El día que Jason Alexander casi puso en jaque a “Seinfeld” y una advertencia que redefinió el destino de George Costanza

La tensión detrás del set expuso los desafíos de mantener un reparto equilibrado y mostró cómo las discusiones creativas pueden cambiar el rumbo de una producción que parecía inalterable

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Jason Alexander estuvo a punto
Jason Alexander estuvo a punto de abandonar 'Seinfeld' tras ser excluido de episodios clave, poniendo en riesgo el futuro de George Costanza (foto: Captura/IMDb)

“Seinfeld”, considerada una de las comedias de mayor éxito de la televisión, estuvo a punto de perder a uno de sus protagonistas más emblemáticos: Jason Alexander, quien interpretaba a George Costanza. La situación se dio en la tercera temporada de la serie, cuando el actor manifestó su descontento por no aparecer lo suficiente en algunos episodios.

El problema escaló hasta tal punto que Alexander lanzó un ultimátum a los creadores: si le volvían a dejar fuera de un episodio, prefería abandonar la serie de forma definitiva.

Los desafíos detrás de cámaras

El ecosistema de “Seinfeld” giraba en torno a cuatro personajes: Jerry Seinfeld, Elaine Benes, Kramer y George Costanza. Según relató el propio Alexander, durante la segunda y tercera temporada, los guionistas se encontraron ante la difícil tarea de equilibrar la presencia de cada personaje en los episodios. Esto generó tensiones en el reparto, quienes sentían que no tenían suficiente tiempo de pantalla o que algunas tramas los excluían.

Uno de los puntos críticos fue el episodio titulado “El bolígrafo”, de la tercera temporada, donde la acción se centra únicamente en Jerry y Elaine. George y Kramer no aparecen en ningún momento del capítulo, lo que detonó la molestia de Alexander. Collider señaló que, tras la lectura de guion, el actor se acercó a Larry David, cocreador de la serie, y fue tajante en su petición: “Si me vuelves a quitar, hazlo permanentemente”, le advirtió, de manera tajante.

El conflicto entre Jason Alexander
El conflicto entre Jason Alexander y Larry David marcó un antes y un después en la estructura narrativa de 'Seinfeld' (foto: Facebook)

Alexander, quien venía de una exitosa carrera teatral antes de “Seinfeld” —llegó a ganar un premio Tony al mejor actor en un musical— no dudaba de que, si era necesario, regresaría a los escenarios. Su trayectoria y confianza le permitían plantear sus exigencias sin reservas.

El dilema de la estructura narrativa de “Seinfeld”

La repartición desigual del protagonismo no solo afectaba al elenco. También causaba dolores de cabeza a los responsables de la serie, quienes debían responder a las exigencias de la cadena NBC. Ejecutivos del canal veían con preocupación los experimentos narrativos de “Seinfeld”, que rompían esquemas tradicionales. El episodio del restaurante chino, por ejemplo, fue uno de los que generó incomodidad entre los directivos debido a su estructura poco convencional para la época.

Según explicó Larry David, “es difícil tratar a cada personaje de forma equitativa cada semana”. Sin embargo, para Alexander, la comprensión de esas dificultades no era suficiente, y mantuvo su postura firme frente al equipo de guionistas: “No me cuentes tus problemas. Si no me necesitas aquí, no quiero estar aquí”, replicó el actor durante la reunión.

La situación reflejaba no solo la importancia de George Costanza para el equilibrio cómico del grupo, sino también la presión por satisfacer a todos los miembros principales de la producción.

Del conflicto a la consolidación del fenómeno “Seinfeld”

La consolidación de George Costanza
La consolidación de George Costanza en la cuarta temporada impulsó el éxito y la identidad definitiva de 'Seinfeld' (foto: Captura/IMDb)

A pesar de las tensiones, la salida de Alexander nunca se concretó. Según Screenrant, el propio equipo creativo comprendió la relevancia del personaje y ajustó las tramas para asegurar una mayor presencia de George. Fue en este periodo crítico cuando “Seinfeld” comenzó a encontrar su propia voz y estilo definitivo. La serie pasó de ser un proyecto poco convencional —con dudas tanto en la cadena como entre los actores— a establecerse como un fenómeno cultural de la televisión de los 90.

A partir de la cuarta temporada, George Costanza protagonizó algunas de las líneas argumentales más recordadas. Ejemplo de ello son su trabajo para los Yankees de Nueva York y su relación con Susan (interpretada por Heidi Swedberg). Estos arcos narrativos contribuyeron tanto al desarrollo del personaje como al éxito rotundo de la serie.

Por su desempeño, Jason Alexander fue nominado en siete ocasiones consecutivas al Emmy como mejor actor de reparto, aunque nunca logró llevarse el premio.

La anécdota ilustra el delicado equilibrio que implica trabajar en una serie coral de tal magnitud. Los desafíos internos, las discusiones creativas y la presión de la industria estuvieron a punto de modificar el rumbo de “Seinfeld”, una producción que, tras superar sus crisis iniciales, dio paso a una etapa de oro en la comedia televisiva.

El momento en el que Alexander planteó su ultimátum coincidió con “otros ‘dramas’ fuera de escenario y luchas internas entre trabajadores de la cadena y el estudio”, complicando aún más el futuro de la serie, relataron. No obstante, los ajustes realizados a partir de entonces permitieron que “Seinfeld” encontrara su equilibrio justo antes de entrar en la etapa que la consagró como un fenómeno mundial.