¿Cambio de época? Tres expertos indagan el impacto de la Inteligencia Artificial en la educación y el trabajo

Gustavo Brey, Santiago Cardarelli y Cecilia Danesi participaron en un debate donde se abordaron los efectos que la inteligencia artificial provoca en la sociedad y particularmente en la educación. El encuentro se hizo en el marco del 3° Seminario de Innovación Educativa organizado por Ticmas

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Santiago Cardarelli (ITBA), Gustavo Brey
Santiago Cardarelli (ITBA), Gustavo Brey (ITBA) y Cecilia Danesi (Universidad Pontificia de Salamanca) en el auditorio de Ticmas

La inteligencia artificial ha adquirido un protagonismo creciente en los últimos años, generando debates y preocupaciones en diversos sectores de la sociedad. En un panel que se realizó en el marco del 3° Seminario de Innovación Educativa de Ticmas, tres expertos en el tema abordaron diferentes perspectivas acerca de esta tecnología disruptiva revolucionaria. Gustavo Brey y Santiago Cardarelli, ambos profesores en ITBA, hablaron con la abogada Cecilia Danesi, especialista en ética y tecnología y autora de El imperio de los algoritmos (Ed. Galerna). Los tres ofrecieron sus puntos de vista sobre la necesidad de comprender los distintos perfiles de la inteligencia artificial y reflexionaron sobre su impacto en áreas como la programación, la educación y el empleo.

El primero en hablar fue Gustavo Brey. La inteligencia artificial, explicó, va más allá de la programación, ya que implica enseñarle a la computadora a aprender mediante algoritmos y datos. Mientras que en la programación tradicional el programador debía indicarle a la computadora qué hacer en cada situación, la inteligencia artificial evoluciona hacia un enfoque de aprendizaje autónomo. La clave radica en que la computadora pueda reconocer patrones repetitivos y pueda actuar en consecuencia.

Santiago Cardarelli estuvo de acuerdo con Brey. En su primera intervención, destacó que, aunque el concepto de inteligencia artificial ha estado presente durante muchos años, recientemente ha ganado popularidad y han surgido ciertas preocupaciones al respecto. Cardarelli comparó el aprendizaje automático con la forma en que los niños aprenden a través de ejemplos, señalando que los humanos también podemos detectar patrones. “Nos dicen: ‘estos son perros, estos son gatos’, y a partir de ahí somos capaces de detectar cualquier otro perro o gato en una imagen o en la vida real”, dijo. El aprendizaje automático de la inteligencia artificial permitiría que las máquinas reconozcan patrones de manera más eficiente.

Por su parte, Cecilia Danesi planteó que, si el desafío de la inteligencia artificial es imitar el funcionamiento del cerebro humano, de alguna manera está siguiendo un proceso similar al de los humanos en términos de cognición, en el que aprendemos de datos e información para crear nuestras propias reglas. Sin embargo, planteó una serie interrogantes sobre el impacto de las reglas creadas por las máquinas: cómo se forman esos patrones, cómo afectan a la sociedad las predicciones basadas en esas reglas y, sobre todo, cuánto dominio podemos tener sobre ello. La inteligencia artificial, dijo, desafía nuestras nociones de control y exclusividad en tareas que solíamos realizar.

Los especialistas participaron en el
Los especialistas participaron en el panel "La inteligencia artificial en primera persona" moderado por Patricio Zunini (Foto: Agustín Brashich)

Por qué todos hablamos de inteligencia artificial

El panel luego discutió las razones de la notoriedad que alcanzó la inteligencia artificial. Danesi señaló dos factores que pueden explicar esta popularidad masiva. En primer lugar, mencionó a los avances tecnológicos, que permiten un mayor poder de cómputo y acceso a grandes cantidades de datos, elementos que antes eran difíciles de obtener. En segundo lugar, destacó la receptividad de la sociedad, que aumentó considerablemente después de la familiarización con herramientas tecnológicas durante la pandemia.

