Pastel de patata y queso gratinado: una receta saciante para aumentar tu repertorio gastronómico en otoño y sorprender a tus invitados

Es un plato sencillo con un contraste de texturas notables y con el interior cremosos

Un molde azul con pastel de patata y queso gratinado, junto a hierbas frescas, un tenedor y un plato pequeño sobre una mesa de madera.
Pastel de patata y queso gratinado. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Hay recetas que consiguen convertir ingredientes sencillos en platos completos y apetecibles sin necesidad de recurrir a preparaciones complicadas. Los pasteles salados son un buen ejemplo: permiten combinar distintos alimentos en una sola elaboración y, además, ofrecen muchas posibilidades para adaptar la receta a una alimentación equilibrada.

El pastel de patatas y queso gratinado encaja precisamente en esta idea. Es una preparación sencilla y reconfortante, en la que el horno aporta el toque final con una capa de queso dorado que hace que el plato resulte especialmente apetecible. Además de ser una opción fácil para una comida o una cena, puede servirse como plato principal o como acompañamiento, dependiendo de cómo se complete el menú.

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Tiempo de preparación

  • Preparación: 15 minutos.
  • Cocción previa de las patatas: 2 minutos.
  • Gratinado en el horno: 25-30 minutos.
  • Tiempo total: 40-47 minutos.

Ingredientes

  1. 4 patatas medianas.
  2. 250 g de mozzarella rallada o en trozos.
  3. 50 g de queso parmesano rallado.
  4. 2 cucharadas de pan rallado.
  5. 2 cucharadas de aceite de oliva.
  6. 1 cucharadita de tomillo seco o unas hojas de tomillo fresco.
  7. Pimienta negra al gusto.
  8. Sal al gusto.

Cómo hacer pastel de patata y queso gratinado, paso a paso

  1. Precalienta el horno a 200 ºC, con calor arriba y abajo, para que esté a la temperatura adecuada cuando llegue el momento de hornear.
  2. Pela las patatas y córtalas en rodajas finas y de grosor uniforme, de unos 3-4 milímetros.
  3. Cuece las patatas en agua con sal durante 2 minutos, sin dejarlas demasiado tiempo para que no se deshagan. Después, escúrrelas con cuidado.
  4. Unta una fuente de horno con un poco de aceite de oliva, procurando cubrir bien la base.
  5. Coloca una primera capa de patata en la fuente. Añade sal, pimienta negra y un poco de tomillo para repartir los sabores.
  6. Reparte una parte de la mozzarella sobre las patatas, procurando que quede bien distribuida.
  7. Forma otra capa de patata y repite el proceso, alternando las capas, hasta terminar todos los ingredientes.
  8. Mezcla el queso parmesano con el pan rallado hasta integrarlos. Extiende esta mezcla de manera uniforme sobre toda la superficie.
  9. Añade un hilo de aceite de oliva por encima para ayudar a que la parte superior quede bien dorada durante el horneado.
  10. Hornea durante 25-30 minutos, hasta que la patata esté tierna y la superficie quede dorada.
  11. Si quieres conseguir una costra más tostada y crujiente, activa el gratinador durante los últimos 2-3 minutos, vigilando para que no se queme.
  12. Deja reposar el pastel durante 5 minutos antes de servirlo, para que se asiente ligeramente y sea más fácil de cortar.
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¿Cuántas porciones tiene esta receta?

Esta receta da para 4 porciones, aunque depende del tamaño de los cortes y la finalidad de los mismos.

¿Cuál es el valor nutricional de cada porción?

Estimación por porción, calculada sobre 4 raciones:

  • Calorías: 330 kcal
  • Proteínas: 17 g
  • Grasas: 18 g
  • Hidratos de carbono: 27 g
  • Fibra: 3 g
  • Sal: depende de la cantidad añadida y del tipo de queso utilizado.

Cabe señalar que estas son estimaciones, y los valores precisos dependen de los ingredientes específicos y las cantidades exactas.

¿Cuánto tiempo se puede conservar?

Una vez preparado, guarda el pastel en la nevera dentro de un recipiente hermético. Puede conservarse durante un máximo de 3 días, siempre que se mantenga refrigerado. A la hora de recalentarlo, puedes utilizar el horno a 180 ºC durante 10-15 minutos para recuperar parte de su textura.

También es posible calentarlo en el microondas, aunque en este caso la cobertura perderá parte de su toque crujiente. Para evitar que se estropee, no conviene dejar el pastel a temperatura ambiente durante más de 2 horas.

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