Un corredor interoceánico y una economía tokenizada: La doble innovación que impulsa a Guatemala y El Salvador

La región centroamericana apuesta por un modelo inédito: la construcción de un corredor interoceánico en Guatemala, financiado a través de activos digitales regulados en El Salvador

Guardar
Un camión de carga transita por una autopista al atardecer, ilustrando el papel clave del transporte terrestre en los corredores logísticos interoceánicos.
Un camión de carga transita por una autopista al atardecer, ilustrando el papel clave del transporte terrestre en los corredores logísticos interoceánicos.

El Corredor Interoceánico de Guatemala (CIG) avanza como un proyecto que busca transformar la conectividad logística en la región, introduciendo además la tokenización de activos digitales como mecanismo de financiamiento.

Según explicó Julio Sibrián, director en CIGSA y project manager de COINGT, un corredor interoceánico es una infraestructura logística que conecta dos océanos, usualmente el Atlántico y el Pacífico a través de un tramo de territorio.

Este tipo de corredor está pensado para facilitar el transporte de mercancías y personas entre ambos puntos, reduciendo tanto el tiempo como el costo de los traslados internacionales.

A diferencia de un canal marítimo, como el Canal de Panamá, un corredor interoceánico terrestre utiliza carreteras, ferrocarriles, puertos y otras infraestructuras en tierra para trasladar la carga de un océano al otro. El propósito es ofrecer una ruta alternativa, optimizando el flujo logístico global y aportando opciones ante posibles interrupciones en las rutas tradicionales.

Mapa ilustrativo del Corredor Interoceánico de Guatemala y El Salvador, que muestra la conexión entre los puertos Atlántico y San José en Guatemala, los puertos de Acajutla en El Salvador (Imagen ilustrativa IA).
Mapa ilustrativo del Corredor Interoceánico de Guatemala y El Salvador, que muestra la conexión entre los puertos Atlántico y San José en Guatemala, los puertos de Acajutla en El Salvador (Imagen ilustrativa IA).

Por lo que, el Corredor Interoceánico de Guatemala es una franja privada de 372 kilómetros de longitud y 140 metros de ancho, que busca unir el litoral atlántico con el pacífico. La iniciativa está impulsada por el Consorcio Interoceánico de Guatemala (CIGSA) y el Grupo ODEPAL, con el liderazgo de Guillermo Catalán. El proyecto pretende aliviar la presión sobre rutas como el Canal de Panamá o el Canal de Suez, diversificando opciones y mejorando la seguridad ante interrupciones logísticas.

Uno de los elementos distintivos del CIG es su modelo de gobernanza inclusiva. Más de 10,000 accionistas-propietarios participan activamente en la toma de decisiones, lo que fortalece la legitimidad social y territorial. Sibrián abogó que este modelo ayuda a reducir conflictos de tierras y agilizar los permisos, asegurando que los beneficios se distribuyan entre las comunidades involucradas mediante empleo, compras locales y mecanismos de participación social.

En esta conferencia, se detalla cómo el Corredor Interoceánico de Guatemala aprovechará la ley de activos digitales de El Salvador para lanzar su token, CoinGT.

Impacto y sectores beneficiados

El Corredor Interoceánico de Guatemala impacta sectores como la logística, la manufactura de exportación, la agroindustria, la energía y la tecnología. Industrias sensibles al tiempo, como la producción de autopartes, la maquila textil y los productos agrícolas, podrán acceder a puertos y plataformas de cadena de frío, reduciendo mermas y mejorando la rentabilidad.

Sobre la relación con otras rutas comerciales, los promotores destacan la complementariedad. El corredor guatemalteco no busca competir con el Canal de Panamá o el corredor terrestre norteamericano, sino captar cargas sensibles al tiempo y los excedentes de rutas saturadas. La interoperabilidad multimodal y la trazabilidad digital serán claves para optimizar los procesos logísticos y reducir costos ocultos.

Mapa esquemático del recorrido del Corredor Interoceánico de Guatemala, que destaca la ruta terrestre propuesta para conectar el litoral atlántico con el pacífico a través del territorio guatemalteco.
Mapa esquemático del recorrido del Corredor Interoceánico de Guatemala, que destaca la ruta terrestre propuesta para conectar el litoral atlántico con el pacífico a través del territorio guatemalteco.

Tokenización y financiamiento: el caso COINGT

El financiamiento del corredor introduce un elemento pionero para la región: la tokenización de activos digitales. El proyecto ha lanzado COINGT, el primer token de infraestructura regulado bajo la Ley de Emisión de Activos Digitales de El Salvador.

Emitido por Grupo Odepal de El Salvador (GODES), este token representa una parte del corredor y otorga derechos económicos a sus tenedores, quienes pueden ser tanto inversionistas institucionales como individuos.

COINGT opera sobre la blockchain Polygon, bajo el estándar ERC-3643 (T-Rex), y ha sido autorizado por la Comisión Nacional de Activos Digitales (CNAD) de El Salvador. Esta innovación permite que inversores de cualquier país participen en el proyecto mediante la compra de tokens respaldados por activos reales.

Existen ventajas fiscales, como la exención de impuestos sobre ganancias de capital y rentas derivadas de activos digitales, además de un marco legal que asegura la protección de los tenedores frente a la dilución de acciones o transferencias no autorizadas.

Los impulsores del Corredor Interoceánico de Guatemala proyectan que para 2050 la región se consolide como uno de los tres grandes ejes interoceánicos, junto con Panamá y el puente terrestre norteamericano. La meta es consolidar cadenas de valor avanzadas, reducir la migración forzada y diversificar la economía.