El romance de John y Carolyn Kennedy llega a la pantalla: secretos y desafíos detrás de Love Story

Paul Anthony Kelly y Sarah Pidgeon cuentan las claves de esta serie que explora la intimidad, la vulnerabilidad y el magnetismo de una pareja eterna. Cómo vivieron el rigor del set y esta historia de amor mítica

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Tráiler de "Love Story"

Entre la expectación internacional y la presión inherente a las figuras míticas, Love Story, la nueva serie limitada de FX, revive el interés en la leyenda de John F. Kennedy Jr. y Carolyn Bessette Kennedy. El proceso de selección para el reparto fue una carrera contra el reloj para el equipo dirigido por Ryan Murphy. La meta era encontrar a una pareja capaz de encarnar el romance más observado y debatido de los 90.

Brad Simpson, productor ejecutivo, recordó el desafío: “El casting de John F. Kennedy Jr. fue una pesadilla”, afirmó a Variety. “Tuvimos agentes de casting en Australia, en Inglaterra. Leímos a modelos masculinos. Leímos a personas comunes que andaban por la calle, cualquier hombre blanco entre 25 y 40 años”.

Simpson y su equipo eran conscientes de que la elección no podía recaer únicamente en alguien atractivo; Kennedy Jr. era omnipresente, desde su infancia en la Casa Blanca hasta su vida mediática en Nueva York. Se sumaban sus romances notables y su presencia física, que imponía.

“Vivimos en un mundo donde el vello en el pecho ha desaparecido”, comentó Simpson, señalando los estándares cambiantes. Sin embargo, cuando el modelo y actor Paul Anthony Kelly llegó a la ronda final, todo encajó para la producción. Sarah Pidgeon, seleccionada primero y encargada de interpretar a Carolyn, recordó con humor la química inicial: “Le hice que me llevara a casa después de su prueba de cámara”, relató a Variety entre risas.

El reto del casting y la elección del reparto

La complicidad entre Paul Kelly
La complicidad entre Paul Kelly y su coprotagonista Pidgeon resultó clave en la construcción emocional de la serie (Hulu)

Para Kelly, la oportunidad de interpretar a Kennedy Jr. fue un salto entre universos. “Me generaba nervios y algo de intimidación, estaba interpretando a una especie de realeza”, confesó el actor canadiense. Si bien la familia Kennedy no era una referencia cercana en su infancia, reconoció: “Ahora sí, pero no cuando era chico. No estaba en mi vida”.

La presión estaba presente en cada paso. Cualquier error en la representación podría desencadenar burlas y críticas públicas. Pidgeon describió el nivel de amor y exigencia en torno a la pareja: “Había una conexión real. Eso es lo que siempre buscamos”.

Simpson explicó la dimensión del proyecto: “‘Love Story’ se estrena este 12 de febrero y apunta a ser uno de los grandes eventos del año, un homenaje impregnado de la estética Calvin Klein y la efervescencia de finales del siglo pasado”, contó a Variety.

La elección de Kelly estuvo cargada de incertidumbre, pero también de corazonadas. “Habían pasado meses y, de pronto, una de las estilistas nos dijo que estaríamos locos si no elegíamos a Paul”, añadió Simpson. La complicidad entre los actores se consolidó desde el inicio, elemento clave para enfrentar el desafío emocional de la serie.

Elaboración y visión artística de la serie

La serie busca trascender la mirada mediática superficial sobre sus protagonistas. Simpson detalló a Variety: “La manera de entrar en la historia no era a través de John, sino a través de una persona común que entra al palacio. Eso es una historia clásica”.

Simpson señala que el enfoque
Simpson señala que el enfoque de la producción busca superar la mirada mediática superficial (REUTERS/Maja Smiejkowska)

Connor Hines, guionista principal, sintió que tenía algo especial que aportar al relato. “Es una mujer que fue retratada por muchas de estas narrativas de forma injusta y sin contexto, sin empatía”, puntualizó sobre Carolyn. El equipo partió del libro Once Upon a Time: The Captivating Life of Carolyn Bessette-Kennedy como base para profundizar en la figura de la esposa de Kennedy Jr. y evitar una visión reduccionista.

Pidgeon insistió en la complejidad de su personaje. Relató una anécdota: “Alguien me dijo que, cuando Carolyn llegaba a un bar, ahí comenzaba la fiesta”. Además, subrayó que “era graciosa. ¡Se divertía!”.

Hines remarcó aspectos poco conocidos de Carolyn: “Tenía sentido del humor, era malhablada, una increíble inteligencia emocional, una chispa”.

