Desde su residencia en Los Ángeles, William Shatner, de 95 años, participó en una entrevista con The Guardian y mantuvo la misma cadencia reflexiva que fue clave en la personalidad del capitán James T. Kirk. También evidenció la misma disposición tanto para reflexionar filosóficamente como para evitar que se le impusieran etiquetas.
William Shatner repasó su llegada a Star Trek, el impacto cultural de la serie y su mirada sobre el paso del tiempo, la diversidad en pantalla y los debates actuales sobre inteligencia artificial y la cultura “woke”.
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“El paso del tiempo, nuestra percepción de él y qué es el tiempo. ¿Qué significan 60 años? Es verdaderamente insignificante, ¿no? En términos de lo que el tiempo realmente es”, explicó. Luego, sin transición, mencionó la muerte de Dolly Parton como prueba de que el tiempo, en definitiva, sí importa.
Cuando la cadena NBC rechazó la actuación del primer piloto con Jeffrey Hunter en el rol del capitán Pike, al que calificó de demasiado solemne, convocaron a Shatner. Su diagnóstico fue simple: “Vi la película y me pareció muy interesante, aunque algo pesada”, dijo al medio británico. “Sugerí quizás un toque más ligero, filmamos otro piloto y se vendió”, agregó.
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Ese ajuste de tono, en apariencia menor, terminó por definir el carácter de una serie que se emitió entre 1966 y 1969 y que generó décadas de secuelas, películas y series derivadas. Shatner imprimió al capitán Kirk una energía atlética y teatral que, según el historiador y coautor de The Fifty-Year Mission, Mark Altman, funcionó como un equivalente televisivo de John F. Kennedy: “Liberal en lo social, más duro en defensa, un líder de la meritocracia”.
En 1968, Shatner y Nichelle Nichols, quien interpretaba a la teniente Nyota Uhura, protagonizaron en el episodio Los hijastros de Platón lo que se considera el primer beso interracial de alto perfil en la televisión dramática estadounidense. Consultado sobre si era consciente del peso histórico del momento, Shatner respondió con su característica reserva: “Me lo dijeron”.
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El actor rehúye del rol de activista. Prefiere describir a la mayoría de la gente como personas que “simplemente quieren vivir, hacer sus asados, vivir en paz y hacer lo que quieren”. Añadió que si esas voces se expresaran con más fuerza, “descubriríamos que la humanidad realmente solo quiere ser humana”.
El impacto de Star Trek en la representación racial

La influencia de Star Trek en figuras del movimiento por los derechos civiles fue concreta. Martin Luther King y su esposa, Coretta, eran seguidores declarados: según relataban, era el único programa que permitían ver a sus hijos pequeños en horario nocturno. Cuando Nichols contempló dejar la serie al cabo de la primera temporada, fue el propio King quien le pidió que continuara, al considerar que su personaje era un símbolo demasiado valioso para abandonar.
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Altman subrayó que esa diversidad no se limitaba al puente de mando. “En un episodio, el capitán Kirk responde ante su superior, el Comodoro Stone, interpretado por el fallecido Percy Rodriguez. Años antes de Colin Powell, Kirk obedece órdenes de un jefe afroamericano”, dijo al diario británico.
La trayectoria de Shatner tiene un capítulo que ningún otro actor de ciencia ficción puede reclamar: en 2021, a los 90 años, viajó al espacio a bordo de una nave de Blue Origin, la empresa aeroespacial fundada por Jeff Bezos. La experiencia, dijo en otras ocasiones, lo dejó abrumado no por la maravilla, sino por la fragilidad que percibió al mirar hacia abajo.
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Del puente de mando al viaje al espacio
En la conversación con The Guardian, esa disposición a confrontar preguntas incómodas se mantuvo intacta. Sobre el concepto de “woke”, con el que algunos críticos atacan a la franquicia, respondió con una pregunta: “¿Dónde está la línea de demarcación? ¿Quién trazó esa línea?” Y agregó: “Discúlpame, no me había dado cuenta. ¿Dónde debería haberme detenido?”.

Robert Picardo, quien encarnó al holograma médico de emergencia durante siete temporadas de Voyager, trazó en la misma entrevista un paralelo entre los dilemas éticos que su personaje enfrentaba en pantalla y las discusiones actuales sobre inteligencia artificial.
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“Hicimos episodios donde mi personaje escribía un libro y surgía la pregunta de si una IA puede tener derechos de propiedad intelectual, o si solo puede procesar y reorganizar ideas humanas extraídas de todo lo que se escribió”, dijo al medio.
La ciencia ficción frente a la inteligencia artificial
Décadas antes de que existieran los teléfonos inteligentes, las tabletas digitales o los asistentes de voz, la tripulación del Enterprise ya operaba con comunicadores portátiles, pantallas táctiles y computadoras que respondían al habla.
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El astrofísico Neil deGrasse Tyson, amigo de Shatner, sostuvo en reiteradas ocasiones que Star Trek es la franquicia de ciencia ficción que más fielmente se ajusta a la ciencia real.
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