
Desconectar del ruido de la ciudad y reconectar con la tranquilidad de lo rural. Todo esto es posible, además de comer realmente bien, en el hotel y restaurante El Convent, situado en La Fresneda, el que probablemente sea uno de los pueblos más bonitos de la provincia de Teruel. Ubicado en un convento con más de cuatro siglos de historia, este restaurante, incluido en la guía Michelín, ha cautivado a muchos amantes del buen comer, entre ellos al cocinero vasco Karlos Arguiñano.
La historia de Karlos Arguiñano con este restaurante aragonés data de 2011, cuando el cocinero acudió al pueblo con ocasión del primer MotoGP de Alcañiz. En ese momento, le recomendaron que visitara El Convent y allí fue. “Antes de sentarse a la mesa ya dijo que en la próxima carrera se quedaría aquí a dormir, y a partir de entonces siempre vino. Ahora no tiene equipo, pero nos visita si viene a las carreras; viene, habla con la gente de la cocina, descansa… aquí desconecta, y siempre habla con cariño de La Fresneda y El Convent”, contaban las propietarias del establecimiento al Heraldo de Aragón.
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Sin duda, no es extraño que Arguiñano quedara rendido ante este restaurante, no solo por su deliciosa cocina tradicional, sino también por el increíble edificio en el que se asienta. Como ya avanza su nombre, esta experiencia gastronómica ocurre en un convento, construido en 1613, que fue pasto de las desamortizaciones del siglo XIX. Con el paso del tiempo y el cambio de propietarios, dejó de cumplir su función como convento y su estructura, las piedras que lo caracterizaban, comenzaron a caer en decadencia.
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Tras decenas de lustros, lo que fueron capillas de adoración y presbiterios, se transformaron en establos y corrales, y los claustros y jardines, en huertos y cultivos. Un antepasado de la familia lo adquirió poco antes de la Segunda República, en 1930, para convertir la finca en el hogar de las siguientes generaciones. Y así sucedió durante el resto del siglo XX, pasando de abuelos a padres, y de padres a hijos. En 1999, futuras generaciones de esta familia deciden darle un nuevo uso de las instalaciones y transformaron el convento en un Hotel & Restaurante El Convent 1613. Mariano, Ignacia, Ana Marta, Elena, Sara y Diana son los encargados de regentar este restaurante, uno de los preferidos del presentador de Cocina Abierta.
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Qué se come en El Convent 1613

En El Convent 1613 se sirve cocina tradicional, no exenta de toques actuales, con base en productos Km 0. Sus platos no solo están reconocidos por el cocinero vasco, sino también por algunas de las mejores guías gastronómicas, entre ellas la francesa Michelin. Su oferta gastronómica se divide en dos menús degustación y una carta con diferentes platos para elegir.
Por un lado, ofrecen el menú Origen corto, de siete pases, por 41 €, que incluye aperitivos como el brioche de carrilleras mechadas DO Teruel con crema de queso, o el espárrago braseado con salsa holandesa y caviar del Pirineo. También cuenta con entrantes como el revuelto de setas de primavera con huevo campero, trufa de verano y papada y carnes como la de Tomahawk de cerdo Duroc DO Teruel, elaborado con pimiento asado y brotes verdes del huerto.
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Así mismo, El Convent ofrece la versión más extensa de este menú Origen, con nueve pases por 68 €. Aperitivos como la croqueta de jamón DO Teruel o el brioche de carrilleras mechadas DO Teruel con crema de queso hacen un homenaje a este producto turolense. Además, se pueden probar entrantes como la sobrasada del Matarranya con pan de cristal y bresca de miel, carnes y pescados como el suquet de gamba roja de Tarragona con alioli.
El pueblo de La Fresneda, un entorno mágico
Este restaurante se ubica en La Fresneda, una villa y municipio de la provincia de Teruel, comunidad autónoma de Aragón, en la comarca del Matarraña. Este pintoresco pueblo aragonés, de unos 440 habitantes, ha sido reconocido como un destino ideal por la Agrupación de los Pueblos Mágicos de España. Se trata de una agrupación que nació con el objetivo de ayudar a los municipios a poner en valor sus entornos y fomentar el turismo local, una forma de dar voz a las zonas rurales del país y sus muchísimos encantos.
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En el caso de La Fresneda, destaca por sus iglesias y capillas, su Palacio renacentista y las curiosas mazmorras ancladas en tiempos pasados que se pueden visitar en este pueblo. Además, merece la pena pasear por las calles y callejuelas fresnedinas, llenas de edificios de piedra y azulete y, si eres amante de la naturaleza, visitar los alrededores del pueblo, la ribera del río Matarraña, que ofrece un ecosistema muy bien conservado, con una rica y sorprendente fauna.
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