Santiago Cardarelli mencionó que la presencia de la inteligencia artificial en los debates actuales y especialmente en los que se dan en torno educación, se disparó con la llegada del modelo GPT (Generative Pre-trained Transformer; Predictivo de Lenguaje Generativo), aunque muchas empresas ya venían utilizando chatbots desde hace tiempo. Añadió también otra razón a las que ya había señalado Danesi: la simplicidad de la nube permite integrar capacidades a empresas e instituciones con solo unos clics, sin necesidad de invertir grandes cantidades de dinero en el desarrollo.

Gustavo Brey recordó su experiencia en el campo de la salud, donde trabajó en el uso de inteligencia artificial y análisis de imágenes médicas, y mencionó los desafíos legales asociados al avance de la inteligencia artificial en la industria de la salud, como la matrícula (“Si el médico de una región no puede ver a personas de otra, ¿dónde sacó la residencia el algoritmo para poder diagnosticar?”) y la anonimización de los datos (“Si los datos no son ni de la institución ni del doctor, sino del paciente, ¿con qué autorización podemos utilizar los datos para tomar mejores decisiones en el día a día?”). Destacó que, a pesar de los avances técnicos, es necesario abordar las cuestiones legales para garantizar un uso ético y responsable de la inteligencia artificial en el ámbito médico.

Cecilia Danesi es abogada y
Cecilia Danesi es abogada y autora del libro "El imperio de los algoritmos" (Galerna)

El futuro del trabajo y la educación

En cuanto a los retos del empleo, Cecilia Danesi señaló que el desplazamiento de puestos de trabajo por la inteligencia artificial es algo inevitable, como ha sucedido en revoluciones industriales anteriores. Mencionó entonces un informe del World Economic Forum en el que se dice que la inteligencia artificial va a crear tantos puestos de trabajo como los que reemplazará, la cuestión está en cómo se van a capacitar las personas para los nuevos empleos. Destacó la importancia de capacitar a las personas para los nuevos empleos que surgirán y consideró que esta responsabilidad debe recaer en los Estados, las instituciones educativas y los sectores privados. “En el futuro”, opinó, “les va a ir mejor en cualquier profesión y disciplina, a quienes puedan potenciarse con la ayuda de la tecnología”.

Santiago Cardarelli mencionó que lo diferente de esta revolución industrial respecto de las anteriores tiene que ver en que se están sustituyendo empleos que requieren esfuerzo intelectual en lugar de fuerza física. Destacó también la velocidad del cambio tecnológico y que es necesario que los educadores venzan la resistencia para adaptarse a la transformación. Recordó una predicción de Bill Gates, que aseguraba que en menos de un año y medio los profesores dejarían de existir. Y, si bien no coincidió con la visión de Gates, dijo con vehemencia que no es posible “seguir enseñando como hace 60 años”, dijo, “es un grave error”. Los profesores, dijo, deben utilizar la tecnología como una aliada para ayudar a que los estudiantes desarrollen habilidades como el pensamiento crítico, la creatividad, la resolución de problemas y la resiliencia.

Cecilia Danesi tomó nuevamente la palabra y expresó la necesidad de promover una educación que busque la transdisciplina, eliminando las barreras entre las disciplinas y buscando acuerdos conjuntos significativos. En la actualidad ya no existen fenómenos exclusivamente tecnológicos, jurídicos o de comunicación: están interconectados. Señaló, por ejemplo, la importancia de que los graduados de Abogacía estén familiarizados con temas tecnológicos y propuso que el enfoque transdisciplinario se refleje en los planes de estudio.

Gustavo Brey cerró el encuentro compartiendo una experiencia personal, cuando le tomó el examen de su cátedra a ChatGPT. Los exámenes que él toma son a carpeta abierta y pueden durar hasta cuatro horas: es un tipo de examen que requiere tomar decisiones, analizar alternativas, encontrar formas de mitigar los riesgos. Son, dijo, evaluaciones difíciles, pero cruciales para formar profesionales. Pero entonces le tomó el examen a ChatGPT, que aprobó con 7. Inicialmente consideraron prohibir el uso de laptops en los exámenes, pero luego decidieron diseñar parciales personalizados. “Hoy creo que el que más se va a beneficiar con esto va a ser el docente”, dijo, y continuó: “Tenemos que ver cómo, a través de la inteligencia artificial generativa, podemos personalizar la enseñanza y ayudar a los alumnos a que aprendan más rápido”.

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