El Salvador consolida su liderazgo regional en la erradicación de la malaria ante persistentes desafíos epidémicos

La búsqueda por eliminar la malaria en El Salvador refleja un esfuerzo sostenido respaldado internacionalmente, mientras nuevos riesgos y avances institucionales plantean la necesidad de fortalecer una vigilancia activa y tecnológica en el sistema de salud

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Imagen macro de un mosquito volando muy cerca de la piel humana, que muestra folículos pilosos y textura. El insecto tiene alas transparentes y patas finas.
El Salvador mantiene la eliminación de la malaria desde 2018 gracias al fortalecimiento del sistema de salud y apoyo del BID. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El fortalecimiento del sistema de salud en El Salvador ha permitido mantener la eliminación nacional de la malaria desde 2018, al mismo tiempo que el país recibe respaldo técnico y financiero del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) a través de la Iniciativa Regional para la Eliminación de la Malaria en Mesoamérica y República Dominicana (IREM), un esfuerzo que apunta tanto a consolidar la capacidad de respuesta como a prevenir la reintroducción de este parásito en un contexto regional donde la transmisión continúa activa, según informó el BID.

Aunque desde 2018 no se registran casos autóctonos de malaria, las autoridades sanitarias de El Salvador enfrentan el desafío de contener los casos importadoscuatro en 2021, uno en 2022 y siete en 2023, conforme a la información proporcionada por el BID—.

Esta situación revela la persistencia del riesgo epidemiológico y resalta la importancia de mantener un sistema de vigilancia sólido que permita garantizar el tratamiento y la respuesta ante posibles brotes. El Salvador ha mantenido una tasa nula de transmisión local, según el informe reciente de la IREM, cuya primera verificación de metas reveló que el 100% de los casos confirmados recibieron tratamiento adecuado dentro de las 24 horas posteriores al diagnóstico, en consonancia con la normativa nacional.

El aumento en la cobertura de diagnóstico y tratamiento alcanza el 73.9%

La aplicación del modelo de financiamiento basado en resultados, implementado por IREM y respaldado por el BID, permitió identificar mejoras sustantivas en los instrumentos de vigilancia y en la capacidad institucional de El Salvador.

El porcentaje de establecimientos de salud con insumos y equipos necesarios para el diagnóstico y tratamiento de la malaria se elevó del 20.8% en la medición inicial al 73.9% en la evaluación más reciente, según datos verificados por el BID.

Este incremento incluyó también la mejora en la disponibilidad de equipos de microscopía y materiales esenciales en la red de laboratorios a escala nacional, optimizando la capacidad diagnóstica para atender casos importados oportunamente.

Las autoridades sanitarias salvadoreñas enfrentan el reto de casos importados de malaria pese a la tasa nula de transmisión local. (Cortesía: Ministerio de Salud)
Las autoridades sanitarias salvadoreñas enfrentan el reto de casos importados de malaria pese a la tasa nula de transmisión local. (Cortesía: Ministerio de Salud)

Al mismo tiempo, la verificación de metas destacó la necesidad de fortalecer la vigilancia pasiva y el reporte sistemático de casos, áreas identificadas como prioritarias en el diálogo técnico entre el Ministerio de Salud de El Salvador, el BID y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que actúa como socio técnico regional de la iniciativa. El refuerzo en estos aspectos es orientado como un componente esencial para sostener los logros y evitar la reintroducción.

Nueva herramienta digital fortalece la vigilancia de la malaria

En un contexto de baja incidencia, el Ministerio de Salud implementó la funcionalidad digitalAlerta SIS” dentro del expediente clínico electrónico nacional, con el objetivo de robustecer la sospecha diagnóstica cuando existen síntomas compatibles y antecedentes de viaje, según lo informado por el BID. Esta herramienta digital respalda la toma de decisiones clínicas y contribuye a sostener la alerta tanto en el personal sanitario como en la detección temprana de casos.

En su primera medición bajo el esquema de desempeño de la IREM, El Salvador accedió a un incentivo financiero denominado “tramo de desempeño”, de uso discrecional en el sector salud, como reconocimiento a sus avances en tratamiento oportuno, disponibilidad de insumos y marco normativo fortalecido, según confirmó el BID.

Primer plano macro de un mosquito volando con sus alas extendidas, patas colgando y un abdomen segmentado. El fondo está desenfocado.
El porcentaje de establecimientos salvadoreños aptos para diagnóstico y tratamiento de malaria subió de 20,8% a 73,9%, reporta el BID. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El proceso de modernización tecnológica impulsado en los últimos años va más allá de la malaria: la aplicación Doctor SV ha sido diseñada para mejorar el acceso y la continuidad en la atención médica, integrando servicios de telemedicina, dispensación automatizada y procesos descentralizados de medicamentos, según la información del BID.

En la actualidad, el sistema realiza 30,000 consultas diarias y, según estimaciones oficiales, la expansión permitirá alcanzar a la totalidad de la población salvadoreña potencialmente beneficiada, calculada en 4,5 millones de personas.

Desde su certificación como territorio libre de malaria en 2021, El Salvador afianza su perfil como referente regional en la prevención y control de enfermedades transmisibles, con el respaldo estratégico y financiero del BID y la coordinación técnica de la OPS.