Reino Unido incluye ciertos porridge de avena entre la comida basura y prohíbe anuncios en TV: qué dice la ciencia sobre este alimento

La avena natural no entra en esta categoría: la no saludable es la instantánea, en general

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Un desayuno saludable de avena
Un desayuno saludable de avena (Imagen Ilustrativa Infobae)

Mejor tarde que nunca, como se suele decir. En Reino Unido se está tratando de poner obstáculos al consumo de comida “chatarra” y poco saludable. Y, claro, no se puede prohibir a las personas que los consuman y, parece ser, tampoco se puede obligar a las empresas alimenticias a regular por su cuenta el contenido de los productos alimenticios que lanzan al mercado. Debido a esto, el curso de acción está siendo el de prohibir los anuncios publicitarios en televisión en determinados horarios, supuestamente para ayudar a combatir la obesidad infantil.

Irlanda y Reino Unido cuentan con el mayor índice de obesidad infantil en Europa, con un 27,5% y un 23,1%, respectivamente (de los niños menores de 5 años). Seguramente es debido a esto que han decidido tomar cartas en el asunto, aunque los factores que suelen provocar obesidad en niños tienen más que ver con genética, afecciones médicas, y trastornos emocionales, además de una serie de aspectos socioeconómicos, ya que la “comida basura” suele ser más barata que la alimentación saludable. Según Cristina Bouzas, doctora y profesora de la Universidad de las Islas Baleares e investigadora del CIBER, “estos alimentos son más económicos porque al tener una producción estandarizada se produce una reducción de costes a la hora de fabricarlo”.

A partir de octubre de 2025, los alimentos ricos en grasas o azúcares no podrán anunciarse en televisión antes de las 21.00 horas ni en publicidad on-line de pago. El gobierno de Reino Unido ha comenzado a clasificar todos los productos de alimentación según un sistema de puntuación basado en su contenido de azúcar, grasa, y proteína, quedando prohibidos los anuncios de todos los alimentos categorizados como “menos saludables”.

Esta prohibición incluye bebidas gaseosas azucaradas, aperitivos salados, chocolates y dulces, pasteles y magdalenas, galletas y barras de proteína o cereal, yogures, postres, pizza, alimentos procesados de patata y comidas precocinadas, además de, curiosamente, gachas de avena, pero solo las procesadas y cargadas de azúcar y grasas que se venden habitualmente en los supermercados.

Bowl de avena preparado para
Bowl de avena preparado para un desayuno nutritivo y saludable (Imagen Ilustrativa Infobae)

Avena buena y avena mala: lo mejor es evitar las gachas instantáneas

Las gachas de avena suelen ser un alimento muy saludable y nutritivo, pero las procesadas pierden muchas de esas cualidades positivas y se pueden convertir en alimentos perjudiciales. La clave es sencilla: la avena instantánea y de sabores suele ser peor, ya que su índice glucémico es significativamente más alto. La diferencia principal es que la avena tradicional está cruda, mientras que la instantánea está sometida a un proceso de cocción previo.

La avena natural conserva su cáscara y parte del salvado, lo que la hace rica en fibra insoluble, que ayuda en los procesos digestivos. También es rica en fibra soluble, que ralentiza la absorción de glucosa y ayuda a reducir el colesterol al impedir la reabsorción de los ácidos biliares. El proceso de refinamiento al que se suele someter la avena procesada, sin embargo, reduce significativamente ese contenido de fibra.

Otro aspecto importante es su contenido de azúcar: la avena natural tiene un índice glucémico muy bajo. Esto significa que su liberación de azúcar en el torrente sanguíneo es más gradual, lo que ayuda a mantener los niveles de azúcar estables en la sangre y puede ser beneficioso para personas con diabetes o que buscan controlar su peso. La instantánea, sin embargo, en especial las versiones con sabores - aunque suenen sanos y naturales, como manzana, frambuesa, miel o, realmente, cualquiera - ya que contienen bastantes azúcares añadidos que pueden contribuir a un consumo excesivo y resultar perjudiciales.

Según la guía de alimentos de la Fundación Española de la Nutrición, en general, la avena es un alimento altamente nutritivo, por ser rico en macro y micronutrientes, además de en compuestos fitoquímicos con efectos protectores para la salud. En términos de micronutrientes, la avena es una buena fuente de vitaminas del grupo B, especialmente tiamina y niacina, así como minerales clave como hierro y magnesio. También contiene avenantramidas, compuestos bioactivos con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Además, es un alimento rico en carbohidratos, aunque menos que otros cereales. A la vez, es más rica en proteínas y grasas monoinsaturadas, que ayudan a reducir el colesterol malo y aumentar el bueno, además pueden mejorar el control de los niveles de glucosa sanguínea.

Sin embargo, la avena contiene algunas sustancias potencialmente perjudiciales, como el ácido fítico, que puede interferir con la absorción de minerales, y las lectinas, que protegen a las plantas de ser consumidas. Al mismo tiempo, el ácido fítico también tiene propiedades antioxidantes y protectoras, y las lectinas pueden reducirse con técnicas de preparación adecuadas, como remojar y cocinar los granos.

La avena es, por tanto, una opción excelente para incluir en la dieta, ya que ayuda a controlar la glicemia, el colesterol y el peso, pero es importante experimentar con diferentes formas de preparación y observar cómo nos afecta individualmente, además de tratar de optar siempre por su versión natural en lugar de la instantánea. Si se echa en falta algo de dulzura, lo mejor es cocinar la avena natural en leche baja en grasas y añadirle frutos secos (no salados) y pedazos de fruta.