
Las diferencias socioculturales entre los distintos países provocan que en ocasiones se produzcan situaciones incómodas o molestas cuando viajamos o nos instalamos en el extranjero. Cada vez son más las personas que toman la decisión de hacer las maletas y marcharse fuera de sus fronteras, ya sea para mejorar el idioma, para encontrar más oportunidades laborales, para vivir experiencias nuevas...
Esto también les permitirá adaptarse a un entorno que, en ocasiones, es completamente diferente al que están acostumbrados. Sin embargo, para ello, es importante primero pasar por un proceso de aprendizaje que, en el trayecto, puede provocar choques culturales.
Antes de viajar o instalarte en un territorio concreto, conviene informarse un poco sobre las costumbres que hay en ese determinado lugar. Aunque son cuestiones que se irán aprendiendo con el tiempo, saberlo de antemano puede evitar que se produzcan conflictos o que crezca la extrañeza en el nuevo destino.
Sofía Botero (@sofia_botero_), una joven colombiana que reside en la capital española, ha explicado en un vídeo cuáles son algunas de estas cosas que los extranjeros deben saber antes de viajar a España: “Son pequeñas cositas culturales que uno tiene que tener en cuenta”.
“Siento que me están gritando”
Las normas sociales no están estipuladas en ningún documento, pero son reglas que, con el uso, las personas han ido implementando en su día a día para que la vida en la ciudad sea más ordenada y amable con el resto. Ocurre, por ejemplo, en el transporte público: dejar salir antes de entrar, ceder el asiento a aquellas personas que lo necesiten, no poner música en alto...
Sofía ha explicado que ella aprendió “en los primeros diez minutos” desde que llegó a Madrid otra de ellas: "En las escaleras eléctricas, si tú te vas a quedar parado, te haces a la derecha; en la izquierda van los que quieren seguir caminando. Si te quedas en la izquierda, vas a bloquear el paso y se van a molestar contigo".

Otras cuestiones tienen relación con la manera en la que nos comunicamos o el léxico que se utiliza. Por ejemplo, en muchos países existe el estereotipo de que los españoles hablan demasiado alto. Sofía confirma esto y explica que, cuando ella habla, no la escuchan porque su tono es mucho más bajo: “Ellos me hablan y yo siento que me están gritando”. Sin embargo, destaca que, al final, es una cuestión social que debe respetarse e insta a los extranjeros que vayan a España a hablar más alto para que los españoles pueden entenderlos perfectamente.
Pese a que en Colombia y España se habla el mismo idioma, existen palabras que difieren. Una de estas distinciones se encuentra en el vocabulario referido a las comidas: “Aquí al almuerzo le dicen la comida y a la comida le dicen la cena”. Esto, tal y como explica la joven colombiana, le ha causado “muchas confusiones”.
Por último, destaca que la forma de saludarse también es diferente: “Para que lo tengan en cuenta, aquí se saluda con dos besos, no solo con uno. A mí siempre me pasa que, cuando voy a dar uno, los españoles se quedan esperando el segundo”.
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