
La celosa administración de cada dólar que queda en las arcas del Banco Central tiene una de sus facetas más complicadas en la administración del comercio exterior, es decir, en el pago de importaciones. El endurecimiento de las trabas cambiarias hizo que se acumularan deudas de privados con proveedores del exterior que esperan su turno para ingresar al Mercado Único y Libre de Cambios (MULC), comprar dólares al tipo de cambio oficial de $350 por billete y cancelar así compras que ya fueron ingresadas al país.
Un informe de Romano Group pone la lupa sobre esta deuda de importaciones ya realizadas que esperan para ser pagadas y encuentra que el stock total llegó a los USD 54.000 millones. Un nivel que está cerca del 80% por encima de su valor habitual.
Que las empresas argentinas ingresen al país insumos, bienes de capital y bienes terminados que todavía no se pagaron no es algo nuevo. No es raro que los vendedores -exportadores, si se miran desde sus respectivos países- financien las compras argentinas con plazos de pago relativamente extensos. Es una práctica habitual en el comercio exterior. Lo que cambió, con un claro quiebre a partir de diciembre de 2021, es el monto que queda flotando sin ser cancelado. Pasó de rara vez superar los USD 30.000 millones a alcanzar, en la atualidad, más de USD 54.000 millones.

La clave del aumento está en las importaciones de bienes.
“La deuda asciende a USD 54.000 millones, compuesta por USD 43.000 millones por parte de importadores de bienes y USD 11.000 millones de servicios. El stock que más ha crecido en este último tiempo es el de bienes, con un aumento del 96% frente a diciembre de 2021 y 30% servicios”, detalle el reporte de Romano Group que lleva la firma de Salvador Vitelli.
El nivel habitual, entre diciembre de 2007, muestra que el promedio de dólares adeudados por importaciones que esperan ser pagadas es de USD 21.800 millones. Y eso solo contando bienes. La deuda por bienes, entonces, es hoy del doble de lo habitual. Y esos sectores que hicieron compras en el exterior y no pudieron pagarlas son muy fácilmente identificables: el 70% del stock adeudado corresponde a la industria manufacturera, principalmente, y al sector de comercio y automotor, en segunda instancia.
Una forma de pensar el problema de esta deuda, que es en su mayoría exigible hoy mismo o en plazos que rara vez superan los 3 meses de plazo, es que si luego del cambio de Gobierno se decidiera liberar el mercado de cambios todos esos importadores se lanzarían a comprar los dólares necesarios, disparando al dólar.
Desde un punto de vista más realista, los analistas consideran que ese riesgo tiene pocas chances de concretarse. Alguna administración de ese pasivo habrá. Pero eso no quiere decir que no haya costos o, mejor dicho, que esos costos ya estén siendo pagados.
“Entendemos que no necesariamente será prioridad para el BCRA esta situación, donde implícitamente ha decidido no otorgar las divisas para los compromisos que ya son exigibles. El problema ahora radica en empresas que no pueden seguir importando ya que el financiamiento del exterior se ha cortado, por lo que faltantes podría ser la normalidad”, escribió Vitelli.

Ahí hay un primer costo. Tensado al máximo el financiamiento de proveedores al exterior -estirar plazos de pago- se está muy cerca de no poder seguir comprando al exterior, con los correspondientes faltantes como los que se vieron en estaciones de servicio.
Otro costo, también ya presente, es la presión de los tipos de cambio paralelos y el mercado de futuros. Estos importadores asumen que no van a pagar sus embarques a un dólar de $350, por lo tanto toman coberrturas en futuros y en la compra de divisas a través del mercado financiero, en tipos de cambio legales pero paralelos.
“Este tipo de coberturas termina impactando en los precios que paga el consumidor, vía traslado de precios, donde los precios mayoristas de importados se encuentran linkeados al dólar financiero”, explica el informe.
“El tema es que ya están cortando el financiamiento por el apalancamiento que tienen las empresas locales con el exterior. En la medida que esos compromisos no se cubran, estimamos que habrá faltantes en muchos segmentos. Entonces, la deuda es de importadores, pero la pagamos todos (consumidor vía traslado de precios que hizo el importador)”, explicó Vitelli a Infobae.
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