
La inflación se aceleró en diciembre hasta marcar una suba del 4% en el mes de diciembre. El movimiento hunde aún más a las tasas de interés en terreno negativo, medido en términos reales, luego de un año de pérdidas para los ahorristas y empresas que optaron por colocar su dinero en depósitos a plazo fijo.
El índice de precios al consumidor que elabora el Indec marcó un avance de 4 puntos porcentuales en diciembre, una aceleración después del 3,2% de noviembre y el 3,8% de octubre. La aceleración en el ritmo de avance del nivel general de precio hizo que las tasas de interés en pesos, que ya no eran suficientes para proteger el poder adquisitivo de los ahorros en pesos, se hundieran aún más.
Los depósitos a plazo fijo de menos de $100.000 pagan en promedio 36,6% anual, una tasa que en los 30 días a los que se pactan esas colocaciones supone un rendimiento directo de a apenas el 3%. Es un resultado que está por debajo de lo que se movieron los precios en diciembre y, además, por debajo de lo que lo harían en enero: otro 4% según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que realiza el Banco Central.
La tasa de depósitos de menos de $100.000 es la más alta que tiene para ofrecer el sector bancario. El Banco Central le fija un piso como una fracción de la tasa de referencia, la de las Leliq con las que regula la oferta monetaria. El total general que ofrece el sistema a los depósitos a plazo a 30 días está aún más bajo, en el 31,9% nominal anual (apenas un 2,6% directo en 30 días).
En términos anuales la diferencia es aún más notoria. Esos rendimientos comparan con expectativas de inflación que para 2021 llegan al 48,8% tanto para el REM como para la encuesta FocusEconomics Consensus Forecast.
Si se coloca un plazo fijo a un mes, los depósitos bancarios garantizan perder contra la inflación. Pero aún con una estrategia más ardua en la que tanto el capital como los intereses se reinvierten en un nuevo plazo fijo cada 30 días, la tasa efectiva anual que se obtendría tampoco alcanzaría a competir con las expectativas de avance de los precios: en ese caso, se obtendría un 43% en un año.
“Mientras que las expectativas de inflación para 2021 ya le sacan casi 15 puntos de diferencia a la variación del IPC en 2020, la recompensa por demandar pesos es cada vez menos atractiva”, señaló el economista Nery Persichini en un informe de GMA Capital.
“Los ahorristas que apuestan por plazos fijos a tasa BADLAR (34,1%) asumirían una TNA negativa de 12 puntos considerando la inflación promedio del REM de los próximos 3 meses. Las personas humanas con hasta $ 1 millón de pesos, aunque la tasa nominal que perciben es 37%, tampoco le ganarían al encarecimiento del costo de vida porque el retorno real sería 9% negativo. En términos expost, la carrera tampoco fue favorable para el ahorrista. La BADLAR real neta de la inflación efectiva de diciembre fue -13%, mientras que la tasa minorista fue -11%. En la película de todo 2020, por su parte, los plazos fijos BADLAR fueron incapaces de superar la inflación anual y cosecharon una pérdida real de 1,2%”, agregó el análisis.
Mientras tanto, la reacción del Banco Central a la aceleración de la inflación el mes pasado no llega. La entidad que conduce Miguel Pesce supo “armonizar” -subir- levemente las tasas que pagan los plazos fijos en junio, agosto, octubre y noviembre. Pero en el mercado dudan que opte por avances mayores que las lleven por encima de la inflación.
“Es entendible que resulte difícil pensar en una suba de tasas en un año electoral luego de una pandemia que dejó los niveles de pobreza cerca del 45%. Pero la necesidad tiene cara de hereje: si la brecha se mantiene elevada (o se amplía), el agro no liquida y los importadores adelantan sus compras, la suba de tasas puede parecer un mal menor frente a una devaluación del tipo de cambio oficial o frenar virtualmente a cero todas las importaciones”, analizó un informe de Consultatio.
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