Ni 28 ni 30: cuál es la presión ideal para las ruedas del auto antes de salir a la ruta

Tener la presión apropiada de los neumáticos influye en la seguridad, la estabilidad y el consumo de combustible durante los viajes largos

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Revisar la presión y el desgaste de las llantas es clave para prolongar su vida útil en los eléctricos- crédito Imagen Ilustrativa Infobae
Medir la presión de los neumáticos siempre en frío garantiza una lectura precisa antes de un viaje largo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Antes de cada temporada de viajes, muchos conductores se detienen a evaluar el estado general del auto. Entre las consultas que surgen con mayor frecuencia, destaca una pregunta clave vinculada al mantenimiento preventivo: ¿cuánta presión de aire conviene aplicar a los neumáticos antes de recorrer largas distancias por carretera? Especialistas en seguridad vial y manuales técnicos coinciden en que el valor recomendado varía según el tipo de vehículo y el peso que transporta, y señalan la importancia de no adoptar cifras universales sin revisión del manual correspondiente.

La presión de los neumáticos representa un factor esencial en la prevención de siniestros viales. Exceder o no alcanzar el nivel adecuado puede afectar el agarre, el rendimiento y la durabilidad de las cubiertas. Antes de cada trayecto, revisar este aspecto adquiere especial relevancia porque el vehículo recorrerá rutas por horas con mayor carga de equipaje y ocupantes. Así, ajustarse a las recomendaciones específicas del fabricante se transforma en el primer paso para reducir riesgos y optimizar el desempeño.

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Luciano Carluccio remarcó que la presión varía según el modelo, por lo que siempre conviene consultar el manual del auto. En algunos casos, además, el valor sugerido figura en una calcomanía ubicada en el marco de la puerta del conductor o en el interior de la tapa del depósito de combustible. Tomar unos minutos para buscar esta información permite adecuar el inflado a las condiciones particulares de cada rodado y de cada viaje.

El punto de partida es comprender que no existe una presión estándar válida para todos los vehículos. En el caso de un automóvil mediano, la cifra orientativa para afrontar rutas suele ubicarse en 32 o 33 libras por pulgada cuadrada (PSI), lo cual permite soportar la exigencia extra generada por el peso de las valijas y los pasajeros durante largos recorridos. Por su parte, un utilitario deportivo (SUV) puede requerir valores levemente superiores, alrededor de 34 PSI, debido a características de carrocería, rodado y volumen.

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La recomendación general consiste en inflar las ruedas a una presión apenas superior a la habitual, utilizada para el tránsito urbano. De este modo, el neumático se prepara para sostener la exigencia prolongada que imponen los viajes por carretera, amortiguar los cambios de temperatura rápida y evitar deformaciones prematuras de la banda de rodamiento.

El conductor se lleva la sorpresa de su viaje: una llanta pinchada que requiere atención inmediata para evitar un accidente - crédito Imagen Ilustrativa Infobae
Revisar la profundidad del dibujo y el buen estado de las cubiertas es clave antes de salir a la ruta (Imagen Ilustrativa Infobae)

La medición debe realizarse siempre en frío, antes de arrancar el motor y emprender la marcha. Cuando el auto circula, la temperatura de las ruedas aumenta y distorsiona la lectura del manómetro, lo que puede ocasionar cargas inexactas. Si se necesita añadir aire durante el trayecto, se recomienda reposar algunos minutos antes de medir para aproximarse de nuevo a un valor confiable.

El buen estado de los neumáticos trasciende al tema de la presión. Según el Automóvil Club Argentino (ACA), la profundidad del dibujo nunca debe descender por debajo de 1,6 milímetros. Superar ese umbral asegura un nivel de adherencia apropiado tanto en asfalto seco como en condiciones de lluvia, reduciendo riesgos de aquaplaning y deslizamientos inesperados. Los especialistas aconsejan controlar este parámetro con regularidad mediante dispositivos específicos o con indicadores plásticos que algunas cubiertas incorporan en sus surcos.

Otra indicación de los especialistas incide en la revisión periódica de la banda de rodamiento y los flancos laterales de las cubiertas. Grietas, deformaciones o zonas desgastadas pueden anticipar fallas estructurales y aconsejan reemplazar el neumático incluso si la presión se mantiene correcta.

En el contexto de un viaje, se recomienda incluir la rueda de auxilio en los controles previos, verificando que cuente con la presión adecuada para su uso eventual. Descuidar este punto puede dejar al conductor sin una opción segura ante un imprevisto, especialmente en trayectos extensos o alejados de servicios de asistencia.

De acuerdo con reportes técnicos, la presión óptima guarda impacto directo en la economía de combustible y en las prestaciones generales del vehículo. Un neumático inflado por debajo de la marca sugerida ofrece mayor resistencia a la rodadura y multiplica el consumo, mientras que un inflado excesivo compromete el contacto con el pavimento y puede originar vibraciones y frenadas imprecisas. Ambos desvíos afectan el desgaste de las cubiertas, acortan su vida útil y pueden incrementar el riesgo de accidentes.

Controlar periódicamente la presión y el estado de la rueda de auxilio previene contratiempos inesperados (Reuters)
Controlar periódicamente la presión y el estado de la rueda de auxilio previene contratiempos inesperados (Reuters)

Especialistas subrayan que la presión adecuada no solo previene incidentes, sino que también optimiza el rendimiento y permite un desgaste uniforme de las cubiertas. Asimismo, recomiendan revisar la alineación y el balanceo de las ruedas cada 10.000 kilómetros, práctica que contribuye a prolongar la duración de los neumáticos y asegurar un desplazamiento estable y predecible ante imprevistos.

Otro punto que suele abordarse entre las recomendaciones técnicas es el tiempo y el kilometraje para reemplazar las cubiertas. Las recomendaciones sugieren hacerlo cada 60.000 kilómetros o de 5 a 10 años tras su fabricación, aunque factores como el uso y las condiciones del camino pueden modificar esta frecuencia. El desgaste del caucho –que ocurre incluso sin llegar a los límites de profundidad– puede disminuir la capacidad de agarre y deteriorar la seguridad del desplazamiento.

El seguimiento de estos parámetros incluye observar el envejecimiento del material, ya que después de cuatro años el caucho tiende a perder sus propiedades originales, lo cual impacta de forma directa en la performance del neumático.

La frecuencia de los controles también interviene en la seguridad. Las revisiones de presión, según recomiendan los instructores de manejo, deben realizarse al menos una vez al mes y toda vez que se planifique un recorrido prolongado fuera de áreas urbanas. De este modo, los conductores pueden detectar irregularidades o pérdidas de aire, anticipar defectos incipientes y tomar medidas preventivas.

Existe consenso entre las instituciones del sector en que la presión adecuada otorga beneficios adicionales. No solo aporta una frenada más efectiva y un mejor control del vehículo, sino que también prolonga el ciclo de vida de las ruedas y favorece el consumo eficiente de combustible.

Expertos aconsejan tomar precauciones específicas si un neumático sufre un pinchazo en la ruta. En tales casos, se sugiere disminuir la velocidad de manera gradual y evitar maniobras bruscas o frenadas agresivas. Mantener la marcha baja, activar las balizas y buscar un espacio amplio y seguro en la banquina permite realizar el cambio de rueda sin exponerse a mayores riesgos.

Como práctica complementaria, las entidades especializadas reiteran que observar los consejos de los especialistas y adaptar los controles a las características particulares del rodado protege tanto la integridad del vehículo como la de sus ocupantes y terceros.

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