El Salvador: ¿Cómo distribuir el aguinaldo sin gastarlo de una vez?

Sus analistas aconsejaron incorporar ese ingreso extraordinario al presupuesto familiar y repartirlo durante noviembre, diciembre y enero, con el fin de cubrir compromisos del hogar y evitar desembolsos imprevistos tras las festividades

Una agenda abierta con un calendario de 2026, un fajo de billetes de cien dólares y una alcancía de cerdo con gorro navideño sobre madera.
Los analistas de la Superintendencia del Sistema Financiero recomiendan distribuir el aguinaldo entre los meses de noviembre, diciembre y enero. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El aguinaldo puede destinarse al ahorro, al pago de deudas, a un fondo de emergencia, a inversiones o a gastos de fin de año, en lugar de gastarse de una sola vez en celebraciones o compras inmediatas, recomendaron Jacqueline Rivas y Ernesto Urroz, analistas de Educación Financiera de la Superintendencia del Sistema Financiero.

Durante una entrevista en La Entrevista AM, los especialistas señalaron que ese ingreso adicional puede distribuirse durante noviembre, diciembre y enero. También aconsejaron anotarlo dentro del presupuesto familiar para identificar las prioridades de cada hogar.

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Jacqueline Rivas planteó tres posibles destinos para el aguinaldo: el ahorro, el pago anticipado de deudas y la inversión. La elección dependerá de las necesidades, obligaciones y objetivos de cada persona o familia.

Una parte del ingreso adicional puede reservarse para gastos previstos en enero, como la compra de útiles escolares y uniformes, además de otros requerimientos del inicio del año lectivo. La analista señaló que planificar esos desembolsos evita que se conviertan en una presión financiera después de las fiestas.

Rivas también recomendó crear o fortalecer un fondo de emergencia. Ese dinero puede utilizarse ante desperfectos en la vivienda, reparaciones de vehículos o gastos vinculados a la salud.

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La analista indicó que las personas pueden ahorrar USD 5, USD 10 o USD 25, o cualquier cantidad que esté dentro de sus posibilidades. El objetivo es contar con recursos para atender situaciones inesperadas sin alterar por completo el presupuesto.

Gratificación y aguinaldo
Jacqueline Rivas aconseja destinar montos desde cinco dólares para constituir un fondo de emergencia ante gastos imprevistos de salud o vehículos. (Foto: Andina)

Los convivios laborales, reuniones familiares, regalos y celebraciones también deben tener una partida dentro del presupuesto. Rivas afirmó que esos gastos deben planificarse para que las festividades no se conviertan en una carga económica.

Otra opción consiste en abonar una cantidad adicional a préstamos o créditos pendientes. Según Rivas, ese pago puede permitir que la persona salga de la deuda en menor tiempo y pague menos intereses.

La inversión también puede ser una alternativa. La analista mencionó la posibilidad de destinar una parte del aguinaldo a una idea de negocio, un emprendimiento o una cuenta a plazo.

Una cuenta a plazo puede ser útil para quienes prefieren mantener el dinero fuera de su disponibilidad inmediata. Rivas explicó que esa opción puede ayudar a resguardar los recursos y generar intereses.

Recomiendan distribuir el aguinaldo entre noviembre, diciembre y enero

Ernesto Urroz señaló que la entrega anticipada del aguinaldo permite planificar su uso durante varios meses. El analista explicó que las personas tienen más tiempo para decidir cómo distribuir ese ingreso antes de los gastos de diciembre y enero.

Urroz recomendó separar el dinero según los compromisos que se esperan en cada periodo. La planificación puede incluir gastos de noviembre, compras y comidas de diciembre, así como requerimientos escolares de enero.

El analista propuso conversar en familia sobre el uso de ese dinero. Las personas que comparten un hogar pueden poner por escrito los ingresos disponibles y definir cuánto se destinará a vivienda, alimentación y deudas, además de ropa, calzado y otras necesidades.

El pago anticipado de deudas mediante el aguinaldo permite saldar créditos pendientes y reducir el pago de intereses. (REUTERS/Dado Ruvic)
El pago anticipado de deudas mediante el aguinaldo permite saldar créditos pendientes y reducir el pago de intereses. (REUTERS/Dado Ruvic)

Urroz sostuvo que la organización debe contemplar los gastos propios de las celebraciones. Cada familia puede decidir cuánto asignará a comida, reuniones, regalos o estrenos de fin de año, sin dejar de atender sus obligaciones principales.

“Tenemos más oportunidades para poder pensar cómo lo vamos a ir gastando”, afirmó Urroz. El analista insistió en que el dinero no debe gastarse de una sola vez, sino repartirse de acuerdo con las prioridades establecidas.

También recomendó llevar una lista al supermercado y ajustarse al monto aprobado en el presupuesto. Esa práctica permite controlar las compras y evitar que los gastos superen lo que la familia había previsto.

