Batidos, peso muerto y motivación diaria: la increíble fórmula de Bradley Cooper para ganar músculo a los 51 años

El actor reveló cómo logró aumentar 24 kilos para interpretar a Chris Kyle en “El francotirador”. Por qué sus resultados sorprendieron a expertos y fanáticos

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Bradley Cooper a los 51 años
Bradley Cooper revela su transformación física a los 51 años para interpretar a Chris Kyle en ‘El francotirador’ (Photo by James Warren/Famous Images/Sipa USA)

El actor Bradley Cooper, conocido por su versatilidad y compromiso en cada papel, sorprendió a la industria del cine con la transformación física que experimentó para interpretar a Chris Kyle en la película ‘El francotirador’. A los 51 años, Cooper retomó detalles sobre ese proceso durante una entrevista en The Joe Rogan Experience, donde reveló la magnitud de los cambios que debió enfrentar tanto en su alimentación como en su entrenamiento diario.

Su meta era clara: ganar 24 kilos en menos de seis meses, pasando de 84 kg a 107 kg, para encarnar de manera fidedigna al francotirador más letal de la historia militar de Estados Unidos. El punto de partida de esta metamorfosis fue el reconocimiento de las similitudes físicas que compartía con Chris Kyle.

Ambos tenían la misma edad, altura y talla de calzado, pero existía una diferencia considerable en el peso. “Pesaba 24 kg menos, así que lo primero fue comer 6.000 calorías al día”, explicó Cooper, subrayando la importancia que tuvo la dieta en el proceso. El propósito era no solo aumentar de peso, sino construir una musculatura robusta y creíble en pantalla.

Bradley Cooper entrenando
El actor debió aumentar 24 kilos en menos de seis meses siguiendo una dieta de 6.000 calorías diarias (Grosby)

El plan de alimentación diseñado para Cooper resultó tan exigente como poco convencional. Al iniciar el régimen, intentó consumir esas 6.000 calorías diarias exclusivamente mediante alimentos integrales. “Fue un gran error”, reconoció. El actor relató que, durante la primera semana, a pesar de contar con la ayuda de un chef profesional, su cuerpo no logró adaptarse a semejante volumen de comida.

No podía levantarme”, confesó, describiendo la sensación de pesadez y malestar que le impedía incluso moverse con normalidad. La experiencia lo llevó a reconsiderar su estrategia: finalmente, optó por dividir la ingesta calórica, destinando aproximadamente la mitad a batidos de proteínas. De esta forma, logró mantener el objetivo calórico sin los problemas digestivos iniciales.

El desafío físico no se limitó a la alimentación. La rutina de entrenamiento fue diseñada para maximizar el aumento de fuerza y masa muscular en el menor tiempo posible. Cooper entrenaba dos veces al día bajo la supervisión del reconocido entrenador Jason Walsh, con el objetivo específico de ganar fuerza. Detalló que su programa excluía completamente el ejercicio cardiovascular, enfocándose únicamente en el entrenamiento de fuerza y, en particular, en el peso muerto. “Tenía tres días de descanso. Nada de cardio. Todo era entrenamiento de fuerza, centrado en el peso muerto”, puntualizó.

Bradley Cooper entrenando
La rutina de entrenamiento de Cooper excluyó el cardio y se enfocó por completo en el entrenamiento de fuerza y el peso muerto (Grosby)

La planificación semanal de los entrenamientos era estricta. Las sesiones comenzaban los lunes a las 5:30 de la mañana y se repetían por la tarde, a las 4:30 o 3:30. El esquema continuaba martes por la mañana y tarde, descanso los miércoles, retomando jueves y viernes, para descansar nuevamente sábado y domingo.

La exigencia no solo recaía en la frecuencia y la cantidad de repeticiones, sino también en la atención a grupos musculares clave para el personaje. Cooper dedicaba un tiempo considerable al entrenamiento del cuello y los hombros, asegurando una presencia sólida ante las cámaras.

Al margen de la dieta y el entrenamiento, el actor fue categórico respecto a su postura sobre los esteroides. “Hay cáncer en mi familia. Tuve cáncer de piel y me aterra algo así. Así que no iba a hacerlo”, afirmó, descartando cualquier tipo de fármaco para mejorar el rendimiento. Este rechazo se mantuvo firme durante todo el proceso, en parte por motivos de salud y también por el deseo de lograr el objetivo de una forma natural.

Bradley Cooper a los 51 años
La creatina fue un suplemento clave tanto durante la preparación para la película como en la rutina física actual de Bradley Cooper (Photo by Anthony Behar/SipaUSA)

La suplementación, sin embargo, sí ocupó un lugar importante en su preparación. Cooper destacó el papel de la creatina, tanto en el pasado como en su vida actual. “La creatina jugó un papel importante, y todavía lo juega”, aseguró. Incluso fuera del contexto cinematográfico, la suplementación se mantiene en su rutina diaria.

El actor relató cómo este suplemento ha influido en su motivación y rendimiento físico, sobre todo en desafíos personales. Mencionó que integra un grupo de padres en el colegio de sus hijos, con quienes compite haciendo 100 flexiones al día. “Si no las haces, tienes que pagar 10 dólares a un fondo común”, explicó. La meta del grupo es llegar a 800 flexiones, tras lo cual celebran juntos en Chinatown.

Con el tiempo, el grupo aumentó el objetivo a 150 flexiones diarias, una cifra que Cooper consideró posible gracias a la creatina. Además, el actor compartió que ver un video de YouTube le permitió corregir su técnica, lo que sumado a la suplementación, hizo que el mayor volumen de ejercicio resultara más manejable. Esta disciplina, forjada durante el rodaje de ‘El francotirador’, continúa vigente en su vida cotidiana, marcando una diferencia no solo en su apariencia, sino también en su bienestar y capacidad física.