
La alfalfa es una planta herbácea perenne que, probablemente, no nos llame la atención a la hora de consumirla, pero que es conocida por su valor nutricional y sus aplicaciones tanto en medicina como en alimentación, según explican en Cofepasa. Pertenece a la familia de las leguminosas, como las lentejas, los guisantes o los garbanzos. Es originaria de Asia, aunque se ha adaptado bien a diversos climas, tanto fríos como cálidos. Este vegetal se emplea en infusiones, germinados y brotes, y se le atribuyen diversos beneficios para la salud.
Cuáles son las propiedades nutricionales de la alfalfa
La alfalfa es una planta rica en nutrientes esenciales, lo que la convierte en un excelente complemento alimenticio. Entre sus propiedades más destacadas se incluyen:
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- Vitaminas: del grupo B (B1, B3, B5, B7, B9 y B12), además de vitaminas C, E, K y P, fundamentales para el buen funcionamiento del organismo.
- Minerales: es una fantástica fuente de minerales como calcio, potasio, hierro, fósforo, magnesio, sodio y zinc.
- Proteínas vegetales: aporta proteínas de origen vegetal, lo que la convierte en una opción ideal para quienes siguen dietas vegetarianas o veganas.
- Compuestos bioactivos: incluye flavonoides, fitoestrógenos y fitoesteroles, conocidos por sus propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y antibacterianas.
Beneficios para la salud de la alfalfa

El consumo de alfalfa puede aportar diversos beneficios, tanto medicinales como nutricionales. Como apuntan en la web de Túa Saude, entre los principales se incluyen:
Mejora de la salud cardiovascular
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La alfalfa ayuda a reducir los niveles de colesterol “malo” (LDL) y a aumentar el colesterol “bueno” (HDL), lo que favorece la salud del corazón y previene enfermedades cardiovasculares como la arteriosclerosis o infartos.
Controla la diabetes
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Los compuestos de este vegetal ayudan a regular los niveles de azúcar en sangre, estimulando la secreción de insulina, lo que la convierte en un aliado importante para las personas con diabetes.
Tiene propiedades diuréticas
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Al ser un diurético natural, favorece la eliminación de líquidos y ayuda a combatir la retención de líquidos, lo que puede ser útil en el tratamiento de edemas o problemas renales.
Alivia los dolores menstruales
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Gracias a sus fitoestrógenos, puede aliviar los síntomas del síndrome premenstrual (SPM), como dolores abdominales y cambios de humor.
Mejora la digestión
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Contiene enzimas digestivas que facilitan la absorción de nutrientes y mejoran la digestión. Además, ayuda a depurar el organismo y a eliminar toxinas.
Fortalece el cabello
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Se ha demostrado que la alfalfa puede ayudar a fortalecer la melena y prevenir su caída, gracias a su alto contenido en vitaminas y minerales.
Previene infecciones urinarias
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Es eficaz para prevenir y tratar infecciones urinarias, como la cistitis, gracias a sus propiedades antibacterianas y diuréticas.
Propiedades antioxidantes
Los flavonoides y otros compuestos antioxidantes presentes en la alfalfa protegen al cuerpo del daño causado por los radicales libres y los agentes externos, como la exposición al sol.
Contraindicaciones y precauciones de la alfalfa
Aunque la alfalfa es generalmente segura cuando se consume en cantidades razonables, existen algunas precauciones y contraindicaciones que deben tenerse en cuenta:
- Embarazo y lactancia: no se recomienda su consumo en forma concentrada o como suplemento durante el embarazo y la lactancia, debido a la presencia de fitoestrógenos, que pueden afectar los niveles hormonales.
- Trastornos hormonales: las personas que padecen condiciones hormonales, como cáncer de útero, endometriosis o miomatosis uterina, deben evitar su ingesta o hacerlo bajo supervisión médica.
- Enfermedades autoinmunes: podría estimular el sistema inmunológico, lo que podría ser contraproducente en enfermedades autoinmunes como el lupus eritematoso o la artritis reumatoide.
- Interacción con medicamentos: si se está tomando medicación para la hipertensión, colesterol alto, anticoagulantes o diabetes, es importante consultar con un médico antes de incorporar alfalfa a la dieta, ya que puede interferir con la acción de estos fármacos.
- Fotosensibilidad: puede aumentar la sensibilidad a la luz solar, lo que podría ser un problema si se está tomando medicamentos que también producen este efecto, como algunos antibióticos o antidepresivos.
- Germinados caseros: al preparar germinados de alfalfa en casa, es importante asegurarse de que se sigan las prácticas de higiene adecuadas, ya que los brotes pueden ser un caldo de cultivo para bacterias como la E. coli.
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