
La felicidad de los docentes es un factor clave para mejorar la calidad educativa y el aprendizaje de los estudiantes. Los docentes felices están más motivados, comprometidos y son más eficaces en su labor transmitiendo esas emociones positivas a sus alumnos haciendo que ellos sean más receptivos con la información. Sin embargo, muchos docentes sufren estrés, ansiedad y depresión debido a las exigencias y dificultades de su trabajo. Un informe revelado por Eurodyce indica que casi el 50% de los docentes en Europa afirma sufrir “bastante” o “mucho” estrés en el trabajo.
¿Por qué son importantes los docentes felices?
Los docentes felices son aquellos que disfrutan de su trabajo, se sienten valorados y apoyados por su entorno, adicionalmente, cuentan con un equilibrio entre su vida personal y profesional. En un artículo publicado por The Conversation se indica que la felicidad de los docentes tiene múltiples beneficios, tanto para ellos mismos como para sus alumnos y la sociedad. Algunos de ellos son:

- Mayor autoestima y confianza en sí mismos, lo que les permite afrontar los retos y resolver los problemas con más creatividad y eficiencia.
- Los docentes felices tienen una mayor satisfacción y compromiso con su trabajo, con lo que se puede inferir una continuidad en su formación que traería mejora en la calidad educativa.
- Mejor relacionamiento con sus alumnos, colegas, directivos y familias, lo que favorece un clima de aprendizaje positivo, de respeto, de colaboración y de confianza.
- Los docentes felices influyen en la felicidad de sus alumnos, al transmitirles emociones positivas, al despertar su interés y su curiosidad, y al fomentar su autoestima y su autonomía.
- Contribuyen en el aprendizaje de sus alumnos al facilitar su atención, su memoria, su comprensión y su aplicación de los conocimientos y habilidades.
¿Cómo mejorar los sentimientos positivos de los docentes?
La felicidad de los docentes es una responsabilidad compartida entre los actores del sistema educativo. Se requiere de una acción conjunta y coordinada para crear las las oportunidades que favorezcan el bienestar docente. Algunas de las acciones que se pueden implementar son:

- Reconocer y valorar el trabajo de los docentes, mediante elogios, premios, incentivos, difusión y celebración de sus logros y buenas prácticas.
- Incrementar los recursos en educación para el desarrollo de la formación continua.
- Fomentar el equilibrio entre la vida personal y profesional de los docentes, mediante la racionalización de los horarios.
- Despertar y mantener el sentido y la pasión por la docencia, mediante la reflexión, la autoevaluación, el autoconocimiento y el desarrollo personal y profesional.
En conclusión, los docentes felices enseñan mejor, y los alumnos aprenden mejor. Por eso, es necesario cuidar y potenciar la felicidad de los docentes, como una inversión en la calidad educativa y en el futuro de la sociedad.
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