
Las habilidades socioemocionales han ganado relevancia dentro de la educación, ya que actualmente se consideran componentes esenciales para el desarrollo integral de los estudiantes. Estas habilidades, también conocidas como competencias blandas, abarcan una amplia gama de capacidades que van más allá del conocimiento académico, buscando cultivar aspectos emocionales y sociales cruciales para la realización personal y profesional.
En América Latina su incorporación se presenta como un elemento fundamental para abordar los desafíos específicos y promover un aprendizaje más significativo dentro de las aulas de todos los niveles, sin embargo aún hay escuelas de la educación formal que no se adentran a este enfoque de enseñanza y aprendizaje.
¿Qué son las habilidades socioemocionales?
Las habilidades socioemocionales abarcan aptitudes que permiten a las personas una interacción más efectiva con su comunidad, su entorno inmediato y consigo mismos.
Entre estas habilidades se encuentran la empatía, la autoconciencia, la toma de decisiones, la resolución de conflictos, la comunicación efectiva y la autorregulación emocional. Este conjunto de competencias no solo influye en el bienestar personal, sino que también impacta directamente en el rendimiento académico, la colaboración en grupos y equipos, así como en la preparación para enfrentar los desafíos de la vida cotidiana.

Las habilidades socioemocionales mejoran las aulas y comunidades
En América Latina, donde la importancia de las relaciones comunitarias y familiares es profunda, fomentar habilidades socioemocionales (HSE) en el aula resulta indispensable para comprender mejor el crecimiento y evolución de las comunidades dentro y fuera de las aulas, así como el desarrollo y bienestar del alumnado.
Estas aptitudes fortalecen la capacidad de los estudiantes para construir relaciones sólidas, lo cual es crucial en sociedades que valoran la colaboración y el apoyo mutuo.
Además, dada la diversidad de contextos socioeconómicos en la región, las habilidades socioemocionales (HSE) se convierten en un recurso vital pues facilitan la resiliencia y la adaptabilidad frente a desafíos económicos y sociales existentes y venideros, proporcionando a los estudiantes herramientas para enfrentar la adversidad de una manera distinta a la tradicional.
En Latinoamérica resulta indispensable además fortalecer la educación socioemocional debido al contexto de la región, donde usualmente se enfrentan problemas que pueden disparar los niveles de estrés de los estudiantes y sus familias.

En el 2021, durante el XIII Encuentro Mundial de Valores, el Tec de Monterrey resaltó la importancia de la educación emocional en los jóvenes, sobre todo después del desbalance de la normalidad que ocasionó la pandemia de COVID-19.
David Garza, rector del Tecnológico de Monterrey, apuntó en aquel entonces que resulta de suma importancia que en los diversos niveles educativos se enfoquen en el desarrollo socioemocional
Asimismo comentó que es reduccionista pensar que a la escuela solo forma un ámbito académico, sobre todo bajo la consideración de que los estudiantes pasan mucho tiempo diario en las aulas.

Las HSE contribuyen significativamente a crear un entorno escolar positivo y saludable. La promoción de la empatía y el respeto mutuo no solo fortalece la cohesión en el aula, sino que también sienta las bases para un aprendizaje más efectivo al reducir barreras emocionales que podrían obstaculizar el proceso educativo.
Investigaciones han demostrado que el desarrollo de habilidades socioemocionales está vinculado positivamente con el rendimiento académico. Estudiantes que poseen habilidades como la autorregulación y la resolución de problemas tienden a enfrentar los desafíos académicos con mayor eficacia, mejorando sus resultados y su actitud hacia el aprendizaje.
Hacer énfasis en las habilidades socioemocionales en las aulas de América Latina no solo responde a las demandas educativas alineadas con la Agenda 2030 y las tendencias de enseñanza, sino que también se integra de manera coherente con los valores y desafíos específicos de la región. Al priorizar el desarrollo integral de los estudiantes, las instituciones educativas contribuyen no solo a su éxito académico, sino también a la formación de ciudadanos capaces de enfrentar los desafíos de una sociedad en constante evolución.
HSE de frente al mercado laboral
Superar los sesgos y las barreras tanto en el ámbito educativo como social permite que a largo plazo se tengan mayores y mejores oportunidades laborales. De hecho, las habilidades socioemocionales son cada vez más valoradas por empleadores. En América Latina, donde la adaptabilidad y la capacidad de trabajar en equipo son esenciales, el fomento de estas competencias en el entorno educativo se traduce en una mejor preparación para los desafíos del mercado laboral.

El rector del Tec de Monterrey apuntó en el mismo que cuando los jóvenes son preparados en el aspecto socioemocional son capaces de aprender a conocerse ellos mismos, a controlarse, descubrir sus límites y a interrelacionarse con los demás, aspectos importantes en el mercado laboral. Agregó que en estudios de organizaciones internacionales ya se habla de las habilidades socioemocionales como parte de las competencias laborales más importantes en los próximos cinco o 10 años.
Respaldando lo anterior, en el artículo de la Revista UNAM titulado “Las habilidades socioemocionales, no cognitivas o ‘blandas’: aproximaciones a su evaluación” se rescata que actualmente las HSE son altamente valoradas y recompensadas por los empleadores; al mismo tiempo, los trabajadores con mayores habilidades socioemocionales tienden a tener mejores perspectivas de empleo.

De acuerdo con la autora, Benilde García Cabrero, lo anterior está relacionado con el hecho de que las HSE se encuentran dentro de los conjuntos de habilidades percibidas como las más necesarias por los empleadores que participaron en una encuesta realizada a 192 altos ejecutivos de países de América Latina.
Para preparar a los estudiantes para el futuro, es imperativo que la educación fomente estas habilidades socioemocionales y cognitivas desde una edad temprana. La inclusión de proyectos y actividades interdisciplinarias es una estrategia eficaz para lograrlo. Estos proyectos permiten a los estudiantes aplicar sus conocimientos en contextos del mundo real, estimulando la creatividad, la resolución de problemas y la colaboración.
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