¿Meta fiscal o menor inflación?: cómo resolverá el Gobierno una de las principales encrucijadas económicas del año que comienza

Luis Caputo recortó el objetivo de superávit primario a 1,5% del PBI en el Presupuesto. Aún así, los consultores creen que es una meta desafiante ante la proyección de que el aumento de precios tenderá a cero a mitad de año. Las negociaciones pendientes con el FMI

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En el último acuerdo con
En el último acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) se fijó una meta fiscal del 2,2% del PBI para 2026

Para 2026, el ministro de Economía, Luis Caputo, pactó con el Fondo Monetario Internacional (FMI) un superávit fiscal del 2,2% del Producto Bruto Interno (PBI), una meta más ambiciosa que la del año anterior, que fue del 1,6% del PBI. Analistas consideran que este objetivo resulta difícil de alcanzar si la inflación tiende a cero a mitad de año, como sostiene el presidente Javier Milei. En el transcurso, se realizará la segunda revisión del acuerdo, instancia en la que podrían modificarse los objetivos.

Para febrero, con el encuentro entre el equipo técnico del FMI y el del Ministerio de Economía, todos los focos están puestos en la meta de acumulación de reservas, donde Argentina volverá a acceder a un nuevo waiver (dispensa), y se fijarán los objetivos para este año, luego de que desde el 1 de enero se iniciará la nueva fase del programa económico y las bandas de flotación cambiaria comenzarán a ajustarse todos los meses por la inflación.

“Nadie habla de la meta fiscal porque lo dan por dado, porque el Gobierno muestra en ello mucha firmeza, pero va a ser difícil cumplir el mismo resultado fiscal del año 2025”, comentó un exfuncionario de Economía a Infobae en off the record.

La misma fuente destacó las presiones de gasto (con la imposibilidad de derogar la ley de financiamiento universitario, emergencia en discapacidad), pero también los cambios que se plantean en el proyecto de modernización laboral, donde se contemplan modificaciones impositivas que van a afectar la recaudación (como la reducción de la alícuota de Ganancias para sociedades, por caso).

En esa línea, quien supo caminar los pasillos del quinto piso del Palacio de Hacienda en el pasado reciente, destacó que la inflación podría ayudar a “licuar” componentes del gasto y que si se producen más modificaciones en el régimen cambiario habría aún mayor recaudación por los impuestos ligados al comercio exterior.

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“Si no hacen nada desde el lado cambiario, para que cierren los números hay que ser más agresivo con la reducción de los subsidios, que implica más tarifas”, señaló en conversación con Infobae. En el primer mes del año se anunciaron aumentos del 4% mensual en la boleta de Agua y Saneamientos Argentinos (Aysa) de enero a abril; del 3% en las tarifas de gas y 3,88% en la luz. Más las prepagas, que en promedio comunicaron a sus clientes un incremento del 2,5 por ciento.

El desafío con la meta fiscal surge a partir de las declaraciones de Milei sobre que la inflación a mediados de este año va a comenzar con cero. A pesar de que en los últimos cuatro meses el Indec mostró una aceleración de los precios y que, para diciembre, las consultoras proyectan que volverán a ubicarse en 2,5%, mismo valor que en noviembre. El dato del mes pasado se conocerá el martes de la semana próxima.

Lucio Garay Méndez, economista de EcoGo, cree que la meta fiscal resulta desafiante, sobre todo porque el Tesoro busca constantemente recortar alícuotas de Derechos de Exportación para incentivar el ingreso de divisas, con el agravante de que son ingresos fiscales que no se coparticipan, por lo cual el impacto es directo a nivel nacional.

“Por encima de esto, la actividad y el mercado laboral registrado no tienen perspectivas muy favorables para 2026, por lo que la capacidad para contribuir positivamente a la meta fiscal es limitada”, agregó. Mientras, del lado del gasto ya hubo un fuerte recorte en todas las partidas, lo cual dificulta, en el margen, la contribución de estas partidas y la nueva fórmula de movilidad (ajustes mensuales por inflación) impide que se licúe la mayor parte del gasto público nacional.

Es que, si bien la meta fiscal que se fijó para este año es 0,1 puntos porcentuales (p.p.) menor a la de 2025 (1,5%), los desafíos del equipo económico son otros, por decisiones propias como la última baja de retenciones que, en los cálculos de la consultora LCG, es de 0,1%/PBI. “La eventual aprobación de la reforma laboral, con una baja relevante en contribuciones patronales, dejaría una caída de 0,54% del PBI que podría ser compensada (probablemente en el margen) con la creación de empleo formal”, destacaron en el último informe.

En la consultora Analytica aseguraron que en el objetivo planteado con el FMI se asumió un crecimiento del 4,5% para este año, pero luego en el Presupuesto que presentó el gobierno al Congreso se fijó un supuesto de crecimiento del 5% y un superávit primario del 1,5 por ciento. “Ambas proyecciones son optimistas respecto a los escenarios que proyectamos. De todas formas, nuevamente el resultado primario sería positivo y superior 1% del PIB por tercer año consecutivo”, dijo el economista Claudio Caprarulo.

La revisión con el FMI

En febrero, el ministro Caputo tiene la segunda revisión del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), en donde, a priori, debería recortarse la meta que fijó del 2,2 % para este año a al menos 1,5%, como se aprobó en el presupuesto 2026.

El ministro de Economía, Luis
El ministro de Economía, Luis Caputo, tiene la segunda revisión con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en febrero.

Y si bien durante el anuncio de la nueva fase del programa económico, que incluía la modificación en el esquema de bandas, el presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Santiago Bausili, aseguró que tuvo el visto bueno del FMI, no pocos en el mercado creen que podría haber más cambios.

“Veo esta regla cambiaria que empezó en enero con la indexación de la banda como algo temporario. No es la definitiva, la que se le va a presentar al FMI, porque no cierran. No hace un cambio fundamental. A lo sumo, evita que se siga atrasando el tipo de cambio”, explicó un ex funcionario de Hacienda.