
Pocas veces los drivers que mueven los mercados financieros fueron el resultado de las elecciones primarias. Ni la suba de acciones, ni la de bonos o la calma del dólar están asociadas a la marcha de la economía. No se explica que un mercado esté eufórico cuando no sabe si el país va a arreglar su deuda con el Club de París, que sucederá con el FMI o si la provincia de Buenos Aires saldrá de su virtual default después de postergar por 17° vez la renegociación de sus bonos de la deuda. Todo esto sin contar los comunicados semi oficiales que piden no pagar a los organismos multilaterales, episodios como la suspensión de exportaciones de carnes o la elevada inflación que no tiene vista de ser anclada como el dólar oficial.
Pero si se observa la Bolsa, las subas de las acciones pueden parecer asombrosas siempre que se las compare en su valor presente contra el de hace unos meses. Por caso, Banco Supervielle aumentó casi 20% en dólares en lo que va del mes y cotiza en casi USD 7 dólares. En 2017, esa acción valía USD 37. Sin ir más lejos, Banco Galicia a principios de 2019 valía USD 36 y hoy celebra que subió a USD 9,93 y los optimistas hablan de que puede llegar a USD 12 en el corto plazo, la tercera parte de lo que valía dos años antes. Y si se quiere ir un poco más atrás al primer día de enero de 2018, el banco cotizaba a USD 69 dólares.
En las empresas de energía las diferencias son abrumadoras. Central Puerto el viernes cerró a USD 2,65, pero el primer día de enero de 2018 valía USD 16,65, casi 8 veces su valor actual. YPF en marzo de 2017 valía USD 25,53 y ahora cerró a USD 5,40.
La lista es interminable. Si los bancos y otras grandes empresas recuperaran sus valores históricos, tendrían subas de entre 500 y 700% en dólares. Pero el primer paso es que cambie la tendencia económica, lo que equivale a que las actuales ideas sean derrotadas en las elecciones intermedias. Este fue el gran argumento que resaltó el informe del Citi a sus clientes cuando les recomendó comprar bonos de la deuda argentina para subir el retorno de sus carteras que está amenazada por el bajo rendimiento de los bonos de Estados Unidos que cotizan negativo frente a la inflación esperada.
Por supuesto, la caza de oportunidades alcanza a los bonos de las empresas que salieron al mercado a buscar dólares y consiguen financiación a tasas menores a las del Gobierno. Hay Obligaciones Negociables que se colocan a 10% en dólares.
Todas estas situaciones hacen pensar que los inversores van a la búsqueda del tesoro perdido. El ejemplo opuesto ocurrió con Mauricio Macri: cuando perdió las primarias presidenciales, los bonos de la deuda bajaron a la mitad, el dólar se encumbró, se derrumbaron las acciones y hubo que poner toda clase de cepos para evitar que fondos, ahorristas e inversores no se llevaran las reservas de libre disponibilidad. Incluso se defaulteó un bono en moneda local y después llegó el default de la deuda en dólares.
Por eso no extrañó que mientras el viernes bajaban 0,50% los dólares financieros y el “blue” aumentaba $1 a $157, la Bolsa operaba $1.900 millones y superaba los negocios en ADR’s -certificados de tenencias de acciones que cotizan en Estados Unidos- que negociaron $ 1.400 millones. Es inusual esta situación. Pero el ánimo de los inversores está lanzado ante los premios mayores que les esperan si el resultado electoral se da como piensan. El S&P Merval, el índice de las acciones líderes, aumentó 2,93%. Si se toma en cuenta la caída del dólar, es un crecimiento superior a 3% en divisas.
Los bonos fueron los que más padecieron la incertidumbre de los pagos y por eso las apuestas se vuelcan a las acciones. Los títulos con ley extranjera bajaron y el riesgo país creció 12 unidades a 1.510 puntos básicos.
El dólar oficial sigue anclado. Subió 5 centavos a $ 94,82 y el ritmo de devaluación se mantiene en 15% anual. El Banco Central a pesar de que se operaron USD 263 millones tuvo un balance neutro porque vendió divisas a importadores. Las reservas, a pesar de todo, aumentaron USD 84 millones a USD 42.205 millones.
Para hoy se espera que se extienda estas preferencias por los activos de riesgo, aunque el mercado ya debate si no habrá heridos cuando haya tomas bruscas de ganancias. La mayoría se inclina porque este rally seguirá y nadie quiere quedar afuera. De hecho, el monto de negocios en acciones se duplicó durante la semana pasada y muchos ahorristas pequeños comenzaron a interesarse por los fondos de los bancos de renta variable que se integran con grupos de distintas acciones y a los que se puede acceder con un mínimo de dinero.
Ahora, la renta variable compite palmo a palmo con los bonos y depósitos UVA. La inflación se ve ampliamente superada por la ganancia que están dando la mayoría de las acciones. El mercado comenzó por las más grandes y ahora, va por las más atrasadas en precio. Hay acciones que en los 4 días hábiles de junio crecieron más de 7%. Es decir que duplicaron a la inflación esperada en todo mayo.
Por un tiempo nadie hablará del dólar. La atención estará puesta en bonos y acciones.
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