
“Paridad en Código: Una mirada sobre la presencia de mujeres en empresas tecnológicas de Argentina”, es el nombre de la última investigación presentada por la organización de la sociedad civil Chicas en Tecnología (CET) que pone de relieve que en el país: “Apenas el 20% de los puestos directivos en empresas del sector tecnológico están ocupados por mujeres”.
A partir de una encuesta a 50 empresas tecnológicas argentinas se permitió visualizar una realidad de desigualdades por saldar; en un contexto acelerado de transformación del mundo del trabajo. Una investigación que también “combina análisis documental y entrevistas en profundidad a especialistas.” realizada junto a Voices! Research & Consultancy con el apoyo de NCR Foundation y el acompañamiento de Payway.
Además se destaca la importancia de este tipo de informes ya que: “Argentina carece de estadísticas públicas sistematizadas sobre la participación de mujeres en el sector tecnológico, lo que limita la generación de diagnósticos precisos y el diseño de estrategias basadas en evidencia”.
Resulta interesante subrayar que la base de 50 empresas -sobre las más de 2000 identificadas- se debe a que “el 41% de las empresas contactadas optó por no participar del estudio. En una parte de estos casos (25%), la temática de género y diversidad no formaba parte de las prioridades organizacionales en ese momento. Adicionalmente, se identificó un 27% de casos en los que, si bien existió una aceptación inicial, la participación no logró concretarse aun tras múltiples instancias de seguimiento, lo que refleja las limitaciones de agenda y foco habituales en este tipo de organizaciones”. Y a eso se suma que “un 26% de las empresas que cumplían con los criterios técnicos del estudio (uso intensivo o desarrollo de tecnología) no se reconocieron a sí mismas como parte del ecosistema tecnológico”.

Brechas estructurales
Solo el 36% de las personas que trabajan en empresas tecnológicas argentinas (sobre la base relevada) son mujeres, y de ellas el 20% ocupa puestos de liderazgo.
Es innegable que nos encontramos en un presente de aceleración tecnológica donde la demanda de conocimientos y habilidades digitales hace la diferencia. “Sin embargo, las desigualdades de género persisten tanto en el acceso a carreras STEM como en el empleo tecnológico, donde las mujeres representan aproximadamente el 30% de la fuerza laboral (Fundar, 2024) y apenas el 16% en roles estrictamente técnicos (Get on Board, 2025)”, plantea el informe.
“Necesitamos más datos para tomar mejores decisiones. Paridad en Código busca aportar evidencia concreta para que desde todos los sectores que influyen en el ecosistema tecnológico puedan avanzar hacia entornos más innovadores, sostenibles y equitativos”, señaló Lucía Mauritzen, directora ejecutiva de CET.
Y destacó: “Queremos que los datos sirvan para mejorar prácticas internas, fortalecer políticas de equidad basadas en evidencia y acompañar trayectorias laborales más sostenibles que potencien la innovación y el desarrollo del sector tecnológico”.

Dime si eres mujer y te diré qué rol tienes
La presencia de mujeres en el sector tecnológico -más allá de puestos de liderazgo- se concentra principalmente en áreas administrativas, recursos humanos, diseño y gestión de proyectos, con menor participación en desarrollo, datos, analítica y liderazgo técnico.
Y el techo de cristal sigue presente ya que si bien “7 de cada 10 empresas cuentan con al menos una mujer en directorios o consejos, en compañías grandes solo el 20% de los cargos directivos está ocupado por mujeres, concentrándose su presencia principalmente en niveles intermedios.”
A esto se suma que si bien el 76% de las mujeres que trabajan en el sector cuenta con estudios universitarios o de posgrado, frente al 54% de los varones, la diferencia de mayor nivel educativo no impacta en el acceso a roles estratégicos ni en posiciones de liderazgo.
Un dato no menor es el impacto que la maternidad sigue teniendo en la brecha salarial y laboral. “Además, el 30% de las mujeres trabaja bajo modalidad freelance, especialmente en empresas pequeñas o sin políticas formalizadas de equidad, lo que configura trayectorias laborales más inestables.”, destacan desde CET.

