Quebró el Aquarium de Mar del Plata y crece la polémica por el destino de 66 animales

Con el parque cerrado y la empresa en quiebra, el futuro de los animales del Aquarium quedó atado a la Justicia y a estrictas ambientales. Cómo fue la cronología del cierre

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Aquarium Mar del plata
El tradicional parque marplatense cerró sus puertas en marzo de 2025

Tras la quiebra de Plunimar, la empresa que operaba el ex Aquarium Mar del Plata, decretada el pasado 20 de febrero, se abrió una fuerte controversia por el destino de los 66 animales que permanecen bajo resguardo judicial en el predio ubicado junto al Faro de Punta Mogotes.

El complejo, controlado por la multinacional mexicana The Dolphin Company, había cerrado sus puertas el 31 de marzo de 2025, luego de que fracasaran las negociaciones para renovar el alquiler del terreno. Desde entonces, el futuro de las especies quedó atado a la instancia judicial y a las regulaciones ambientales.

Hoy, dentro de las instalaciones permanecen un total de 66 animales, de los cuales 56 son pingüinos magallánicos, dos pingüinos rey, cuatro saltarrocas y cuatro lobos marinos.

Dado que la empresa está dentro de un proceso judicial, cualquier traslado —ya sea temporal o definitivo— requiere la autorización expresa del Juzgado Nacional en lo Comercial N°20, donde se tramita la quiebra de la firma.

El deterioro financiero de Plunimar se aceleró tras el cierre. Sin su fuente de ingresos principal por la venta de entradas desde marzo de 2025 y con el contrato de alquiler vencido, la empresa se declaró la cesación de pagos en enero de 2026, lo que derivó en incumplimientos salariales y una fuerte reducción de su capacidad operativa.

Poco tiempo después, el 20 de febrero de este año, la Justicia decretó la quiebra directa ante la imposibilidad de remontar la situación financiera de la empresa.

Aquarium Mar del plata
Actualmente trabajan en el parque unos 12 cuidadores

Actualmente, unos 12 trabajadores continúan en funciones, abocados exclusivamente a la alimentación, sanidad y seguridad de los animales.

El fin del contrato que desató la crisis

El conflicto del Aquarium se profundizó cuando fracasaron las negociaciones con los dueños del predio. El contrato de alquiler, vigente durante más de tres décadas -desde su fundación en 1993-, había expirado en 2022 y las renovaciones anuales se interrumpieron definitivamente en 2025. Según informó The Dolphin Company, los propietarios decidieron destinar las tierras a nuevos proyectos, lo que marcó el cierre del parque y el inicio del proceso judicial.

En ese contexto, los 66 animales quedaron judicializados como parte del activo de la empresa.

Antes de la quiebra, la compañía había intentado venderlos a instituciones de México, China y San Pablo, pero las operaciones no prosperaron por restricciones sanitarias y ambientales. El comercio internacional de fauna marina está sujeto a estrictos controles multilaterales, lo que limita este tipo de transacciones.

La situación generó también controversia por las condiciones en las que permanecen los animales. Luego de varias denuncias en las redes sociales, tanto la empresa, como el municipio aseguraron que el agua de los estanques proviene del océano y que se mantienen protocolos básicos de bienestar. Sin embargo, el destino del grupo —principalmente pingüinos y lobos marinos— dependerá de lo que defina la Justicia en las próximas semanas.

Los vecinos denuciaron que varios delfines se encontraban sumergidos en un estanque con agua sucia, que finalmente era agua oceánica
Los vecinos denuciaron que varios delfines se encontraban sumergidos en un estanque con agua sucia, que finalmente era agua oceánica

Polémica por el traslado de los animales

Al momento del cierre del tradicional parque acuático, The Dolphin Company comunicó que su intención es reubicar a “todos los animales nacidos bajo cuidado humano” en acuarios y zoológicos, tanto en el país como en el exterior. Sin embargo, estos traslados requieren autorización judicial y el cumplimiento de exigentes controles sanitarios.

El antecedente más relevante se dio a fines de 2025, cuando 10 delfines nariz de botella —Zaiko, Lara, Olivia, Isis, Aramis, Callie, Moro, Ares, Juno y Mako— fueron trasladados a un acuario en Hurgada, sobre el Mar Rojo, en Egipto.

Según consignó el medio 0223, cada ejemplar fue transportado en cajas especiales de tres metros, parcialmente llenas de agua, con asistencia de veterinarios y cuidadores durante todo el viaje.

La operación se concretó por unos USD 800.000, fondos que se destinaron al pago de salarios y al mantenimiento del resto de los animales, de acuerdo con lo que consta en el expediente judicial.