El Salvador registra 21 embarazos adolescentes diarios, según el Fondo de Población de las Naciones Unidas

Aunque El Salvador ha logrado bajar significativamente los embarazos en adolescentes, las jóvenes siguen enfrentando duras realidades familiares, desafíos emocionales y una constante lucha por no dejar de lado sus sueños personales y académicos

Guardar
Google icon
Ilustración en acuarela de una adolescente centroamericana sentada en una cama con una mochila en el suelo y una ventana difuminada al fondo.
El Salvador destaca con una de las tasas más altas de embarazo adolescente a nivel mundial, pese a una reducción del 68.3 % en los últimos nueve años. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En El Salvador, cada día se registran 21 embarazos en adolescentes de 10 a 19 años, según el informe Mapa de Embarazados de Niñas y Adolescentes | El Salvador 2025 del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA). A pesar de una reducción del 68.3 % en los últimos nueve años, el país figura entre los diez con mayor número de nacimientos en madres adolescentes a nivel mundial.

La tasa de fecundidad en 2024 fue de 28.5 embarazos por cada mil mujeres de 10 a 19 años, lo que representa un descenso sostenido respecto a 2015, cuando el promedio diario era de casi 69 casos.

PUBLICIDAD

Actualmente, el 3.5 % de las adolescentes salvadoreñas de ese rango de edad ya son madres, equivalente a 16,071 jóvenes. En el grupo de 15 a 19 años la proporción es aún mayor: 7.1 %, es decir, una de cada 14.

Los departamentos de San Salvador, Chalatenango, Cabañas, Cuscatlán y La Libertad presentan las tasas más bajas de embarazo adolescente. En contraste, Ahuachapán, Sonsonate, La Paz, La Unión, Usulután, Morazán, Santa Ana, San Vicente y San Miguel superan el promedio nacional.

Infografía con mapa de El Salvador coloreado según tasas de embarazo adolescente y gráfico de barras sobre evolución anual, junto a siluetas de adolescentes.
La tasa de fecundidad en adolescentes de 10 a 19 años en El Salvador bajó a 28.5 embarazos por cada mil, pero sigue siendo un reto de salud pública. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Yanira Ostorga, directora y psicóloga de Fundación de Psicología Para una Vida y Mente Sana (FUNPSISAN), afirma que la principal consecuencia psicológica es la obligación de asumir tareas adultas en una etapa de desarrollo emocional.

PUBLICIDAD

“Esto puede generar, por ejemplo, ansiedad, estrés, inseguridad, sentimientos de sobrecarga y, en algunos casos, síntomas depresivos”.

No todas las adolescentes reaccionan igual, pero es común que experimenten miedo, incertidumbre y la necesidad de adaptarse rápidamente a una nueva realidad. Para Ostorga, la maternidad adolescente representa uno de los cambios más complejos que puede experimentar una joven y puede llevar a que sientan que sus metas académicas o personales se ven limitadas.

La especialista explica que la adolescencia es un periodo de construcción de identidad, definición de proyectos personales y desarrollo de autonomía emocional. El embarazo y la maternidad obligan a la joven a atender demandas adultas sin haber finalizado su propio proceso de maduración.

Dos profesionales, una mujer con bata blanca y un hombre con camisa blanca y lentes, sentados en escritorios, ambos sonriendo.
La Licenciada Yanira, directora y psicóloga de FUNPSISAN, y Carlos Regalado, psicólogo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Mientras otras jóvenes de su edad continúan explorando intereses, amistades y proyectos, la madre adolescente suele verse obligada a asumir responsabilidades que requieren una madurez emocional acelerada”, agrega Ostorga. Este conflicto puede provocar una pérdida de oportunidades y un choque interno entre las vivencias propias de la adolescencia y las obligaciones del cuidado de un hijo.

El papel de la familia: acompañamiento, riesgos y autonomía

La llegada de un embarazo adolescente suele provocar cambios en la dinámica del hogar. Se generan tensiones económicas, redistribución de tareas y, en ocasiones, preocupación, frustración o enojo entre los miembros de la familia.

Ostorga sostiene que, “cuando la familia logra adaptarse de manera saludable, puede convertirse en el principal factor protector de la madre adolescente y de su hijo”. El apoyo familiar es clave para evitar la exclusión y fortalecer el bienestar de la joven y del bebé.

Carlos Regalado, psicólogo de FUNPSISAN, destaca que la familia “juega un papel fundamental en cómo esa madre adolescente va a reaccionar ante el embarazo”. Recomienda que el acompañamiento sea emocional, basado en la escucha y la orientación, y advierte sobre dos riesgos principales: el abandono y la sobreprotección.

“El objetivo debe ser ayudarla a crecer y asumir responsabilidades, no sustituirla completamente en su rol como madre”, subraya Regalado. En ocasiones, la abuela termina criando al nieto como si fuera su hijo propio, lo que impide a la adolescente desarrollar su responsabilidad materna.

