
Con el objetivo de fomentar un aprendizaje efectivo en los alumnos, determinar la duración ideal de las clases se ha convertido en un tema de interés en la comunidad educativa. Expertos en pedagogía sugieren que no existe una medida única y adecuada para todos, ya que esta puede variar significativamente en función de varios factores como la edad de los estudiantes y la naturaleza del contenido que se enseña.
En ese orden de ideas, la edad de los estudiantes es uno de los aspectos más influyentes para acercarse a la definición de la duración óptima de una clase. Se ha observado que en los niños más pequeños, debido a que se distraen fácilmente; su capacidad de atención es más corta, por lo tanto resultan más efectivas las sesiones cortas y dinámicas. Por otro lado, se ha analizado que los adolescentes y adultos poseen una mayor capacidad para concentrarse durante períodos de tiempo más extendidos, pudiendo así beneficiarse con clases de mayor duración.
La complejidad del contenido a enseñar es otro criterio fundamental a considerar; clases que abordan temas difíciles y profundos, por lo general requieren más tiempo para una adecuada explicación y discusión en el aula de clase. En cambio, los temas menos complejos o que destacan por su simplicidad pueden ser tratados en periodos de tiempo más cortos, enfocándose en la práctica y aplicación del conocimiento, según lo reseñado en un artículo publicado en kidslab.

Otro punto fundamental a tener en cuenta es la estructura con la que se organiza la clase, ya que es clave para mantener el interés y la participación activa de los estudiantes. En este punto es recomendable dividir el tiempo disponible en segmentos diferenciados, tales como introducción, desarrollo, y cierre, algo que ayuda a mantener el dinamismo y el compromiso de los alumnos a lo largo de la sesión.
Siguiendo con esta línea, la Universidad de Cornell, reconocida a nivel internacional por ser catalogada como una de las 30 mejores universidades de los Estados Unidos, sugiere que los estudiantes deberían invertir entre cuatro y seis horas diarias en actividades académicas como la lectura o realización de tareas. Esta institución educativa resalta la importancia de adaptar el tiempo de estudio según la velocidad de lectura y comprensión del alumno, estableciendo un balance entre las horas de clase, actividades sociales y obligaciones personales para optimizar el rendimiento académico.
En paralelo, la Universidad Estatal de Utah recomienda a sus estudiantes la creación de un calendario semanal de estudio que se ajuste a la dificultad de las clases, asignando una cantidad de tiempo mayor a las materias que son consideradas de mayor dificultad e ir disminuyendo el tiempo con relación a la dificultad.

Este enfoque busca una planificación más personalizada que le permita a los estudiantes enfocar su tiempo de forma más efectiva en las áreas que más lo necesitan.
Por otro lado, y contrario a estas sugerencias basadas en la cuantificación del tiempo, Cal Newport, profesor asociado de ciencias de la computación en la Universidad de Georgetown, argumenta que la calidad del estudio no puede medirse simplemente en horas. Newport sostiene que un estudiante puede desear mucho tiempo a estudiar, sin embargo, esto no es sinónimo de una comprensión clara del tema.
Para el docente, citado en un artículo del portal Universia, la clave está en que un estudiante pueda explicar determinado tema en voz alta, de forma clara y concreta sin la necesidad de recurrir a material de apoyo.

Este debate sobre la mejor manera de abordar el tiempo dedicado al estudio, sugiere que la clave del éxito académico no reside exclusivamente en la cantidad de tiempo invertido en el estudio, sino en cómo ese tiempo es empleado. La implementación de técnicas de estudio efectivas, junto con una adecuada gestión del tiempo, pueden hacer la diferencia en el logro de objetivos académicos. La relevancia de estos hallazgos subrayan la importancia de adoptar enfoques más estratégicos hacia el aprendizaje, garantizando así una educación más eficiente y provechosa para los estudiantes.
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