
Luego de que la compañía italiana Enel –dueña de la distribuidora eléctrica Edesur– anunciara su salida de la Argentina y pusiera el cartel de venta a sus activos en el país comenzaron las versiones sobre el futuro de la empresa, que opera en el sur del AMBA con servicio a más de 2,5 millones de clientes.
La noticia fue difundida por su CEO, Francesco Starace, el lunes pasado durante el encuentro anual de la empresa estatal italiana en la ciudad de Milán. La salida de Argentina incluye también la venta de otros activos de la empresa en la Argentina: las centrales térmicas Costanera y Dock Sud, la concesión de la hidroeléctrica El Chocón, líneas de transmisión y de transporte de energía eléctrica.
Fuentes del sector energético aseguran que algunos de estos activos son hoy más valiosos que la propia Edesur, una empresa con deudas e ingresos en caída, entre otras causas, por los congelamientos de tarifas y también por problemas propios de su administración. Las últimas subas de tarifas aplicadas a los usuarios del AMBA fueron más por quita de subsidios más que por aumentos en el “Valor Agregado de Distribución” (VAD), el margen que se le reconoce a las distribuidoras en el precio que pagan los consumidores finales.
“Es interesante desmembrar y ver cada unidad de negocios por separado”, aseguraron en reserva desde una empresa del rubro. Aunque Enel pretende la venta en paquete de todo su negocio local, estiman que será más fácil que pueda desprenderse de las empresas si cada una se vende como una unidad separada del resto.

Todo dependerá también de decisiones políticas. La represa El Chocón, por ejemplo, pierde valor sin la renovación de la concesión que vence en 2023. En las centrales térmicas hay desinterés de algunos socios por continuar y otro punto clave es la incertidumbre electoral. “Enel ya no piensa en el precio a vender sino en irse”, aseguran en el sector.
El tema tomó casi por sorpresa al Gobierno. Fue la secretaria de Energía Flavia Royón la primera funcionaria que habló de la salida de Enel. “Tendremos las conversaciones del caso con quien adquiera el paquete, siempre cuidando el servicio de energía eléctrica que es lo que más impacta a la gente. Estamos encarando la revisión tarifaria integral (RTI) como se había comprometido. Esto no va a ser un proceso inmediato que afecte a la población de un día para otro, sino que va a ir iniciándose y vamos a trabajar en conjunto con quien adquiera el paquete”, dijo a periodistas luego de una reunión en Casa Rosada.
Entre los que siguen el sector, resumen la salida de Enel de la Argentina en dos motivos: cansancio -por las regulaciones y la inestabilidad de la Argentina- y una estrategia global desde la sede central de la empresa de concentrarse en los mercados más rentables (Italia, España, Estados Unidos, Brasil, Chile y Colombia).
En la lista de interesados por Edesur ya hay varios grupos en carrera. Ya manifestó su interés es la empresa Enercana, que dirige el empresario Osvaldo Sortino, con experiencia en el negocio de servicios petroleros, también con operación en petróleo. Sortino fue socio de Raúl Moneta en proyectos de hidrocarburos en la provincia de Neuquén.
Esta empresa iría asociada con otros grupos empresarios y ya había iniciado gestiones con Enel hace un año, aunque la compañía italiana desmintió en ese momento que sus activos en la Argentina estuviesen en venta. Ahora analizan si hacer una oferta por todos los activos o solo por la distribuidora Edesur.

Enercana, que fue fundada con sede central en la ciudad de Calgary, la zona petrolera de Canadá, se presenta como un proveedor enfocado a los servicios de logística, consultoría, ingeniería y gestión de proyectos para empresas de petróleo, gas, minería, energías limpias.
Otro de los candidatos para quedarse con el negocio de Edesur, que podría poner en una situación incómoda al Gobierno, es el grupo argentino Sadesa, que ya tiene una participación minoritaria en la distribuidora eléctrica. Actualmente, Edesur es controlada y gestionada por el grupo Enel con el 70% del capital. Y el 30% restante pertenece a Sadesa, entre cuyos accionistas están Carlos Miguens (ex cervecería Quilmas), Nicolás Caputo, Guillermo Reca y la familia Escasany, del Banco Galicia, y que también son propietarios de la generadora Central Puerto.

Por ahora no hubo señales de parte de los dueños de Edenor, la otra gran distribuidora del AMBA. Sus dueños actuales son José Luis Manzano, Daniel Vila y Mauricio Filiberti, que formaron la sociedad Integra Capital y le compraron la empresa a Pampa Energía, de Marcelo Mindlin, hace dos años.
Los grupos locales del sector energético aguardan saber cuál será la estrategia de Enel para la venta -la separación de los activos es clave- a la que pusieron un plazo hasta fines de 2023.
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