
Cuando se habla del legado de los Beatles, los nombres de John Lennon y Paul McCartney surgen de inmediato como los compositores más influyentes del grupo.
Sin embargo, George Harrison también dejó una marca indeleble en la historia de la música, aunque en su caso, el reconocimiento llegó con mayor lentitud.
Durante años, sus contribuciones fueron relegadas a un segundo plano dentro de la banda, lo que lo llevó a acumular una reserva de canciones que enriquecerían su carrera en solitario, y que también serían obsequiadas a otros artistas, informa Far Out.
Desde su primera composición, Don’t Bother Me (1963), hasta sus éxitos como solista, Harrison pasó de ser un músico en la sombra a consolidarse como uno de los más destacados de su generación.
Si bien While My Guitar Gently Weeps, Here Comes the Sun y Something se cuentan entre sus mayores logros con los Beatles, su influencia como compositor se extendió mucho más allá, brindando canciones a colegas y amigos del mundo de la música.
El compositor eclipsado de los Beatles
La dominación compositiva de Lennon y McCartney dentro de la banda dejó a Harrison con pocas oportunidades para mostrar su talento.
Tras Don’t Bother Me, pasaron dos años antes de que volviera a contribuir con canciones, un patrón que se mantuvo hasta el final de los Beatles. A pesar de esto, sus aportaciones fueron ganando reconocimiento, y con el tiempo, se convirtió en un compositor de primera línea.
Sin embargo, muchas de sus canciones fueron descartadas por Lennon y McCartney, lo que lo llevó a reunir un amplio catálogo de material no utilizado.
En 1969, aprovechó esta situación para comenzar a grabar All Things Must Pass, su primer álbum en solitario, donde incluyó canciones como Isn’t It a Pity, escrita originalmente para los Beatles durante la época de Revolver (1966).
Pero la creatividad de Harrison no se limitó a su propia carrera. A lo largo de los años, escribió y colaboró en canciones que cedió a otros artistas, ampliando aún más su legado musical.
Las canciones que Harrison regaló al mundo
1. “Sour Milk Sea” (1968) – Jackie Lomax

Durante las sesiones del White Album, Harrison compuso y grabó como demo Sour Milk Sea, pero en lugar de incluirla en el álbum, decidió entregarla a Jackie Lomax, una de las primeras firmas de Apple Records.
La canción, con una fuerte influencia del blues y el rock, reflejaba la exploración espiritual de Harrison en la India bajo la enseñanza del gurú Maharishi Mahesh Yogi.
2. “Badge” (1969) – Cream

Harrison tuvo una estrecha relación con Eric Clapton, quien tocó el solo de guitarra en While My Guitar Gently Weeps. Como muestra de gratitud, Harrison ayudó a componer Badge, una de las canciones más memorables del último álbum de Cream, Goodbye.
3. “Try Some, Buy Some” (1971) – Ronnie Spector

Compuesta durante las sesiones de All Things Must Pass, esta canción fue escrita para el intento de regreso de Ronnie Spector, esposa del legendario productor Phil Spector.
Sin embargo, el tema, que reflexionaba sobre la futilidad del materialismo desde una perspectiva espiritual, no encajó bien con el estilo pop orquestal de Spector. Harrison más tarde la grabó en su álbum Living in the Material World (1973), y años después, David Bowie la versionó en Reality (2003).
4. “Sunshine Life for Me (Sail Away Raymond)” (1973) – Ringo Starr

Harrison siempre tuvo a su excompañero de banda en mente. Para el álbum Ringo (1973), escribió Sunshine Life for Me, una canción folk inspirada en un viaje a Irlanda con su esposa, Pattie Boyd.
5. “I Still Love You” (1976) – Ringo Starr

En Ringo’s Rotogravure (1976), Starr incluyó esta canción de Harrison, que en un principio estaba pensada para la cantante Shirley Bassey.
6. “Run So Far” (1989) – Eric Clapton
Cuando Clapton trabajaba en su álbum Journeyman y lidiaba con su proceso de sobriedad, Harrison le ofreció Run So Far, un tema con una atmósfera melancólica que encajó perfectamente con el disco.
En un giro irónico del destino, años después de que Eric Clapton escribiera Layla como un lamento por su amor imposible por Pattie Boyd, la esposa de Harrison, el propio George terminó dedicándole la canción a Clapton.
A pesar del triángulo amoroso que los unió —Pattie dejó a Harrison por Clapton en 1974—, ambos músicos mantuvieron una relación de respeto y colaboración, demostrando que, más allá de los conflictos personales, la música siempre los mantuvo conectados.
Un legado que trasciende los Beatles
Harrison nunca dejó de componer y colaborar con otros músicos. En 1990, escribió That Kind of Woman, aunque fue finalmente grabada por Gary Moore en su álbum Still Got the Blues.
Su producción musical disminuyó con el tiempo, pero su último esfuerzo fue Horse to the Water (2001), grabada con la Jools Holland’s Rhythm and Blues Orchestra y su hijo Dhani.
Ocho semanas después de esta última colaboración, George Harrison falleció debido a complicaciones de cáncer de pulmón.
A pesar de haber sido durante años “el tercer Beatle”, su contribución a la música es incuestionable.
Sus composiciones, tanto dentro como fuera de los Beatles, siguen resonando en generaciones de artistas y oyentes, confirmando su lugar como uno de los compositores más influyentes del siglo XX.
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