Desigualdad educativa y salarial
“En Argentina, las mujeres constituyen la mayoría de la matrícula universitaria de grado (61,3%), pero su participación disminuye significativamente en las carreras STEM (37,3%) y se reduce aún más en campos directamente vinculados con la economía del conocimiento, como programación (20,3%) y desarrollo tecnológico (22,8%)”; destaca un informe de 2024 del CET que fue retomado para esta publicación.
Si bien se viene dando un sostenido crecimiento en la profesionalización STEM de las mujeres en Argentina, “la mejora relativa en la participación femenina no se traduce en una reducción sustantiva de la brecha de género, sino que da cuenta de un proceso de crecimiento del empleo femenino que acompaña, pero no alcanza, la dinámica general del sector”.
El informe agrega: “Esta diferencia pone de relieve al menos dos cuestiones relevantes. Por un lado, refleja el incremento sostenido del nivel educativo de las mujeres en Argentina en las últimas décadas. Por otro, evidencia cómo la brecha de género atraviesa distintas dimensiones de la inserción laboral en tecnología: a pesar de presentar mayores credenciales educativas que sus pares varones, las mujeres se encuentran subrepresentadas, lo que sugiere la existencia de mayores exigencias de formación para acceder y permanecer en el sector respecto de sus pares masculinos.”
“En plataformas de empleo tecnológico de alcance regional, las mujeres representan sólo el 10% de las postulaciones a empleos STEM, y su participación es aún menor en áreas de alta demanda como programación (8%) o desarrollo móvil (5%) (Get on Board, 2024–2025). Estas cifras indican que la brecha se configura incluso antes del ingreso efectivo al empleo, en el propio flujo de candidaturas.”, destaca el estudio “Paridad de código.”

Y subrayan: “En Argentina, ocho de cada diez mujeres y diversidades del sector IT reportaron haber atravesado situaciones de violencia o discriminación en el ámbito laboral, y seis de cada diez señalaron haber experimentado falta de legitimidad o reconocimiento profesional”.
Las mujeres que se capacitan suelen además pedir menores salarios y postularse a puestos menos estratégicos, lo que evidencia un círculo vicioso de décadas de techo de cristal. “El Banco Mundial advierte que, en América Latina y el Caribe, las mujeres tienen menor probabilidad de recibir capacitación tecnológica, de percibirse competentes en habilidades digitales y de insertarse en empleos del sector digital, aun cuando el acceso a Internet haya mejorado”, plantean desde CET.
Últimas Noticias
La científica argentina que busca llevar quinoa al espacio: “Estudiar ciencias es participar en la construcción del futuro”
Pamela Such Stelzer, científica egresada de la Universidad de Tucumán, habló con Ticmas sobre la línea experimental que une agricultura, biotecnología y astrofísica en una sola cápsula

Gobierno relanza ‘Quiero ser, quiero saber’ en colegios públicos y anuncia nuevos métodos de calificación y beneficios para estudiantes
Las nuevas funcionalidades facilitan la aplicación de exámenes de manera online u offline, y ofrecen herramientas de análisis de resultados, lo que permite a colegios ajustar estrategias educativas

CABA avanza con la prohibición del celular en la escuela: ya no se podrá usar en la secundaria
La medida profundiza las restricciones que rigen desde 2024 para la primaria y el nivel inicial. Ni alumnos ni docentes podrán tener sus teléfonos durante las horas de clase. Desde la cartera educativa porteña enfatizaron que habrá educación digital con los dispositivos de las escuelas

¿La Generación Z es “menos inteligente”? Qué dice el análisis del Tec de Monterrey
Los nacidos entre 1997 y 2010 rindieron peor que la generación anterior en pruebas cognitivas.

Las técnicas de estudio que la ciencia recomienda y asegura que realmente funcionan
Subrayar, mapas mentales, hacer microsiestas, incluso jugar con la memoria selectiva y de último momento son opciones universalmente conocidas y muchas veces improvisadas. Pero ¿qué es lo que realmente ayuda a fijar los conocimientos?