El resultado, en palabras de la productora ejecutiva Nina Jacobson, fue contundente: “No es una versión sensacionalista. Es profunda en el romance y en nuestro enfoque sobre ellos como personas”.

Vidas privadas y presión pública: paralelismos entre los personajes y los actores

Tanto Pidgeon como Kelly sintieron el peso del escrutinio constante, una sombra que acompañó a sus personajes. Pidgeon lo explicó así: “El sistema nervioso de Sarah fue una pizca de lo que experimentaba Carolyn, en el sentido de que la gente habla sobre lo que tratas de hacer”.

Pidgeon reconoció que el sistema
Pidgeon reconoció que el sistema nervioso de Sarah reflejaba una pequeña parte de su propia experiencia como actriz bajo la mirada mediática (REUTERS/Mario Anzuoni)

Aunque su vivencia fuera limitada comparada con la verdadera presión de Carolyn, la actriz fue consciente del paralelismo: “Ella intentaba vivir su vida y era acosada por los paparazzi. Yo solo soy una actriz haciendo mi trabajo en las calles de Tribeca”.

La presencia de fotógrafos en el set y las primeras críticas al vestuario reforzaron esa sensación de exposición. “A veces no puedes leer lo que se dice en línea, pero otras te impulsa a ser más consciente. En algún punto, entendí cuán importantes eran estas personas y sus historias para mí”, afirmó Pidgeon.

Esa vulnerabilidad también se trasladó a las demandas físicas del papel. Kelly ajustó su rutina diaria para encajar en el perfil atlético de Kennedy: “Me levantaba a las 4:30 para ir al gimnasio antes del llamado al set. Él siempre estaba en movimiento, procesaba todo a través de su físico”.

Las similitudes personales y la intensidad de las escenas forjaron complicidad entre los protagonistas. Conforme avanzaba el rodaje, la presión se transformaba en motor dramático: “Me gusta esa sensación en la actuación, cuando intentas mantener la pelota en el aire”, aseguró Pidgeon a Variety.

Detalles de producción: estilo, vestuario y respuesta del público

La fidelidad histórica y estética fue una prioridad para el equipo. Rudy Mance, vestuarista, describió su método: “Amo a estos personajes desde hace años, y sentí mucha presión. Queríamos ser tan precisos y exactos como fuera posible”. Cada uno de los entre 12 y 15 cambios de vestuario por episodio de Pidgeon se basaba en un estudio exhaustivo de fotografías y archivos.

Mance contó que, en ocasiones, buscaron piezas tan específicas que recurrieron a vendedores extranjeros: “Encontramos un bolso de Prada idéntico al que usó Carolyn en su luna de miel, de un vendedor en Ucrania”, relató. La autenticidad era un requisito innegociable: “Nos fijamos hasta en el pespunte. Hubo una toma con el bolso equivocado y casi me muero. Por suerte, el correcto llegó justo a tiempo”.

La productora ejecutiva Nina Jacobson
La productora ejecutiva Nina Jacobson aseguró que la serie apuesta por un enfoque profundo y alejado del sensacionalismo sobre la vida de Carolyn y Kennedy Jr. (REUTERS/Maja Smiejkowska)

Simpson señaló que las críticas iniciales en redes sociales ayudaron a ajustar el enfoque visual. “Tuvimos un tropiezo en verano, pero fue útil escuchar los comentarios. Cuando filmas siete meses, vas descubriendo el rumbo”, dijo a Variety.

FX, representada por la directiva Gina Balian, decidió esperar la publicación del libro fuente antes de continuar, enfatizando la voluntad de comprender profundamente a Carolyn y no reducir la historia a un retrato de la familia Kennedy.

Pidgeon halló en el vestuario un soporte emocional: “Descubrí que ponerse esa ropa era como portar una armadura”, afirmó. “Me entusiasmaba mostrar la transformación; cómo una mujer joven, que ocupa espacio al principio, va haciéndose más pequeña con el tiempo”.

El impacto de la serie alcanzó a la familia Kennedy, en especial a Jack Schlossberg, quien manifestó públicamente su rechazo. Kelly abordó la polémica con calma: “Primero que nada, esto es una historia de amor. Es algo con lo que todos podemos conectar… Todos tienen derecho a su opinión”.

En el desenlace, los protagonistas evocan el pasado con una nostalgia que reconoce el valor de los momentos vividos, recordando ese impulso universal por apreciar lo que tuvimos antes de perderlo.