
La agenda laboral del Gobierno continuará en los próximos meses con dos debates que podrían ser espinosos entre los sindicatos: la productividad y la modernización de algunos convenios colectivos de trabajo. El primer aspecto, incluso, figura como uno de los objetivos de la política económica de los próximos años a los que se comprometió el Poder Ejecutivo en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.
Según aseguraron fuentes oficiales, el Gobierno planea convocar en mayo a un congreso que ponga sobre la mesa la discusión sobre cómo mejorar la productividad en distintos sectores. En algunos despachos oficiales consideran que hay problemas en ese aspecto y que atraviesa de manera transversal a la economía, en términos de sectores y de tamaños de compañías.
El enfoque que le quiere dar el Poder Ejecutivo a la discusión de la productividad estará basado en distintos aspectos, desde el tecnológico hasta el de formación y educación del personal. Una alta fuente oficial reconoció que en algunos gremios la apertura de ese debate les hace ruido: “Nosotros les explicamos que esta discusión no es la de Charles Chaplin al que le aumentan la velocidad de la línea de producción”, en referencia a la película Tiempos modernos, ironizaban. “A veces los sindicatos reaccionan mal cuando hablamos de estos temas, pero no queremos discutir una intensificación del trabajo”, se defienden.
En ese sentido, buscan ofrecer tanto al sector empresario como al sindical “herramientas con las que cuenta el Estado para mejorar la productividad” en distintos sectores. Hace cerca de un año y medio el Ministerio de Trabajo y el de Desarrollo Productivo había planteado, en un decálogo de declaración de intenciones acordado con un grupo de empresarios: “Si no mejoramos la productividad, no bajaremos ni la pobreza ni la desigualdad”.
La cuestión de la productividad aparece en el memorando de políticas económicas consensuado con el Fondo Monetario. “Las políticas promotoras del crecimiento y la resiliencia buscarán estimular la expansión y la diversificación del sector de bienes transables; la inversión y la productividad; el desarrollo económico local y regional; el empleo formal y la inclusión laboral; mejoras de la eficiencia y la sostenibilidad del sector energético; políticas de adaptación y mitigación climática y el desarrollo más amplio de los mercados de capital”, menciona.

“Queremos dejar claro que la productividad es un tema de ciencia y tecnología, de innovación, de formación de trabajadores, de participación de los trabajadores en el diseño productivo o en los resultados de las empresas. Es más complejo que pensar que trabajen más rápido”, aclaran desde el Poder Ejecutivo. “Lamentablemente la palabra productividad quedó asociada a la década del 90, eso no es productividad. Argentina tiene un problema de productividad en algunos sectores y lo tenemos que abordar desde muchos aspectos”, apuntaron.
Ese Congreso tendría lugar a mediados de mayo y estaría integrado por el Ministerio de Trabajo, de Desarrollo Productivo, de Ciencia y Tecnología y el de Salud.
Otra página de esa misma agenda aparece la cuestión de la modernización de algunos convenios colectivos de trabajo que, según el diagnóstico oficial, quedaron vetustos ante el avance de los modos de producción y del trabajo. “Hay algunos convenios que tienen décadas, con categorías laborales que no existen más”, explicaron desde un despacho oficial.
Será, se estima, otra discusión áspera en el arco sindical. De todas formas, aseguran desde el Poder Ejecutivo, cada sector tiene su propia “cultura gremial” para este tipo de negociaciones. SMATA, ejemplifican, ya llevó adelante una actualización de su convenio colectivo en diálogo directo con las cámaras empresarias, sin necesidad de un arbitraje estatal. Otros sindicatos, sugieren, necesitarán de una mesa tripartita. “La ley de contrato de trabajo está perfectamente redactada, pero está pensada para la década del 70″, aseguran desde el oficialismo.
En el Gobierno explican que el 99% de los trabajadores registrados privados están incluidos en algún convenio colectivo de trabajo, y que el 1% restante que queda afuera son empleados con sueldos más altos, habitualmente jerárquicos. “Hay convenios que tienen definiciones de formas de trabajo que ya no existen. El caso más ridículo es el de televisión, que tiene pintores de escenario, algo que no existe más”, ejemplificó un funcionario.
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