneficien al cliente”, afirmó.

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