“El límite estaba en la mente, no en ser sordo”: la hazaña de un salvadoreño al traducir la Biblia a la LESSA

Para una persona sorda, abrir un libro en español no equivale a leer en su lengua materna, sino a descifrar los códigos de un idioma extranjero. Christian Pleitez lo entendió cuando la pérdida de su audición a los dos años y medio lo distanció de la palabra escrita

Christian Ronaldo Pleitez, miembro perteneciente al Ministerio de Personas Sordas del Tabernáculo Bíblico Bautista de El Salvador.
Christian Ronaldo Pleitez, miembro perteneciente al Ministerio de Personas Sordas del Tabernáculo Bíblico Bautista de El Salvador. (Infobae Centroamérica/Emerson Del Cid)
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Para la gran mayoría de la población alfabetizada, abrir un libro y recorrer sus líneas es un acto casi automático. Sin embargo, para una persona sorda, el español escrito no representa su lengua materna, sino un segundo idioma con una estructura gramatical abstracta, ajena y a menudo indescifrable.

Comprender textos complejos como las Escrituras bíblicas mediante la lectura convencional puede convertirse en un muro infranqueable.

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Frente a este desafío, Christian Ronaldo Pleitez Hernández ha dedicado más de una década de su vida a una labor titánica: adaptar los textos sagrados a la gramática visual de la Lengua de Señas Salvadoreña (LESSA).

En diálogo exclusivo con Infobae, facilitado gracias a la interpretación lingüística en directo por Adriana Barrera, el traductor repasa su historia personal, la complejidad técnica de su oficio y el impacto de devolverle a la comunidad sorda el derecho a vivir la fe en su propio idioma.

Nacido como un niño oyente, la vida de Christian cambió de manera drástica a los dos años y medio. Un severo accidente doméstico y un posterior golpe en la cabeza le provocaron una lesión irreparable que le arrebató la audición de forma definitiva.

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Christian Ronaldo Pérez comparte su conmovedora historia. Nacido como oyente, un accidente a los dos años y medio le provocó la pérdida total de la audición. Descubre cómo el apoyo de su familia fue fundamental en su camino.

Su primer contacto con la comunidad sorda organizada ocurrió en 1997, cuando su madre lo llevó por primera vez a una iglesia en San Salvador. No obstante, no fue sino hasta el año 2003 cuando se integró de lleno a un ministerio de personas sordas.

En ese espacio, al interactuar con sus pares en lengua de señas, comprendió los relatos bíblicos y la dimensión de su fe por primera vez.

«Antes yo no entendía conceptos abstractos ni historias de la Biblia. Al aprender la lengua de señas en la comunidad, entendí el mensaje en mi corazón. Descubrí que la Biblia es la base de la identidad: nos enseña que somos seres humanos completos, que Dios nos creó así y que debemos sentir orgullo de ser personas sordas», afirma Pleitez.

La hazaña de traducir el texto escrito a la gramática visual

En 2009, Christian fue convocado para sumarse a un proyecto pionero en el país: Traducción de la Biblia en Lengua de Señas en El Salvador. El equipo, conformado por sordos de distintas denominaciones e instituciones, se reunió con el objetivo de trasladar la Biblia a videos signados en LESSA para que toda la comunidad nacional pudiera comprenderla de forma fluida.

El proceso técnico detrás de cada pasaje traducido exige una rigurosa labor de reestructuración lingüística. La LESSA no es una representación gestual del español ni una traducción palabra por palabra («español signado»), sino un idioma independiente con su propia sintaxis, orden espacial y uso de expresiones faciales.

«En la escuela no hay una enseñanza clara del español para sordos, por lo que leer la Biblia en texto nos ponía límites de comunicación. En la traducción analizamos palabras complejas como ‘misericordia’, ‘salvación’ o ‘amor’», explica el traductor a través de la interpretación de Adriana Martínez.

Christian Ronaldo Pérez, una persona sorda, relata cómo nació el proyecto para traducir la Biblia a la Lengua de Señas de El Salvador (LESSA). Un esfuerzo comunitario que comenzó en 2009 para hacer la fe accesible para todos.

El derecho a la información y el reclamo de accesibilidad

La labor de Christian va más allá del ámbito espiritual; expone una problemática estructural de accesibilidad en El Salvador. La falta de adaptación de la información al lenguaje visual margina a la comunidad sorda en aspectos cotidianos como el empleo, la salud pública y el acceso a los medios de comunicación.

En el plano laboral, Pleitez señala que muchas empresas asumen erróneamente que una persona sorda comprende las reglas o manuales escritos al mismo nivel que un oyente. Sin una explicación clara en LESSA, el trabajador sordo queda expuesto a errores por falta de comprensión del texto. Asimismo, denuncia el aislamiento informativo que sufre la comunidad durante emergencias o noticieros de televisión abierta por la escasez de intérpretes en pantalla.

Hoy, casado con una mujer sorda y padre de un niño oyente de un año, Christian construye un hogar bilingüe donde fomenta el orgullo de la cultura sorda sin barreras. Su llamado final apunta a la empatía y al reconocimiento de los derechos fundamentales de su colectivo.

Christian Pleitez, junto a su esposa y su hijo de un año, construye un hogar bilingüe y promueve el orgullo por la cultura sorda y el acceso a la información en lengua de señas salvadoreña. (Infobae Centroamérica/Emerson Del Cid)
Christian Pleitez, junto a su esposa y su hijo de un año, construye un hogar bilingüe y promueve el orgullo por la cultura sorda y el acceso a la información en lengua de señas salvadoreña. (Infobae Centroamérica/Emerson Del Cid)

«Sentir orgullo de ser sordo es saber que nuestra lengua es propia, rica y adaptable. La sociedad y las familias no deben limitar a las personas sordas, sino permitirles interaccionar. Exigimos intérpretes en la salud, en la banca y en las noticias porque somos ciudadanos con pleno derecho a estar informados y a desarrollarnos en nuestro propio país», concluye.

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