
Un grupo de funcionarios del Fondo Monetario Internacional (FMI) llegó a Buenos Aires para acelerar esta semana la negociación por el próximo desembolso, previsto para marzo, por USD 5.400 millones. En esa mesa de discusión, además de la revisión de cumplimiento de metas, aparecen otros temas que los técnicos del FMI miran con atención: el impacto de la sequía y los últimos meses de política económica como la recompra de deuda, entre ellos, además del debate que busca reflotar Sergio Massa sobre el costo de la guerra en Ucrania en las cuentas públicas.
El equipo económico mantuvo en los últimos días la primera instancia de ida y vuelta con el staff del Fondo Monetario de manera virtual, según explicaron fuentes oficiales a Infobae, y desde esta semana la arena de negociación técnica se trasladará a Buenos Aires. En el Palacio de Hacienda evitan hablar de una “misión” propiamente dicha, como se suele llamar a las comitivas que entablan los pasos formales y elaboran un informe final para elevar al directorio tras un comunicado público.
Este tipo de reuniones, de carácter más preliminar, suele tener en cambio un perfil mucho más bajo. Los emisarios del Fondo Monetario comenzarán este lunes con los primeros contactos presenciales con miembros del equipo de Massa y con los del Banco Central. En paralelo, el Ministerio de Economía continúa con la negociación con un grupo de entidades financieras y fondos soberanos para concretar un préstamo Repo, que podría ser de unos USD 1.500 millones.
Por el lado argentino, las conversaciones son encabezadas por el jefe de asesores del Ministerio de Economía, Leonardo Madcur, uno de los funcionarios con vínculo directo con el staff del organismo.

El Fondo Monetario, en su último reporte de proyecciones económicas globales, sostuvo que la Argentina crecería este año un 2%, por debajo de la estimación oficial, y mantuvo el cálculo de inflación en orden del 60%, en línea con lo que espera el staff técnico de acuerdo al último informe aprobado por el directorio y que está explícito en el programa vigente y en el Presupuesto 2023.
También remarcaron que “es muy importante que las metas de políticas del programa con el FMI se alcancen, tanto en el lado fiscal como el monetario, que ayudarán a anclar la inflación hacia adelante y estabilizar la economía del país”, en palabras del economista jefe del Fondo, Pierre Olivier Gourinchas.
Metas, sequía y guerra: la agenda con el Fondo
Las reuniones con los funcionarios del Fondo versarán sobre las últimas metas de fin de 2022 pero también sobre las últimas medidas económicas como la recompra de bonos en dólares que comenzó hace tres semanas. Si ese reporte consigue el respaldo del directorio, en los últimos días de marzo el Gobierno será acreedor de esos USD 5.400 millones.
El 2023 será un año en que deberán egresar hacia el FMI más divisas de las que ingresen por desembolsos, al revés de lo que sucedió en 2022. Ese diferencial negativo sería de unos USD 3.400 millones de acuerdo a cálculos de la consultora Equilibra.
La devolución del préstamo Stand By al FMI representará este año un 45% de las reservas brutas del Banco Central, según el método de cálculo que hizo el propio organismo. También será equivalente al 3,3% del PBI y al 21% de las exportaciones de bienes y servicios. Como comparación: en 2024 el total a repagarle al Fondo será igual al 15% del nivel actual de reservas, al 1,2% del PBI y al 7,5% de las ventas externas.
El sistema de metas anuales de 2023 prevé que el déficit fiscal primario pase desde 2,4% del PBI hasta 1,9% del PBI, con un techo de emisión monetaria para asistir al Tesoro de 0,6% del PBI. Sobre este último punto, los primeros tres meses del año tendrán como techo para la financiación del déficit unos $139.000 millones, cerca de un sexto del tope nominal de todo el año, que es de $883.000 millones. También deberá acumular USD 550 millones y un límite de rojo primario de $441.000 millones.
La política económica de los últimos meses también formará parte de la discusión con el staff. El Gobierno había dejado trascender que el anuncio de la recompra de bonos en dólares con recursos del Tesoro “sobrantes” tras el sobrecumplimiento de la meta fiscal no fue objetada por el organismo.

La semana anterior, Nigel Chalk, subdirector del departamento del Hemisferio Occidental del FMI y uno de los supervisores del acuerdo con la Argentina, mencionó que “el equipo ha estado trabajando con las autoridades argentinas sobre este plan con la recompra de deuda, primero sobre la escala de esto, cómo está siendo operado y luego sobre cómo se ajusta al programa. Tenemos metas de reservas en el programa”, mencionó en una entrevista con Reuters.
También aparecerá en la mesa de negociación una cuestión que retomó recientemente Sergio Massa: el costo que tuvo para las cuentas públicas la guerra en Ucrania y de qué manera impactó en el desarrollo del acuerdo con el FMI. Para el equipo económico la guerra en Ucrania impactó de manera negativa en la balanza comercial por unos USD 4.940 millones, según la estimación que Massa le acercó a Georgieva, por la combinación de mayores precios internacionales de la energía (importada) y una compensación insuficiente de la suba en alimentos (exportados).
El equipo económico proyectó además que hubo un impacto fiscal como consecuencia del conflicto bélico, que estuvo relacionado a un incremento forzado en la cuenta de subsidios. De acuerdo al equipo económico, esa cuenta adicional de subvenciones representó $587.000 millones adicionales.
La sequía también aparece como un tema de preocupación central para el FMI. En conversaciones previas, según pudo saber Infobae, los técnicos le manifestaron a los funcionarios argentinos la incertidumbre del organismo sobre qué efecto podría tener la sequía en la acumulación de reservas.
“La intensificación de la sequía en curso podría reducir las exportaciones agrícolas y las entradas de divisas, avivando la inflación y poniendo en peligro los objetivos del programa. Los riesgos de implementación del programa siguen siendo elevados dada la muy compleja situación económica, social y política interna”, mencionó en su último staff report.
La consecuencia central que tendría la seca sería la de reducir el flujo de ingreso de divisas netas a las reservas, lo que dispararía, según la hipótesis del Fondo, distintas consecuencias en la macro.
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