La fórmula 60%, 30% y 10% para organizar ingresos

Urroz mencionó una técnica de distribución basada en los porcentajes 60%, 30% y 10%. El analista aclaró que se trata de una referencia que cada persona puede adaptar a sus propias prioridades y posibilidades.

En ese esquema, el 60% puede destinarse a gastos generales, como alimentación, vivienda, energía eléctrica, agua y otros compromisos del hogar. El 30% puede reservarse para necesidades o gastos planificados.

El 10% puede dirigirse al ahorro. Urroz indicó que, si una persona no puede comenzar con ese porcentaje, puede establecer una cantidad menor, como el 5% del ingreso, y ajustar los demás rubros de su presupuesto.

La recomendación es que el ahorro aparezca como una partida definida, no como un monto que se intenta guardar solo si queda dinero al final de la quincena o del mes. Esa planificación permite establecer metas de ahorro y dar seguimiento al avance.

Cómo elaborar un presupuesto

Jacqueline Rivas señaló que el primer paso para conocer la situación financiera es hacer un presupuesto personal o familiar. Esa herramienta permite identificar los ingresos y saber con precisión en qué se utiliza el dinero.

La analista explicó que los ingresos pueden ser fijos, como un salario o una pensión, pero también variables. En este último grupo se encuentran las ventas de emprendimientos, las remesas u otras entradas que no se reciben con la misma regularidad.

Después de registrar los ingresos, la persona debe anotar todos sus gastos. Rivas distinguió entre gastos esenciales, como vivienda y alimentación, y desembolsos variables, como ropa, entretenimiento o salidas familiares.

Interior de un supermercado con varios clientes comprando en los pasillos de frutas y verduras, que incluyen pilas de cebollas, ajos y batatas, y estantes llenos de productos
La elaboración de un presupuesto ayuda a identificar con claridad la diferencia entre los ingresos fijos y los gastos esenciales.

El presupuesto debe contener un apartado específico para el ahorro. La analista recomendó definir desde el inicio para qué se guardará ese dinero, ya sea para una meta, proyecto o emergencia.

Rivas sostuvo que conocer el destino del ahorro puede incentivar el hábito. Una persona puede proponerse reunir dinero para cumplir una meta personal, iniciar un negocio, comprar un vehículo o atender una necesidad futura.

Recomiendan registrar los gastos cotidianos

Urroz indicó que muchas personas tienen una idea general de sus gastos, pero no los registran de forma detallada. Esa falta de anotaciones puede ocultar pequeñas compras cotidianas que, al final del mes, representan una cantidad considerable.

El analista explicó que el problema no es gastar, sino malgastar. El dinero puede utilizarse para invertir, atender necesidades o disfrutar actividades, pero las decisiones deben corresponder a los ingresos disponibles.

Entre los rubros que deben incluirse en un presupuesto mencionó la alimentación, la vivienda, la salud, la educación, el transporte, los servicios básicos y el ocio. Cada hogar puede ordenar esas prioridades según su situación económica.

Urroz afirmó que el ocio no debe quedar fuera de la planificación. Sin embargo, esa partida debe asignarse sin desplazar los gastos esenciales ni generar deudas innecesarias que luego afecten las finanzas del hogar.

El analista recomendó comparar los ingresos y gastos de forma mensual o quincenal. Esa revisión permite detectar si una persona gastó más de lo que recibió y hacer ajustes en el siguiente periodo.

Dos manos sostienen una bandeja de salmón y otra de carne roja sobre un carro de supermercado con vegetales, jugo, pan y tomate.
El registro de las compras cotidianas previene desequilibrios financieros donde los egresos superan a los ingresos disponibles. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Si los gastos suman USD 100 y los ingresos alcanzan USD 90, existe un desfase de USD 10. Urroz explicó que esa diferencia puede convertirse en deuda si no se ajusta el presupuesto.

Cuando los ingresos superan los gastos, la diferencia puede dirigirse al ahorro. Para llegar a ese resultado, las personas pueden revisar sus prioridades, reducir algunos consumos o buscar ingresos adicionales según sus posibilidades.

La Superintendencia promueve la educación financiera para todos

Rivas señaló que la educación financiera no es exclusiva de quienes tienen altos ingresos o manejan grandes capitales. Afirmó que cualquier persona puede utilizar estas herramientas para ordenar su dinero.

La analista indicó que los hábitos de ahorro, presupuesto y control de gastos pueden fomentarse desde edades tempranas. También consideró necesario que las personas conozcan las condiciones de los productos financieros antes de contratarlos.

Urroz explicó que la educación financiera ayuda a tomar decisiones sobre ingresos, gastos, ahorro, crédito, inversiones y otros servicios financieros. El propósito es que cada persona pueda organizar sus recursos con información y planificación.

Los analistas señalaron que la Superintendencia desarrolla cursos presenciales, seminarios virtuales y contenidos en el Centro de Formación Financiera. La institución también realiza campañas y actividades como la Ruta del Ahorro en diferentes localidades del país.

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