
En los últimos años de su vida, Michael Jackson vivió atrapado en una espiral de ansiedad, desvelo y desconfianza que marcó profundamente su estado emocional. Así lo reconstruye Dan Beck, exejecutivo de Epic Records y uno de los hombres de mayor confianza del artista en ese período, en una entrevista reciente con The Sun y en su libro de memorias You’ve Got Michael.
Beck relata que Jackson sufría un insomnio persistente que lo llevaba a levantar el teléfono en plena madrugada. “Había un par de veces en las que sentí que era su único amigo, pero obviamente eso no es cierto”, confesó el ejecutivo en la conversación con el tabloide. Según explicó, esas llamadas, muchas veces alrededor de las dos de la mañana, se repetían por la preocupación que sentía el Rey del pop por su carrera.
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“Su mente giraba todo el tiempo”, recordó Beck. “Hubo mucho tiempo en el que él no podía dormir porque pensaba: ‘¿Qué está pasando? Debería estar haciendo algo. ¿Qué voy a hacer después?’”.
Esa especie de paranoia lo llevaba a repetir una y otra vez las mismas preguntas, incluso noche tras noche.
“Cuando me llamaba en medio de la madrugada y decía: ‘¿Crees que Scream es el single correcto que debemos lanzar primero?’, yo le decía: ‘Sí, por supuesto’… Y mientras él sintiera esa confianza, decidía terminar la conversación con un ‘Oye, gracias’. Pero la noche anterior podíamos haber tenido exactamente el mismo diálogo”, relató.
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Una de las fuentes centrales de angustia de Jackson era la percepción que el público tenía de él. Beck explicó que, como parte de su trabajo, le llevaba encuestas y comentarios de fans para evaluar estrategias de marketing.
“Había muchos comentarios duros”, dijo. “Michael no leía todo en mi presencia, pero definitivamente revisaba estas respuestas, que a menudo eran severas. A los fans de la música nunca se les ocurría que Michael iba a leer su encuesta, pero él lo digería, y eso era difícil”.
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“Era duro sentarse ahí en silencio y verlo leer. Estaba pensativo, asimilándolo”, afirmó.
Jackson estaba muy interesado en entender cada reacción. “A Michael le gustaba hacer muchas preguntas… así fue como empezamos a construir confianza, una relación”, dijo sobre su amistad.
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La preocupación obsesiva por su imagen en los días antes de su muerte no surgía de la nada. Jackson arrastraba daño en su reputación por varios años.

En 1993, el cantante fue acusado de abusar sexualmente del menor Jordan Chandler, una denuncia que conmocionó a sus seguidores. El caso se resolvió fuera de los tribunales con un acuerdo económico de 22 millones de dólares, pero el golpe fue irreversible para su figura pública.
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La situación se agravó con el paso del tiempo. En 2003, una entrevista televisiva con Martin Bashir para la BBC desató una nueva ola de críticas cuando Jackson admitió que seguía compartiendo su cama con niños, lo que dio lugar a otra investigación criminal. Posteriormente, Gavin Arvizo también lo acusó de abuso.
A ello se sumaron rumores constantes sobre su vida privada, su fallido matrimonio con Lisa Marie Presley, acusaciones de crueldad animal y entrevistas mediáticas —como la de Oprah Winfrey— que reforzaron la imagen de un artista excéntrico.
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Beck fue incorporado a ese contexto como parte de lo que describió como una “batalla de alto riesgo” del sello discográfico por proteger el legado de Jackson. “¿Cuál es la verdad? No lo sé”, admitió con franqueza. “Todos estamos tratando de descifrar la realidad; así ha sido durante más de 30 años”.
Según Beck, el entorno de Jackson estaba dividido. “Siempre me pareció que tenía dos tipos de personas en su grupo”, explicó. “Había gente extremadamente profesional… los mejores de la lista. Y luego también estaban esos aprovechados. Siempre parecía haber personas que se aprovechaban de él”.
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En ese sentido, sostuvo que el artista era “algo ingenuo” respecto de cómo sus ideas y comportamientos eran percibidos fuera de su círculo íntimo.
Pese a las sospechas y controversias, Beck aseguró que nunca fue testigo directo de conductas delictivas. “Lo he pensado mil veces, pero nunca pude conectar los cabos con algo real que yo hubiera visto”, dijo en The Sun.
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Dan Beck trabajó estrechamente con Jackson desde 1991, durante el lanzamiento del álbum Dangerous, que vendió alrededor de 32 millones de copias y se convirtió en el disco más vendido de 1992. Más tarde, participó en la estrategia de HIStory, que alcanzó los 20 millones de unidades pese a que la vida personal del cantante estaba dominando los titulares.
En You’ve Got Michael, Beck reconstruye esos años como un período de presión constante en la que luchaba por mantener viva la carrera del artista más famoso del planeta. El libro, de 290 páginas y publicado por Trouser Press Books, evita reescribir la polémica historia de Jackson y se centra en el detrás de escena de la industria musical en su momento de mayor esplendor.
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