Una española que vive en Estados Unidos cuenta el “comentario más racista” que le han hecho dos compañeros de clase: “Querían deportarme”

El acoso contra la comunidad hispana ha crecido en Estados Unidos

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FOTO DE ARCHIVO: Estudiantes suben al autobús tras finalizar la jornada escolar en la escuela primaria Kratzer en Allentown, Pensilvania, Estados Unidos, 13 de abril de 2021.  REUTERS/Hannah Beier
FOTO DE ARCHIVO: Estudiantes suben al autobús tras finalizar la jornada escolar en la escuela primaria Kratzer en Allentown, Pensilvania, Estados Unidos, 13 de abril de 2021. REUTERS/Hannah Beier

Pese a ser un país tradicionalmente anglófono, español es uno de los idiomas más hablados en Estados Unidos: el Instituto Cervantes calcula que más de 41 millones de personas, el 13,2% de la población estadounidense, habla español en el entorno doméstico. Estas cifras están muy ligadas a los movimientos migratorios, pero el conocimiento del castellano comienza a ser también un fenómeno nativo: en los últimos años, el número de hispanohablantes nacidos en Estados Unidos ha superado al de aquellos nacidos fuera del país.

Ante esta expansión de la lengua española, ha surgido un movimiento reaccionario, que critica el uso de cualquier idioma extranjero en la nación norteamericana. Estas pretensiones parece que conseguirán su victoria con el segundo mandato de Donald Trump, que ha prometido declarar el inglés como idioma oficial de Estados Unidos por primera vez en sus 250 años de historia.

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En este contexto, se ha vuelto común escuchar testimonios de personas que reciben insultos, malas miradas o llamadas de atención por hablar en español en alguno de los 51 estados. Así le ha ocurrido recientemente a Andrea Modroño (@andrea.modrony), una joven española que se encuentra actualmente terminando su educación secundaria en Estados Unidos. Aunque en el tiempo que lleva en el país no ha sido común para ella recibir comentarios racistas, sí que tuvo una experiencia chocante hace unos días en la parada del autobús.

Según ha contado en un vídeo en la red social TikTok, Modroño se encontraba hablando por teléfono con su mejor amiga de España, utilizando por tanto el español. A su alrededor estaban tres compañeros americanos y uno hispano. En medio de la conversación con su amiga, este último le avisa: “Están siendo racistas contigo, están diciendo que te van a deportar porque no tienes papeles“.

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El comentario pilló a la joven de sorpresa, pero no se lo tomó mal. “Me descojoné”, asegura. “¿Qué me vas a deportar tú a mí, con el dineral que yo he pagado? Venga, hombre", suelta en su vídeo.

Aunque no ha sido frecuente que enfrente este tipo de situaciones, aclara que sí ha recibido algunos comentarios curiosos de otros compañeros. “Comentarios como ‘¿Tú hablas español?‘, justo después de haberles dicho que soy de España. O ‘¿Por qué no te gusta el picante si tú eres hispana?‘“, explica.

La muerte de Jocelynn Rojo: sus compañeros amenazaban con llamar a Inmigración

Manifestantes protestan contra las políticas de inmigración impuestas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mientras su caravana sale de su club de golf en West Palm Beach, Florida, Estados Unidos. 8 de febrero de 2025. REUTERS/Kevin Lamarque
Manifestantes protestan contra las políticas de inmigración impuestas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mientras su caravana sale de su club de golf en West Palm Beach, Florida, Estados Unidos. 8 de febrero de 2025. REUTERS/Kevin Lamarque

La experiencia de Moroño no parece un caso aislado: los episodios de acoso, dentro y fuera de la escuela, contra la comunidad hispana han ido al alza desde la victoria de Trump y la implementación de sus políticas de deportación masivas. Recientemente, saltó a los medios la muerte de Jocelynn Rojo Carranza, una niña de 11 años que se suicidó a principios del mes de febrero por el acoso recibido por sus compañeros. Según explicó su madre a la prensa, los niños amenazaron a la menor en más de una ocasión con llamar a los agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) para que deportaran a su familia.

A finales del mes de enero, en Milwaukee, donde dos mujeres, una abuela y su hija, junto con un niño menor de tres años, fueron interceptadas por agentes del ICE y detenidas tras ser escuchadas hablando español, pese a ser las tres ciudadanas estadounidenses nacidas en Puerto Rico. Otro incidente similar le ocurrió a un veterano de los Marines, de ascendencia colombiana, que fue detenido en dos ocasiones en menos de una semana, una en Georgia y otra en Florida, aparentemente debido a su apariencia física. En uno de los casos, fue esposado y obligado a permanecer sentado en la acera frente a una tienda antes de ser liberado.

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