
El mercado financiero de Argentina se movió con selectividad este jueves por renovadas tomas de ganancias en la Bolsa y una pausa en la mejora de carteras en bonos soberanos, ante un complejo panorama centrado en una alta inflación y devaluación con drenaje de reservas del Banco Central.
Para atenuar la tensión contribuyó la baja del dólar libre, después de dos días alcistas, aunque las cotizaciones bursátiles volvieron a estar demandadas.
El dólar libre finalizó negociado en baja y cortó con la inicial inercia alcista de la mañana cuando llegó a negociarse a $383 para la venta. La divisa “blue” finalizó a $379, con una caída de dos pesos respecto del miércoles.
Además, el billete informal volvió a resultado negativo en febrero, ahora dos pesos por debajo de los $381 del 31 de enero. La brecha cambiaria con el dólar mayorista, que ganó 33 centavos a $190,21, cedió al 99,3 por ciento.
El monto operado en el mercado mayorista mejoró en unos USD 90 millones más que el miércoles, a USD 354,4 millones en el segmento de contado (spot), mientras que una firme demanda privada obligó a que el Banco Central efectuara ventas por USD 59 millones en la sesión, el 16,6% del volumen negociado.
En las últimas doce ruedas operativas, desde el pasado 25 de enero -inclusive-, el saldo vendedor del BCRA acumuló USD 649 millones en el MULC.
Tras haber concluido el mes de enero con ventas netas en por USD 192 millones, según datos consolidados, la entidad monetaria mantiene en febrero un resultado negativo superior, de USD 366 millones por su intervención cambiaria en solo siete ruedas operativas.
Los agentes financieros coinciden que la pérdida constante de reservas del BCRA también hace complejo el escenario, ya que las posibilidades de cumplir con lo acordado ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) se alejan en las actuales circunstancias.
El Gobierno tiene el mayor programa activo con el FMI con un plan de facilidades extendidas por unos 44.000 millones de dólares, con un plan que contempla revisiones trimestrales.
Además los analistas estiman que la economía argentina cerrará el año con un alza de precios entre 95% y 100%, en línea con el arrastre que dejó el 2022, tasas tan elevadas que ponen en juego la rentabilidad real de los inversores.
“El gobierno nacional deberá enfrentar el año 2023 con profundas dificultades, la inflación está indomable, la tasa de interés deberá ser elevada y el tipo de cambio se utilizará como ancla para detener la suba de los precios”, resumió Salvador Di Stefano, economista y asesor de negocios.
Pérdidas para acciones y bonos
La Bolsa porteña recortó las ganancias que mostró por la mañana y finalizó en baja. El mercado de acciones local se acopló al a tendencia negativa de Wall Street, cuyos indicadores retrocedieron entre 0,7% y 1%, e interrumpió una racha positiva de tres sesiones.
El índice S&P Merval de la Bolsa de Buenos Aires cedió un 0,8%, a 248.238 puntos, luego de ganar un 4,5% en las tres primeras rondas de la semana.
Los operadores coinciden en que los inversores se mueven con prudencia también por la incertidumbre global, en un año que en lo político nacional tendrá elecciones presidenciales con puja por las candidaturas en el oficialismo y oposición.
“Es un mercado que se mueve con los síntomas propios y externos de cada día, porque los activos en pesos están baratos todavía frente al dólar, pero los riesgos que representa Argentina son altos y esto hace que prime la prudencia”, comentó a Reuters el analista privado Marcelo Rojas.
Entre las acciones de compañías argentinas negociadas en dólares en Nueva York hubo mayoría de pérdidas encabezadas por Telecom Argentina (-6,3%), Cresud (-5,4%)e IRSA (-5,3%).

“Durante esta semana no hemos tenido demasiados datos económicos (a nivel global) que hagan mover a los mercados, pero los reportes de resultados empresariales han salido algo alentadores y eso compensa los temores que hay por una posible continuación de aumento de tipos de interés por parte de los principales bancos centrales”, dijo a Reuters Alexander Londoño, analista de ActivTrades.
Los bonos en dólares exhibieron al cierre una pérdida de 0,7% en promedio según la cotización de los Globales del canje en Wall Street. Los títulos de menor duration fueron los más perjudicados por la tónica negativa. El riesgo país de JP Morgan ascendía 10 unidades para la Argentina y se ubicaba en los 1.928 puntos básicos a las 18:15 horas.
“Al igual que en varios días de febrero, los activos locales se comportan de manera inquieta, con valuaciones diarias que cambian de signo varias veces al día”, comentó Javier Rava, director de la correduría Rava Bursátil.
Seguir leyendo:
Últimas Noticias
El Gobierno renuncia al mercado internacional y apuesta a un repunte de la actividad en el segundo trimestre
En medio de la guerra y con un riesgo país arriba de los 600 puntos, se diluyen las chances de reabrir el financiamiento externo. El ingreso de dólares de la cosecha gruesa, una desaceleración de la inflación y la mejora del salario real serán claves para el período que viene

Clima de Negocios: en medio de las dudas energéticas globales, viaje al corazón del proyecto que duplicará el negocio petrolero del país
El Oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) cumplió el hito de pasar por debajo del Río Negro, en la Patagonia. Su trazado conectará Vaca Muerta con el Atlántico y permitirá exportar crudo por unos USD 15.000 anuales

Cambios en las patentes de medicamentos: cómo sigue la tensión entre los laboratorios y qué pasará con los precios
La medida del Gobierno podría poner una tregua a la histórica disputa entre laboratorios nacionales y extranjeros. El impacto de la resolución y la expectativa por un organismo oficial a crearse

Desinflación interrumpida: ¿la política monetaria contribuye a desacelerar el aumento de los precios?
Especialistas y consultoras analizan el rol de la estrategia de Economía tras el freno en la baja del ritmo de aumento del IPC y la respuesta del equipo de Luis Caputo ante el objetivo de bajar la inflación a un dígito anual
Por qué crece la economía pero caen los empleos formales y cierran empresas
Una paradoja inquieta a trabajadores de la industria tradicional: el repunte en los números macroeconómicos no trae más trabajo estable ni asegura la supervivencia de establecimientos productivos y del comercio



