Un curioso mensaje en la cuenta oficial de la red social X de Lumilagro causó revuelo ante un particular interrogante. La tradicional marca de termos desvinculó a 170 empleados en los últimos años de su planta industrial para focalizar la mayor parte de su operación en la importación desde China.
“Ustedes que opinan? Preferirías que los volvamos a contratar y vuelvas a tener que gastar $100 mil de más para conseguir un termo de calidad? Nos reconvertimos para volver a crecer igual que en los 70’s cuando dejamos de soplar las botellas a pulmón y nos automatizamos,” fue el mensaje de Lumilagro.
El mensaje generó una polémica inmediata por el modo en que la empresa se refirió a sus ex trabajadores. Pero la cuenta oficial de Lumilagro subió la apuesta. “Quizás podemos hacer una edición limitada. De peor calidad y más caro, pero 100% fabricado en Argentina?”, se preguntó en otro mensaje.
Las réplicas fueron dominadas por las críticas a la forma de comunicar de la empresa y a la falta de sensibilidad por referirse de esa forma la situación de los trabajadores.
“A veces lo mejor es callar. La verdad que no me dan ganas de comprarle nada a una empresa que se jacta y hasta parece enorgullecerse de despedir gente para ofrecer su producto más barato”, contestó el usuario @Lautarofc. “Tenía Lumilagro pero después de leer el tuit me veo en la obligación en conseguir otra marca, una que no esté orgullosa de dejar 100 familias sin trabajo”, sentenció @CarpLocura__. Otros se permitieron ironizar: “Bienvenidos a los termos del hambre”.
Pese a esa ola de respuestas negativas, también algún usuario respaldó el mensaje de la compañía, que privilegió el precio más bajo para su producto frente a la fuente laboral de sus ex empleados.
“El objetivo principal de toda empresa es perdurar en el tiempo. La única forma de perdurar en el tiempo es vender un producto competitivo. Un contrato de trabajo no es una adopción, la empresa no tiene obligación de mantener empleados si hace al producto no competitivo”, apuntó @CosmeGonzlez4.
Tras la oleada de repercusiones que causó el primer mensaje, desde la cuenta oficial de la firma volvieron a a postear un mensaje en el que sostuvieron que “toda reconversión es dolorosa, pero ninguna empresa pone las reglas del juego”.
“No hemos despedido a una sola persona. Todos los retiros fueron por común acuerdo para adaptarnos, sobrevivir y volver a crecer. Si por el contrario decidiéramos no adaptarnos, terminaríamos perdiendo con la competencia y cerrando. Esto nos permitirá volver a dar más trabajo”, agregaron.
Y concluyeron: “Con apertura de locales propios, fabricación de parte de nuestros productos, crecimiento de nuestro sector comercial y de diseño e ingeniería, confiamos en que eventualmente no solo podamos darle a los argentinos el mejor producto al mejor precio sino que también volveremos a dar más empleo, quizás incluso más del que teníamos antes”.
Menos producción, más importación
Lumilagro cambió de estrategia en los últimos años y ahora empujó el tema al debate tuitero. La reconversión de la compañía iniciada con posterioridad a la pandemia incluyó la reducción de su personal de su planta industrial, para relanzar sus productos importándolos, en su mayoría, desde China. La fábrica de Tortuguitas, en la provincia de Buenos Aires, continúa operativa, aunque actualmente no produce. Los productos que comercializa la compañía provienen del stock fabricado durante la pandemia o de importaciones. Tras haber desvinculado mediante retiros voluntarios y otras vías a 170 trabajadores en los últimos años, la plantilla se redujo a solo 100 empleados, de los cuales 50 son directos y 50 indirectos. En su momento de mayor actividad, cuando producían las 24 horas del día, la firma llegó a generar 300 puestos de trabajo. “
Apagamos el horno porque tenemos mucho stock de termos con botellas de vidrio de la pandemia, cuando era muy conveniente producir. Entonces todavía estamos trabajando con ese remanente. Si bien ahora estamos importando desde China, cuando sea el momento, si vuelve a ser rentable fabricar en la Argentina, podemos retomar la producción sin problemas: la planta está equipada para hacerlo”, explicó a Infobae Martín Nadler, director ejecutivo de Lumilagro.
Según comentó Nadler, los cambios en el consumo hicieron que la demanda de termos con botella de vidrio cayera cerca de un 60% después de la pandemia. En ese escenario, y ante el avance del contrabando que le quitó mercado a la industria local, la compañía decidió frenar la producción en 2023.
Sin embargo, la incorporación de nuevos productos permitió revertir parte del retroceso y las ventas de la firma comenzaron a recuperarse, especialmente en el último mes. “La recepción fue excelente”, aseguró.
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