Ilustración en acuarela de una joven embarazada de Centroamérica sentada con sus padres, quienes la toman de la mano y el hombro, en una sala con ventana.
El acompañamiento familiar efectivo se considera clave para prevenir la exclusión y fortalecer el bienestar de las madres adolescentes y sus hijos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Regalado insiste en que “el hecho de abandonar a una madre adolescente no siempre conlleva los mejores escenarios posibles". La familia debe mantener el apoyo, especialmente cuando la joven busca continuar sus estudios o iniciar una carrera profesional.

Regalado advierte que el abandono familiar incrementa los riesgos de exclusión social, dificultades económicas y deterioro del bienestar psicológico de la adolescente y su hijo. Por otro lado, la sobreprotección puede limitar la autonomía de la joven y dificultar el desarrollo de su identidad como madre.

“Muchas veces hay una red de apoyo que las personas necesitan para lograr ese éxito y la capacidad de mantener las metas a largo plazo”, señala Regalado. El reto es acompañar sin invadir, ofreciendo apoyo sin reemplazar el rol materno y promoviendo la confianza en las capacidades de la adolescente.

Uniones tempranas y desafíos estructurales para la maternidad adolescente

El informe Mapa de Embarazos en Niñas y Adolescentes | El Salvador 2025 destaca la relación entre uniones conyugales tempranas y maternidad adolescente. En 2024, el 72.1 % de las madres de 15 a 19 años tenían experiencia de unión conyugal, cifra que aumenta con la edad.

Ilustración acuarela de una pareja adolescente, con cabello oscuro y piel canela, caminando de la mano por un sendero de tierra en un entorno rural con casas sencillas.
Las uniones conyugales tempranas ocurren principalmente en áreas rurales y aumentan el riesgo de embarazo adolescente y limitación de oportunidades. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las uniones tempranas son más frecuentes en áreas rurales, donde la prevalencia es 2.3 veces mayor que en las ciudades.

En los municipios más rezagados, hasta el 19.6 % de las adolescentes de 15 a 19 años están o han estado en unión conyugal, lo que incrementa el riesgo de maternidad temprana y limita oportunidades de desarrollo.

El Salvador ha logrado una reducción del 68.3 % en los embarazos en adolescentes de 10 a 19 años entre 2015 y 2024, pasando de 24,944 casos anuales a 7,900.

Sin embargo, llegar a cero implica enfrentar desafíos estructurales: la mayoría de los casos actuales se concentran en sectores con menor acceso a educación, salud y protección social.

Los especialistas de FUNPSISAN afirman que la maternidad adolescente no determina el fracaso. “Con apoyo familiar, acceso a la educación, acompañamiento psicológico y oportunidades de desarrollo, muchas jóvenes logran construir proyectos de vida exitosos para ellas y sus hijos", concluye Ostorga.

Violencia sexual y embarazo adolescente: una realidad estructural

La violencia sexual es un problema estructural en El Salvador y afecta tanto a espacios públicos como privados.

Según la Encuesta de Violencia Sexual contra las Mujeres 2019, el 64 % de las mujeres de 15 años o más ha vivido algún hecho de violencia sexual; en adolescentes de 15 a 19 años, la prevalencia es del 62 %.

El 91.6 % de las personas adultas considera que las adolescentes están en riesgo de acoso y violencia sexual, y el 62.5 % reconoce que este peligro ocurre tanto fuera como dentro del hogar.

Ilustración en acuarela de una adolescente de cabello oscuro, vestida de mezclilla y con mochila, parada en una calle urbana con siluetas difusas de adultos.
El Salvador enfrenta un incremento del 67 % en casos de violencia sexual contra mujeres, fenómeno estrechamente vinculado al embarazo adolescente. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las estadísticas recientes de la Fiscalía General de la República muestran un incremento del 67 % en los casos de violencia sexual contra mujeres, pasando de 5,260 en 2019–2020 a 9,865 en 2023–2024. En el mismo periodo, se duplicó el número de condenas y se reportaron 27 casos diarios.

La violencia sexual está directamente asociada al embarazo adolescente y afecta gravemente la salud mental. El 28.7 % de las adolescentes de 10–17 años ha vivido algún hecho de violencia que perturba su salud mental; el 14 % de ellas identifica que fue violencia sexual. El riesgo de intentos de suicidio es mucho mayor entre quienes han sufrido violencia sexual.

Estos datos evidencian que la violencia sexual multiplica los riesgos de embarazo temprano, depresión, ansiedad y conductas suicidas en las adolescentes. Por ello, es fundamental fortalecer las políticas integrales de prevención y atención, abordando la violencia sexual como un factor central en la problemática del embarazo adolescente.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD