Estas son las comunidades en las que se tarda hasta dos años en obtener el grado de discapacidad para conseguir la pensión

Canarias y Extremadura encabezan la lista con un tiempo de espera que puede extenderse hasta dos años

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La pensión por invalidez la reciben las personas que tienen, al menos, un 65% de discapacidad reconocida. (Fundación Once)
Persona con discapacidad en silla de ruedas (Fundación Once)

En España, dos comunidades autónomas destacan por los prolongados retrasos en la obtención de la valoración del grado de discapacidad, un paso crucial para que las personas interesadas puedan acceder a la pensión correspondiente. Según el reciente informe CERMI Espacio Digital. Territorios conectados, elaborado con información suministrada por los CERMIS autonómicos, y Canarias y Extremadura encabezan la lista con un tiempo de espera que puede extenderse hasta dos años. Esta situación coloca a los ciudadanos de estas comunidades en una posición particularmente desfavorable en comparación con el resto del país.

El estudio, que examina el tiempo medio necesario para obtener la valoración del grado de discapacidad desde su solicitud, indica que tras Canarias y Extremadura, se sitúan Andalucía y Castilla-La Mancha, con esperas que alcanzan los 18 meses. Asturias también figura entre los territorios con mayor dilación, completando así el grupo de comunidades donde el proceso es especialmente lento.

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A nivel provincial o de ciudades, el panorama no mejora. Localidades como Badajoz, en Extremadura; Cádiz y Granada, en Andalucía; Albacete y Toledo, en Castilla-La Mancha; y Avilés, en Asturias, son puntualizadas por el informe debido a la considerable demora en la gestión de las valoraciones de discapacidad. Esta situación no solo prolonga la incertidumbre para los solicitantes, sino que también retrasa su acceso a beneficios críticos para su bienestar.

En contraste, Castilla y León emerge como la comunidad autónoma con el tiempo de espera más corto, cifrado en apenas cuatro meses, seguida del País Vasco, con cinco meses, y la Comunidad de Madrid, con nueve. Esta disparidad territorial en los tiempos de espera muestra un panorama de desigualdad en el acceso a derechos y servicios esenciales para personas con discapacidad.

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La raíz de estos retrasos, según apunta el 94,74% de los territorios analizados, es la escasez de personal dedicado a la tramitación de estos expedientes. A esto se suma el 78,95% de los territorios que reporta procedimientos lentos y complejos como otra de las principales causas. Sorprendentemente, la insuficiencia de centros de valoración no parece ser un factor tan relevante, afectando solo al 36,84% de las áreas evaluadas.

Investigar la situación

Ante estas conclusiones, el CERMI Estatal ha decidido actuar enviando este informe al Defensor del Pueblo, instándole a investigar la situación. La entidad busca poner fin a estas demoras que no solo perjudican a las personas con discapacidad, sino que también suponen una carga para sus familias. La valoración de la discapacidad es, después de todo, el primer paso para acceder a una serie de apoyos y prestaciones públicas esenciales, las cuales quedan inaccesibles durante la espera.

Este llamado a la acción resalta una problemática que va más allá de la mera burocracia, impactando directamente en la calidad de vida y la igualdad de oportunidades para las personas con discapacidad. El informe del CERMI no solo busca arrojar luz sobre una situación preocupante sino también motivar a los responsables políticos y administrativos a implementar soluciones efectivas. Reducir estos tiempos de espera no solo es una cuestión de eficiencia administrativa, sino también de justicia social y de respeto por los derechos de las personas con discapacidad.

En este contexto, es imperativo que las administraciones públicas en las comunidades y ciudades mencionadas tomen medidas concretas para acelerar los procesos, aumentar el personal y simplificar los procedimientos, todo con el objetivo de garantizar que los derechos y necesidades de las personas con discapacidad sean atendidos de manera oportuna. La integración plena y efectiva de este colectivo en la sociedad depende en gran medida de la capacidad de las instituciones para responder a sus necesidades específicas sin demoras indebidas.

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