
El aceite de oliva es uno de los productos más arraigados en la dieta mediterránea y en España. La mayor parte de los platos cuentan con un mínimo de este óleo para su elaboración. Un papel que comparte en el campo de la salud del organismo debido a sus grasas saludables, la absorción de sus nutrientes y su poder antiinflamatorio y antioxidante.
Todo experto lo cataloga como un ingrediente estrella, pues además de todas sus propiedades positivas tiene un sabor exquisito. “Frutado, amargor y picor”, lo define SCA San Isidro. Concretamente, su particularidad picante es lo que hace que que a algunos le llame la atención.
Incluso, los expertos aseguran que la calidad del aceite incrementa en función de su picor. De esta manera, aquellos producidos a partir de la variedad de la aceituna picual, como el aceite de oliva virgen extra, son verdaderamente superiores. No obstante, esta característica también puede apuntar a que el producto puede estar dañado y ser, así, perjudicial para la salud.
¿Por qué pica el aceite de oliva?
El picor de este óleo se debe principalmente al contenido de polifenoles, antioxidantes como el oleocanthal y la oleuropeína. Esta partícula no sólo se encarga de su amargura, sino también de sus beneficios para el organismo. Además, esta sustancia es el mayor compuesto de las aceitunas verdes y jóvenes. Por este motivo, aquellos aceites que emplean una cosecha temprana tienden a un sabor más picante.
El oleocanthal se ha situado como el principal causante de este picazón en la garganta. Mientras la oleuropeína libera su sabor cuando se descompone. No obstante, su presencia es primordial para evitar la oxidación del líquido y prolongar su vida útil. También, sirve para proporcionar los efectos protectores contra diversas enfermedades.
Cuando preocuparse según su sabor

Aunque el picor en el aceite de oliva es algo básico y positivo, también puede ser un indicador de la disminución de su calidad. Según la revista Carive News, existen distintos tipos de hormigueos en la garganta tras ingerir este líquido. Concretamente, se refiere a cuando el sabor dura más de lo que debería significa que su calidad es muy mala. Si no es agradable probablemente se ha estropeado. En el caso de tener un color demasiado oscuro puede apuntar a un mal almacenaje y cuando tiene un regusto amargo es porque se ha elaborado con aceitunas podridas.
Ante la sospecha o la certeza de que el aceite de casa cumple con estas características, lo mejor es deshacerse de él. No se debe usar bajo ningún concepto porque es un aceite peligroso para la salud del organismo. En el caso de haber comprado un producto con estas características, lo mejor sería devolverlo y advertir al vendedor, ya que se puede sufrir una intoxicación.
De esta manera, a pesar e que el aceite es uno de los mejores productos dentro de la dieta mediterránea y uno de los que más resistencia tiene al tiempo, puede estropearse o puede ser tóxico si no se fabrica adecuadamente. Así, cuando el hormigueo sea prolongado y desagradable lo mejor es dejar de consumirlo.
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