
Tras la entrada de todas las lenguas cooficiales en el Congreso, Víctor Resco de Dios, profesor de ingeniería forestal y cambio global en la Universidad de Lleida, ha reflexionado sobre la perdida de la diversidad lingüística en la España rural provocada por la despoblación de pueblos y provincias. “Conviene aclarar que no aportaré un análisis lingüístico porque quien escribe es ingeniero de montes. Me centraré, por tanto, en las implicaciones de la pérdida de diversidad de lenguas en la etnobotánica y el desarrollo de nuevas medicinas, sus consecuencias culturales e, incluso, las climáticas”, aclara.
“Solemos asociar la pérdida de diversidad lingüística con la extinción de una lengua. Pero, en ocasiones, basta con la desaparición de unas pocas palabras clave, aquellas asociadas con unos conocimientos básicos, para que la esencia de ese idioma o, por lo menos, la esencia de la cultura que encapsula, aquello que la distingue, desaparezca”, empieza el profesor, en un texto publicado en The Conversation.
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Las palabras que se pierden
Resco comenta que hay “palabras que solo se inventaron en una lengua y que son como pequeñas, pero vitales e irrepetibles, píldoras de conocimiento” porque ”cada sociedad vive una realidad única, diferente a la de los demás, por lo que existen algunas voces irrepetibles en cada idioma”. Lamenta que todo ese vocabulario que se ha ido tejiendo y pasando de generación en generación se vaya perdiendo, porque ya no hay generaciones nuevas en los pueblos.
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“Apenas nadie recuerda ya qué eran la trementina o la pez y, mucho menos, cómo se obtenían”, cuenta, y añade que son productos necesarios en un contexto de mitigación del cambio climático, “porque tienen una huella de carbono infinitamente menor que los derivados del petróleo que los han sustituido”. Añade también al grupo de palabras que se están perdiendo la chasca (leña menuda que procede de la limpia de los árboles o arbustos), el barrujo (acumulación de hojas secas de pino que cubren el suelo de los pinares), y un “sinfín de productos forestales que hemos dejado de lado”.
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El ingeniero dice que “estamos dando las espaldas a nuestras costumbres, a nuestras tradiciones y a la naturaleza. En esta búsqueda del progreso, nos hemos adentrado en un proceso de desconexión que nos lleva a la ignorancia de nuestro medio”, sentencia el profesor que pide que la defensa de las lenguas abarque mucho más que a las que ahora entran en el Congreso.
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