
El 7 de octubre de 2005 el Consejo de Ministros tomó una decisión para poder mejorar la respuesta del Estado ante emergencias y creó la Unidad Militar de Emergencias (UME). Desde ese momento, esta fuerza conjunta, de carácter permanente, se ha convertido en la unidad de primera intervención de las Fuerzas Armadas en situaciones de grave riesgo, catástrofes y calamidades en el territorio nacional.
La UME tiene como misión principal intervenir en cualquier parte del país para contribuir a la seguridad y bienestar de los ciudadanos. Su actuación se realiza en colaboración con las instituciones del Estado y las Administraciones Públicas, conforme a lo establecido en la Ley Orgánica 5/2005, de 17 de noviembre, de la Defensa Nacional y otras normativas vigentes.
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Desde su creación, la UME ha sido un pilar fundamental en la gestión de emergencias, destacándose por su capacidad de respuesta rápida y efectiva, como se está pudiendo ver con las inundaciones ocurridas en Valencia.
A parte de los desastres naturales, la UME también juega un papel importante en la respuesta a atentados terroristas y actos violentos graves. En estos casos, la unidad colabora con otras fuerzas de seguridad para garantizar la seguridad y el orden público. Asimismo, la UME está preparada para intervenir en situaciones de riesgo tecnológico, químico, nuclear, radiológico o biológico, donde su experiencia y equipamiento especializado son esenciales para manejar situaciones potencialmente peligrosas.
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Otro ámbito de actuación es la contaminación del medio ambiente: La unidad puede ser desplegada para contener y mitigar los efectos de derrames de sustancias peligrosas o cualquier otro incidente que amenace el entorno natural.
Las bases de la UME
La UME opera desde siete bases principales en el territorio español. Entre ellas se encuentran tres bases aéreas ubicadas en Morón (Sevilla), Zaragoza, y Torrejón de Ardoz (Madrid). Estas instalaciones son cruciales para el despliegue rápido de personal y recursos en situaciones de emergencia.
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Además, la UME tiene una base en Bétera (Valencia) y otra en San Andrés del Rabanedo (León). Estas bases terrestres son fundamentales para coordinar operaciones en sus respectivas regiones, asegurando una cobertura nacional efectiva.
La unidad también cuenta con dos destacamentos de intervención en emergencias naturales (UIEN) situados en las Islas Canarias. Uno de ellos se encuentra en Gando, Telde (Gran Canaria) y el otro en Los Rodeos, San Cristóbal de La Laguna (Tenerife). Estos destacamentos son esenciales para abordar emergencias en el archipiélago, dada su ubicación geográfica y las particularidades climáticas de la región.
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En total, la UME está formada por 3.583 cuadros de mando y personal de Tropa y Marinería que cuenta con formación específica para poder intervenir cuando sean requeridos.
¿Cómo entrar en la UME?
Para formar parte de esta unidad, es necesario cumplir con ciertos requisitos y superar un proceso de selección riguroso. El ingreso a la UME solo es posible cuando hay vacantes disponibles, por lo que los interesados deben estar atentos a las convocatorias.
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Para aquellos que ya son parte del ejército y desean ingresar a la UME por vacante interna, se requiere haber servido en una unidad operativa durante al menos seis años. Además, es fundamental no haber sido declarado no apto por el Cuadro Médico de Exclusiones y contar con la aptitud psicológica necesaria para las funciones a desarrollar. También es necesario superar pruebas de resistencia orgánica y natación.
Otra opción para integrarse a la UME es como reservista voluntario, lo que implica aportar temporalmente capacidades, habilidades y conocimientos a la unidad. En este caso, es necesario completar un curso de perfeccionamiento para reservistas, que incluye sesiones teóricas y prácticas orientadas a la preparación para actuar en situaciones de emergencia, además de un curso de formación sanitaria.
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El proceso de selección de la UME comienza con una entrevista inicial, donde se evalúa la motivación y el compromiso del aspirante. La disponibilidad para estar activo 24 horas al día es un requisito fundamental, ya que la naturaleza del trabajo implica estar preparado para cualquier eventualidad. Esta etapa busca identificar a aquellos que realmente comprenden la responsabilidad y el sacrificio que conlleva ser parte de la UME.
Una vez superada, en Toledo los candidatos deben superar una serie de pruebas físicas, que incluyen una carrera de 3 km, natación, abdominales y flexiones, diseñadas para asegurar que solo los más capacitados continúen en el proceso.
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Por último, los seleccionados participan en un curso de adaptación intensivo que dura un mes y medio. Durante este periodo, reciben formación en diversas especialidades, como rescate en agua, manejo de incendios y operaciones de salvamento en terremotos.
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