En los primeros años del siglo XXI, cuando Disney buscaba expandir su catálogo cinematográfico con una nueva franquicia de aventuras, la elección del protagonista de Piratas del Caribe pasó por una serie de deliberaciones internas que casi llevaron a que Johnny Depp nunca interpretara a Jack Sparrow.
Según Daily Express, antes de que el actor se hiciera con el papel que definiría su carrera, la compañía consideró a varias estrellas de renombre, entre ellas dos figuras que estuvieron especialmente cerca de convertirse en el icónico pirata: Robert De Niro y Jim Carrey.

Desde el principio, Disney tenía en mente que el personaje de Jack Sparrow debía ser una figura carismática, irreverente y con un humor particular que lo diferenciara de los clásicos héroes de aventuras. La producción quería un actor con suficiente experiencia en la comedia y el drama para darle vida a un pirata distinto a los que habían dominado la pantalla en décadas anteriores.
Según Daily Express, en ese contexto, Jim Carrey surgió como una opción natural. En aquel entonces, el actor era una de las mayores estrellas de Hollywood, conocido por su estilo de actuación enérgico y su capacidad para transformar cualquier personaje en una figura memorable.
Su éxito en películas como La Máscara, Ace Ventura y Mentiroso, mentiroso lo había consolidado como uno de los actores más rentables del cine, por lo que su nombre figuró entre las principales opciones para interpretar a Sparrow.

Según Ok Magazine, la posibilidad de que Carrey asumiera el papel llegó a un punto avanzado en las negociaciones. Sin embargo, un problema de agenda se interpuso en su camino. En el mismo periodo en que Piratas del Caribe se encontraba en proceso de preproducción, el canadiense ya estaba comprometido con el rodaje de Todopoderoso, película en la que interpretó a un hombre que adquiere los poderes divinos de Dios por un tiempo limitado.
El calendario de ambas producciones coincidía, lo que hacía imposible que el actor pudiera filmar ambas al mismo tiempo. Frente a esta situación, tuvo que elegir entre ambos proyectos y, considerando que Todopoderoso era una apuesta más segura dentro del género de la comedia, decidió rechazar la oportunidad de convertirse en Jack Sparrow.
En paralelo, Disney exploraba otras opciones y pronto el nombre de Robert De Niro apareció como una alternativa seria. Según Daily Express, a diferencia de Carrey, cuya carrera estaba mayormente enfocada en la comedia, De Niro tenía una trayectoria consolidada en el drama y el thriller, con papeles en películas como Taxi Driver, Toro Salvaje, Buenos muchachos y El Padrino II.
Su capacidad para interpretar personajes de fuerte presencia escénica y con un aire de autoridad hizo que los productores lo consideraran como una opción atractiva para dar vida a un pirata con una personalidad dominante y carismática.

Según Daily Express, el legendario actor no tuvo problemas de agenda para aceptar el papel. Disney le ofreció formalmente la oportunidad de interpretar a Jack Sparrow, pero el actor decidió rechazar la propuesta. Su motivo fue una duda sobre el potencial comercial de la película.
En ese momento, los filmes de piratas no gozaban de una buena reputación en la industria del cine, y el último gran intento de Hollywood en ese género, La isla de las cabezas cortadas, había sido un fracaso rotundo en taquilla. Él no quería arriesgarse a participar en una producción que, a sus ojos, parecía destinada a convertirse en otro desastre financiero.
Mientras tanto, los ejecutivos de Disney no estaban completamente seguros de que Piratas del Caribe tuviera éxito. Según Daily Express, en varias etapas de su desarrollo, se barajó la posibilidad de que la película fuera lanzada directamente en formato doméstico, sin llegar a los cines. Esta falta de confianza en el proyecto pudo haber sido otro factor que influyó en la decisión de De Niro de no involucrarse.
Finalmente, tras la negativa de De Niro y la imposibilidad de contar con Carrey, Disney optó por ofrecer el papel a Johnny Depp. Según Inside The Magic, en un principio, su elección no generó unanimidad dentro del estudio.
Depp era conocido por sus papeles en películas independientes y por evitar los proyectos comerciales de gran escala, por lo que había dudas sobre si era la mejor opción para liderar una franquicia. Sin embargo, su interpretación del personaje terminó convirtiéndose en un elemento clave para el éxito de la película.

Cuando Piratas del Caribe: La maldición del Perla Negra se estrenó en 2003, superó todas las expectativas. La película recaudó más de 650 millones de dólares en taquilla y se convirtió en el inicio de una de las franquicias más exitosas del cine.
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